/ sábado 27 de junio de 2020

Amar a un ser humano

PENSARES

Amar a un ser humano es atreverte a expresar el cariño espontáneamente a través de tu mirada, de tus gestos y sonrisas; de la caricia firme y delicada; de un abrazo vigoroso, de tus besos, con palabras francas y sencillas; es hacerle saber y sentir cuánto lo valoras por ser quien es; cuánto aprecias sus riquezas interiores, aun aquellas que él mismo desconoce.

Es ver su potencial latente y colaborar para que florezca la semilla que se encontraba dormida en su interior. Es hacerlo sentir que su desarrollo personal te importa honestamente, que cuenta contigo. Es permitirle descubrir sus capacidades creativas y alentar sus posibilidades de dar todo el fruto que podría; es develar ante tus ojos el tesoro que lleva dentro y cooperar de mutuo acuerdo para hacer de esta vida una experiencia más rica y más llena de sentido.

Amar a un ser humano es también atreverte a establecer tus propios límites y mantenerlos firmemente; es respetarte a ti mismo y no permitir que el otro transgreda aquello que consideras tus derechos personales. Es tener tanta confianza en ti mismo y en el otro, que sin temor a que la relación se perjudique, te sientes en libertad de expresar tu enojo sin ofender al ser querido y puedas manifestar lo que te molesta e incomoda sin intentar herirlo o lastimarlo; es reconocer y respetar sus limitaciones y verlo con aprecio sin idealizarlo. Es compartir y disfrutar de los acuerdos y aceptar los desacuerdos y si llegase un día en el que evidentemente los caminos divergieran sin remedio, amar es ser capaz de despedirte en paz y en armonía, de tal manera que muchos se recuerdan con gratitud por los tesoros compartidos.

Amar a un ser humano es ir más allá de su individualidad como persona; es percibirlo y valorarlo como una muestra de la humanidad entera, como una expresión humilde del hombre, como una manifestación humilde y palpable de esa esencia trascendente e intangible llamada ser humano, de la cual tú formas parte. Es reconocer a través de él el milagro indescriptible de la naturaleza humana que es tu propia naturaleza, con toda su grandeza y sus limitaciones; apreciar tanto sus facetas luminosas y radiantes de la humanidad, como sus lados oscuros y sombríos.

Amar al ser humano en su totalidad es amar la auténtica naturaleza humana tal como es y por tanto, amar a un ser humano es amarte a ti mismo y sentirte orgulloso de ser una nota en la sinfonía de este mundo, aunque sea la más humilde de todas las notas musicales.

PENSARES

Amar a un ser humano es atreverte a expresar el cariño espontáneamente a través de tu mirada, de tus gestos y sonrisas; de la caricia firme y delicada; de un abrazo vigoroso, de tus besos, con palabras francas y sencillas; es hacerle saber y sentir cuánto lo valoras por ser quien es; cuánto aprecias sus riquezas interiores, aun aquellas que él mismo desconoce.

Es ver su potencial latente y colaborar para que florezca la semilla que se encontraba dormida en su interior. Es hacerlo sentir que su desarrollo personal te importa honestamente, que cuenta contigo. Es permitirle descubrir sus capacidades creativas y alentar sus posibilidades de dar todo el fruto que podría; es develar ante tus ojos el tesoro que lleva dentro y cooperar de mutuo acuerdo para hacer de esta vida una experiencia más rica y más llena de sentido.

Amar a un ser humano es también atreverte a establecer tus propios límites y mantenerlos firmemente; es respetarte a ti mismo y no permitir que el otro transgreda aquello que consideras tus derechos personales. Es tener tanta confianza en ti mismo y en el otro, que sin temor a que la relación se perjudique, te sientes en libertad de expresar tu enojo sin ofender al ser querido y puedas manifestar lo que te molesta e incomoda sin intentar herirlo o lastimarlo; es reconocer y respetar sus limitaciones y verlo con aprecio sin idealizarlo. Es compartir y disfrutar de los acuerdos y aceptar los desacuerdos y si llegase un día en el que evidentemente los caminos divergieran sin remedio, amar es ser capaz de despedirte en paz y en armonía, de tal manera que muchos se recuerdan con gratitud por los tesoros compartidos.

Amar a un ser humano es ir más allá de su individualidad como persona; es percibirlo y valorarlo como una muestra de la humanidad entera, como una expresión humilde del hombre, como una manifestación humilde y palpable de esa esencia trascendente e intangible llamada ser humano, de la cual tú formas parte. Es reconocer a través de él el milagro indescriptible de la naturaleza humana que es tu propia naturaleza, con toda su grandeza y sus limitaciones; apreciar tanto sus facetas luminosas y radiantes de la humanidad, como sus lados oscuros y sombríos.

Amar al ser humano en su totalidad es amar la auténtica naturaleza humana tal como es y por tanto, amar a un ser humano es amarte a ti mismo y sentirte orgulloso de ser una nota en la sinfonía de este mundo, aunque sea la más humilde de todas las notas musicales.

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