/ miércoles 10 de noviembre de 2021

Certezas covidianas

EL MURO

¿Se acuerdan cuando por allá en febrero del 2020 algunos se burlaban de quienes usaban cubrebocas? ¿Se acuerdan cómo los acusaban de ignorantes porque la mascarilla supuestamente era para no infectar a un enfermo, no para evitar la enfermedad en uno?

Las dudas en aquel momento eran hasta cierto punto normales, pero hoy tenemos muchas más certezas sobre el Covid comparadas con las dudas, por lo cual de alguna u otra forma deberíamos estar mejor protegidos. Por ejemplo, hay certeza de lo contaminado de Mexicali por emisiones, por el polvo, a causa de las calles sin o mal pavimentadas. Hay certeza de la alta incidencia de tuberculosis. Hay certeza sobre el impacto de la contaminación ambiental en el recrudecimiento de las enfermedades del sistema respiratorio.

Foto: Cortesía | Alhely Niebla

Hay certeza sobre la correlación entre la temporada de frío y las infecciones. Independiente de la falta de claridad sobre cómo el frío afecta, porque hay especialistas quienes ven la falta de humedad ambiental debido a las bajas temperaturas, como el caldo de cultivo ideal para la perdurabilidad aérea de los virus, es un hecho incuestionable la influencia del invierno.

Hay certeza en la capacidad de la variante Delta para propagarse rápidamente; hay certeza sobre la facilidad de los contagios en espacios cerrados sin ventilación adecuada, a donde acuda mucha gente. Por lo tanto, hay certeza en el valor de la distancia saludable o sana distancia, en el uso del cubrebocas, así como en los sistemas de ventilación incluido el abrir ventanas para la circulación del viento.

Hay certeza en lo peligroso de los malos procesos comunicativos, ya no digamos de la prensa, sino de los propios expertos dentro o fuera de la esfera gubernamental, motivo por el cual “Nature” publicó esta semana “How to be a good science Communicator”, una recopilación de entrevistas a científicos dedicados a la divulgación en esta pandemia, así como “How conspiracists exploited Covid-19 science”. Ambos trabajos aportan detalles puntuales para una comunicación eficaz.

Hay certeza en el hecho de que la memoria no es una especie de reproductor de DVD capaz de proyectar la película de nuestro pasado tal cual ocurrió, sino más bien un sistema para reunir pedazos de información de hechos acontecidos, con la idea de ser útil en el futuro (Daniel L. Schacter, Donna Rose Addis, en “The ghosts of past and future”). Luego entonces hay esperanza, mas no certeza, en un mejor comportamiento individual durante la próxima adversidad social.

vicmarcen09@gmail.com

EL MURO

¿Se acuerdan cuando por allá en febrero del 2020 algunos se burlaban de quienes usaban cubrebocas? ¿Se acuerdan cómo los acusaban de ignorantes porque la mascarilla supuestamente era para no infectar a un enfermo, no para evitar la enfermedad en uno?

Las dudas en aquel momento eran hasta cierto punto normales, pero hoy tenemos muchas más certezas sobre el Covid comparadas con las dudas, por lo cual de alguna u otra forma deberíamos estar mejor protegidos. Por ejemplo, hay certeza de lo contaminado de Mexicali por emisiones, por el polvo, a causa de las calles sin o mal pavimentadas. Hay certeza de la alta incidencia de tuberculosis. Hay certeza sobre el impacto de la contaminación ambiental en el recrudecimiento de las enfermedades del sistema respiratorio.

Foto: Cortesía | Alhely Niebla

Hay certeza sobre la correlación entre la temporada de frío y las infecciones. Independiente de la falta de claridad sobre cómo el frío afecta, porque hay especialistas quienes ven la falta de humedad ambiental debido a las bajas temperaturas, como el caldo de cultivo ideal para la perdurabilidad aérea de los virus, es un hecho incuestionable la influencia del invierno.

Hay certeza en la capacidad de la variante Delta para propagarse rápidamente; hay certeza sobre la facilidad de los contagios en espacios cerrados sin ventilación adecuada, a donde acuda mucha gente. Por lo tanto, hay certeza en el valor de la distancia saludable o sana distancia, en el uso del cubrebocas, así como en los sistemas de ventilación incluido el abrir ventanas para la circulación del viento.

Hay certeza en lo peligroso de los malos procesos comunicativos, ya no digamos de la prensa, sino de los propios expertos dentro o fuera de la esfera gubernamental, motivo por el cual “Nature” publicó esta semana “How to be a good science Communicator”, una recopilación de entrevistas a científicos dedicados a la divulgación en esta pandemia, así como “How conspiracists exploited Covid-19 science”. Ambos trabajos aportan detalles puntuales para una comunicación eficaz.

Hay certeza en el hecho de que la memoria no es una especie de reproductor de DVD capaz de proyectar la película de nuestro pasado tal cual ocurrió, sino más bien un sistema para reunir pedazos de información de hechos acontecidos, con la idea de ser útil en el futuro (Daniel L. Schacter, Donna Rose Addis, en “The ghosts of past and future”). Luego entonces hay esperanza, mas no certeza, en un mejor comportamiento individual durante la próxima adversidad social.

vicmarcen09@gmail.com

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