/ lunes 22 de junio de 2020

Crimen de Estado

CUCHULLITO DE PALO

Nos hemos acostumbrado tanto al escándalo, a la criminalidad, a la violencia, que el crimen del juez federal Uriel Villegas y su esposa casi pasa desapercibido. El habitante de Palacio Nacional tardó en reaccionar y su respuesta fue poco contundente, frente a la importancia de los homicidios.

¿Será que está preocupado con otro tema para él más fundamental? Lo único que debe quitarle el sueño es la electoritis del próximo año y la campaña a la que ya dedica su tiempo completo. Mientras tanto, la descomposición social se acentúa y lo sucedido con el juez Villegas es un auténtico atentado contra el Estado y el Gobierno.

Matar a un juez de Control y a su cónyuge frente a sus dos hijas pequeñas, es una atrocidad que exhibe el poderío alcanzado por la delincuencia organizada en esta administración. El narco se adueña de territorios completos bajo la complaciente mirada de unas autoridades, incapaces de dar resultados. Por el contrario, desde las mañaneras se les presenta como a “hombres buenos”, a los que su mamá debe de regañar para que dejen de cometer “pillerías”.

El incidente de octubre pasado, cuando se detuvo y liberó a Ovidio Guzmán (hijo de “El Chapo”) en Culiacán, fue muestra de lo que se avecinaba. Se les subieron a las barbas oficiales y éstas no están dispuestas a combatirlos. Luego vino el “afectuoso” saludo del “preciso” a la madre del mismo “Chapo” y las atenciones que ya le había dado “para que obtuviera la visa gringa y pudiera viajar a ver a su vástago”. Para la mafia, comprensión, palabras empalagosas y disculpas de toda índole. Para los “conservadores”, frases hirientes, majaderías y apodos de mal gusto.

Poca esperanza hay de que se resuelva el crimen. En manos de una Fiscalía General de la República de la que habría que preguntarse si todavía tiene a alguien al frente. ¿Dónde está el señor Gertz Manero y qué avances ha tenido en la procuración de justicia, desde su llegada al cargo? La impunidad sigue campante y favorecida por la omisión y la irresponsabilidad de los encargados de abatirla.

Desde la única voz que habla a todas horas, se fomenta la división de los mexicanos y una verdadera lucha de clases. Los lacayos del tlatoani apoyan sus mociones con barbaridades como la aparecida en días recientes, en el Diario Oficial de la Federación.

La Función Pública crea una figura que denominó “alertadores”. A estos individuos se les gratificará por denunciar en forma anónima presuntos actos o planes de corrupción por parte de servidores públicos. Soplones al servicio del Estado que ahondarán el odio. Todos contra todos, viva la venganza, el revanchismo y el facilitar que cualquiera denuncie a un compañero porque “es mago” y se imagina que quiere caer en algún acto de corrupción… Se propicia una guerra contra los que piensan distinto, mientras el tejido social se rompe ostensiblemente y se pierden valores de la mínima ética ni moral.

Un crimen de Estado, soplones y espías acosando a la población y una corrupción al alza, aunque la palabrería del prócer la niegue.

catalinanq@hotmail.com


CUCHULLITO DE PALO

Nos hemos acostumbrado tanto al escándalo, a la criminalidad, a la violencia, que el crimen del juez federal Uriel Villegas y su esposa casi pasa desapercibido. El habitante de Palacio Nacional tardó en reaccionar y su respuesta fue poco contundente, frente a la importancia de los homicidios.

¿Será que está preocupado con otro tema para él más fundamental? Lo único que debe quitarle el sueño es la electoritis del próximo año y la campaña a la que ya dedica su tiempo completo. Mientras tanto, la descomposición social se acentúa y lo sucedido con el juez Villegas es un auténtico atentado contra el Estado y el Gobierno.

Matar a un juez de Control y a su cónyuge frente a sus dos hijas pequeñas, es una atrocidad que exhibe el poderío alcanzado por la delincuencia organizada en esta administración. El narco se adueña de territorios completos bajo la complaciente mirada de unas autoridades, incapaces de dar resultados. Por el contrario, desde las mañaneras se les presenta como a “hombres buenos”, a los que su mamá debe de regañar para que dejen de cometer “pillerías”.

El incidente de octubre pasado, cuando se detuvo y liberó a Ovidio Guzmán (hijo de “El Chapo”) en Culiacán, fue muestra de lo que se avecinaba. Se les subieron a las barbas oficiales y éstas no están dispuestas a combatirlos. Luego vino el “afectuoso” saludo del “preciso” a la madre del mismo “Chapo” y las atenciones que ya le había dado “para que obtuviera la visa gringa y pudiera viajar a ver a su vástago”. Para la mafia, comprensión, palabras empalagosas y disculpas de toda índole. Para los “conservadores”, frases hirientes, majaderías y apodos de mal gusto.

Poca esperanza hay de que se resuelva el crimen. En manos de una Fiscalía General de la República de la que habría que preguntarse si todavía tiene a alguien al frente. ¿Dónde está el señor Gertz Manero y qué avances ha tenido en la procuración de justicia, desde su llegada al cargo? La impunidad sigue campante y favorecida por la omisión y la irresponsabilidad de los encargados de abatirla.

Desde la única voz que habla a todas horas, se fomenta la división de los mexicanos y una verdadera lucha de clases. Los lacayos del tlatoani apoyan sus mociones con barbaridades como la aparecida en días recientes, en el Diario Oficial de la Federación.

La Función Pública crea una figura que denominó “alertadores”. A estos individuos se les gratificará por denunciar en forma anónima presuntos actos o planes de corrupción por parte de servidores públicos. Soplones al servicio del Estado que ahondarán el odio. Todos contra todos, viva la venganza, el revanchismo y el facilitar que cualquiera denuncie a un compañero porque “es mago” y se imagina que quiere caer en algún acto de corrupción… Se propicia una guerra contra los que piensan distinto, mientras el tejido social se rompe ostensiblemente y se pierden valores de la mínima ética ni moral.

Un crimen de Estado, soplones y espías acosando a la población y una corrupción al alza, aunque la palabrería del prócer la niegue.

catalinanq@hotmail.com