/ sábado 23 de octubre de 2021

El muro de los lamentos

Pensares


Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos encontramos ante el desafío de cambiarnos a nosotros mismos.

El muro de los lamentos no es el muro sagrado que está en Jerusalén, donde podemos dejar nuestros ruegos personales. Al contrario, es un muro que nosotros hemos levantado viviendo una vida de lamentaciones.

Hay muchas personas lamentándose por su vida, que su vida ha sido muy triste, que han tenido mala suerte; unos se lamentan de los años transcurridos y no han logrado nada; hay quienes lamentan ser unos perdedores. Hay muchos pensamientos o palabras que utilizamos para lamentarnos: Si pudiera, si hubiera, debería, cuánto lamento, ojalá tuviera otra oportunidad.

La oportunidad la tenemos, pero el dolor, las emociones mezcladas y la confusión que se siente en esos momentos no nos permiten ver las oportunidades. No es que nos lamentemos, ya que ésta es parte de la vida, lo que es que no nos podemos pasar la vida lamentándonos de lo que fue o de lo que pudo haber sido. Nosotros no podemos cambiar el pasado. Hoy podemos experimentar el perdón y comenzar a diseñar el futuro. Para ir hacia el futuro necesitamos entender que aunque tengamos que enfrentar consecuencias de nuestras decisiones equivocadas en el pasado.

Existe una historia llamada “El camino del tigre” que nos ayudará a entenderlo mejor. Un hombre caminaba por la selva cuando vio a una zorra lisiada. ¿Cómo se alimentará?, se preguntó. En aquel momento se acerca un tigre con una presa en sus fauces, sació su hambre y dejó lo que había sobrado para la zorra.



Si Dios ayuda a esa zorra también me ayudará a mí -pensó-. Volvió a su casa, se encerró y se puso a esperar a que Dios le diese de comer. Nada sucedió, cuando ya se estaba quedando demasiado flaco para salir a trabajar se le apareció un ángel:

-¿Por qué decidiste imitar a la zorra lisiada?, preguntó el ángel. Levántate, coge tus herramientas y sigue el camino del tigre.

Nada sucede hasta que no demos el primer paso. Para movernos hacia adelante necesitamos cambiar y la pregunta que debemos hacernos: ¿Qué necesito para cambiar mi vida?, por ejemplo, un matrimonio que está a punto de divorciarse y piensa que el esposo no la quiere porque está pasada de peso y comienza a trabajar lo físico para recuperar la mirada de él, él resulta que no es lo físico, no es el peso que uno muchas veces gana en la vida, sino que necesita mejorar su actitud, su personalidad o aprender a intervenir sus emociones u otra cosa como la comunicación.

El no saber qué cambio debemos hacer nos puede llevar otra vez al muro de los lamentos. Las cosas no cambian, cambiamos nosotros. Hoy es el mejor día para salir del muro de los lamentos. Hoy tenemos la oportunidad de vivir la vida nuevamente y de hacer las cosas mejores.

Pensares


Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos encontramos ante el desafío de cambiarnos a nosotros mismos.

El muro de los lamentos no es el muro sagrado que está en Jerusalén, donde podemos dejar nuestros ruegos personales. Al contrario, es un muro que nosotros hemos levantado viviendo una vida de lamentaciones.

Hay muchas personas lamentándose por su vida, que su vida ha sido muy triste, que han tenido mala suerte; unos se lamentan de los años transcurridos y no han logrado nada; hay quienes lamentan ser unos perdedores. Hay muchos pensamientos o palabras que utilizamos para lamentarnos: Si pudiera, si hubiera, debería, cuánto lamento, ojalá tuviera otra oportunidad.

La oportunidad la tenemos, pero el dolor, las emociones mezcladas y la confusión que se siente en esos momentos no nos permiten ver las oportunidades. No es que nos lamentemos, ya que ésta es parte de la vida, lo que es que no nos podemos pasar la vida lamentándonos de lo que fue o de lo que pudo haber sido. Nosotros no podemos cambiar el pasado. Hoy podemos experimentar el perdón y comenzar a diseñar el futuro. Para ir hacia el futuro necesitamos entender que aunque tengamos que enfrentar consecuencias de nuestras decisiones equivocadas en el pasado.

Existe una historia llamada “El camino del tigre” que nos ayudará a entenderlo mejor. Un hombre caminaba por la selva cuando vio a una zorra lisiada. ¿Cómo se alimentará?, se preguntó. En aquel momento se acerca un tigre con una presa en sus fauces, sació su hambre y dejó lo que había sobrado para la zorra.



Si Dios ayuda a esa zorra también me ayudará a mí -pensó-. Volvió a su casa, se encerró y se puso a esperar a que Dios le diese de comer. Nada sucedió, cuando ya se estaba quedando demasiado flaco para salir a trabajar se le apareció un ángel:

-¿Por qué decidiste imitar a la zorra lisiada?, preguntó el ángel. Levántate, coge tus herramientas y sigue el camino del tigre.

Nada sucede hasta que no demos el primer paso. Para movernos hacia adelante necesitamos cambiar y la pregunta que debemos hacernos: ¿Qué necesito para cambiar mi vida?, por ejemplo, un matrimonio que está a punto de divorciarse y piensa que el esposo no la quiere porque está pasada de peso y comienza a trabajar lo físico para recuperar la mirada de él, él resulta que no es lo físico, no es el peso que uno muchas veces gana en la vida, sino que necesita mejorar su actitud, su personalidad o aprender a intervenir sus emociones u otra cosa como la comunicación.

El no saber qué cambio debemos hacer nos puede llevar otra vez al muro de los lamentos. Las cosas no cambian, cambiamos nosotros. Hoy es el mejor día para salir del muro de los lamentos. Hoy tenemos la oportunidad de vivir la vida nuevamente y de hacer las cosas mejores.

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