/ miércoles 27 de octubre de 2021

El cansino asunto del Covid

El Muro


A fines de febrero del 2020, cuando apenas empezábamos aquí a tomar en serio lo del virus, allá en China la viróloga Chen Wei recibía una vacuna recién diseñada, es decir, aún sin siquiera haber pasado la etapa 1, o sea, sin haber sido probada en animales. Esa vacuna recibió el nombre técnico de Ad5-nCoV, comercialmente fue bautizada como Convidecia, pero Mexicali la ubica por el nombre del laboratorio desarrollador: CanSino.

Conocemos sobre la anécdota de la doctora Wei porque ella misma subió la fotografía a sus redes, una imagen en la cual se le observa estoica, de pie, con la manga de la camiseta militar verde olivo hasta arriba, descubriendo el hombro; a su lado izquierdo alguien le coloca la inyección. La imagen fue eliminada casi de inmediato, sin embargo las diversas capturas de pantalla han permitido la perdurabilidad.

Sí, hablar sobre el Covid y las vacunas es cansino, enfadoso, pero es inevitable, sobre todo en estos momentos justo cuando los contagios han repuntado, cuando el Hospital General comienza a saturarse, cuando la actividad escolar presencial ha ido agarrando ritmo, pero también cuando comienza a asomarse la temporada del frío y con éste el incremento en las enfermedades del sistema respiratorio.

Sí, es cansino, pero es inevitable, básicamente porque las confusiones aún perduran a estas alturas cuando estamos a punto de entrar al tercer año hablando sobre cómo evitar los contagios, lo cual debería dar vergüenza o bien, debería darnos una idea de cómo nos comportamos los humanos ante situaciones fuera de la norma (recuerde, hubo gente comprando toneladas de papel sanitario).


Foto: Sergio Caro | La Voz de la Frontera


Por nuestro bien, debería quedarnos claro una serie de conceptos, por ejemplo el mundo no será ni de chiste, mejor tras la pandemia, ese acto reflejo emocional -muy cursi por cierto- fue resultado de nuestro intento por manejar la ansiedad, pero jamás estuvo basado en elementos sólidos. Hoy vemos cómo, una vez pasado el trago amargo, las cosas vuelven a su cauce normal y lo mismo ocurrirá la próxima tragedia.

Lo único útil para evitar contagios es no exponerse en sitios encerrados donde haya mucha gente. Ahora, si la convivencia es inevitable, entonces el uso de cubrebocas sumado al guardado de distancia y a la vacuna, de cualquier marca, es la mejor opción. Ni el cloro, ni las terapias alternativas, ni ningún remedio milagroso debería ser considerado como algo serio. Si un conocido suyo asegura no haberse enfermado durante todo este tiempo gracias a su terapia clorada, está mintiendo o tuvo mucha suerte, no hay de otra.

El virus llegó para quedarse, esto también debería quedarnos claro aunque nos canse oírlo.

El Muro


A fines de febrero del 2020, cuando apenas empezábamos aquí a tomar en serio lo del virus, allá en China la viróloga Chen Wei recibía una vacuna recién diseñada, es decir, aún sin siquiera haber pasado la etapa 1, o sea, sin haber sido probada en animales. Esa vacuna recibió el nombre técnico de Ad5-nCoV, comercialmente fue bautizada como Convidecia, pero Mexicali la ubica por el nombre del laboratorio desarrollador: CanSino.

Conocemos sobre la anécdota de la doctora Wei porque ella misma subió la fotografía a sus redes, una imagen en la cual se le observa estoica, de pie, con la manga de la camiseta militar verde olivo hasta arriba, descubriendo el hombro; a su lado izquierdo alguien le coloca la inyección. La imagen fue eliminada casi de inmediato, sin embargo las diversas capturas de pantalla han permitido la perdurabilidad.

Sí, hablar sobre el Covid y las vacunas es cansino, enfadoso, pero es inevitable, sobre todo en estos momentos justo cuando los contagios han repuntado, cuando el Hospital General comienza a saturarse, cuando la actividad escolar presencial ha ido agarrando ritmo, pero también cuando comienza a asomarse la temporada del frío y con éste el incremento en las enfermedades del sistema respiratorio.

Sí, es cansino, pero es inevitable, básicamente porque las confusiones aún perduran a estas alturas cuando estamos a punto de entrar al tercer año hablando sobre cómo evitar los contagios, lo cual debería dar vergüenza o bien, debería darnos una idea de cómo nos comportamos los humanos ante situaciones fuera de la norma (recuerde, hubo gente comprando toneladas de papel sanitario).


Foto: Sergio Caro | La Voz de la Frontera


Por nuestro bien, debería quedarnos claro una serie de conceptos, por ejemplo el mundo no será ni de chiste, mejor tras la pandemia, ese acto reflejo emocional -muy cursi por cierto- fue resultado de nuestro intento por manejar la ansiedad, pero jamás estuvo basado en elementos sólidos. Hoy vemos cómo, una vez pasado el trago amargo, las cosas vuelven a su cauce normal y lo mismo ocurrirá la próxima tragedia.

Lo único útil para evitar contagios es no exponerse en sitios encerrados donde haya mucha gente. Ahora, si la convivencia es inevitable, entonces el uso de cubrebocas sumado al guardado de distancia y a la vacuna, de cualquier marca, es la mejor opción. Ni el cloro, ni las terapias alternativas, ni ningún remedio milagroso debería ser considerado como algo serio. Si un conocido suyo asegura no haberse enfermado durante todo este tiempo gracias a su terapia clorada, está mintiendo o tuvo mucha suerte, no hay de otra.

El virus llegó para quedarse, esto también debería quedarnos claro aunque nos canse oírlo.

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