/ sábado 14 de noviembre de 2020

Cicatrices de amor

PENSARES

En un día caluroso, un niño decidió ir a nadar en una laguna detrás de su casa. Salió corriendo por la puerta trasera, se tiró en el agua y nadando feliz; no se daba cuenta que un cocodrilo se le acercaba.

Su mamá desde su casa miraba por la ventana y vio con horror lo que sucedía. Enseguida corrió hacia su hijo gritándole lo más fuerte que podía. Oyéndola, el niño se alarmó y viró nadando hacia su mamá, pero fue demasiado tarde. Desde el muelle la mamá agarró al niño por sus brazos justo cuando el cocodrilo le agarraba sus piernitas. La mujer jalaba determinada con toda su fuerza.

El cocodrilo era más fuerte, pero la mamá era mucho más apasionada y su amor no la abandonaba.

Un señor que escuchó los gritos se apresuró al lugar con una pistola y mató al cocodrilo. El niño sobrevivió y aunque sus piernas sufrieron bastante, aún pudo llegar a caminar.

Cuando salió del trauma, un periodista le preguntó al niño si le quería enseñar las cicatrices de sus pies. El niño levantó la colcha y se las mostró, pero entonces con gran orgullo se remangó las mangas y señalando hacia sus cicatrices en sus brazos le dijo:

-Pero las que usted debe de ver son éstas.

Eran las marcas de las uñas de su mamá que habían presionado con fuerza.

-Las tengo porque mi mamá no me soltó y me salvó la vida.

PENSARES

En un día caluroso, un niño decidió ir a nadar en una laguna detrás de su casa. Salió corriendo por la puerta trasera, se tiró en el agua y nadando feliz; no se daba cuenta que un cocodrilo se le acercaba.

Su mamá desde su casa miraba por la ventana y vio con horror lo que sucedía. Enseguida corrió hacia su hijo gritándole lo más fuerte que podía. Oyéndola, el niño se alarmó y viró nadando hacia su mamá, pero fue demasiado tarde. Desde el muelle la mamá agarró al niño por sus brazos justo cuando el cocodrilo le agarraba sus piernitas. La mujer jalaba determinada con toda su fuerza.

El cocodrilo era más fuerte, pero la mamá era mucho más apasionada y su amor no la abandonaba.

Un señor que escuchó los gritos se apresuró al lugar con una pistola y mató al cocodrilo. El niño sobrevivió y aunque sus piernas sufrieron bastante, aún pudo llegar a caminar.

Cuando salió del trauma, un periodista le preguntó al niño si le quería enseñar las cicatrices de sus pies. El niño levantó la colcha y se las mostró, pero entonces con gran orgullo se remangó las mangas y señalando hacia sus cicatrices en sus brazos le dijo:

-Pero las que usted debe de ver son éstas.

Eran las marcas de las uñas de su mamá que habían presionado con fuerza.

-Las tengo porque mi mamá no me soltó y me salvó la vida.

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