/ miércoles 12 de junio de 2024

El Muro | El futuro de Morena BC

Panistas gobiernan en Baja California bajo la sigla de Morena. Esto es algo muy obvio, evidente, fácil de verificar.

El problema para los morenistas de aquí es saber si en el futuro dominará su ideología de compromiso social o los intereses económicos de unos cuantos. Es importante definirlo, en especial ahora tras haber logrado un triunfo contundente.

Foto: Sergio Caro / La Voz de la Frontera

Si quieren durar muchos años en el ejercicio de gobierno, entonces el perfil idóneo debe ser el de personas con un interés genuino, sincero, en atender las necesidades de los desprotegidos, porque ahí radicó la fuerza de la actual administración federal.

Claro, además de lo anterior, deben contar con probada capacidad para resolver problemas, plantear innovaciones, no sólo haber llegado al puesto por ser amigo o gente de todas las confianzas del panista que mece la cuna.

Lo malo de los panistas es que, en el lapso en que tuvieron poder formal, no se caracterizaron por voltear a los pobres, ni siquiera por el hecho de que les habría ido mejor si, al menos, hubieran fingido empatía. En su lugar, fortalecieron un gobierno clientelar, uno que facilita contratos a empresarios amigos suyos, a cambio de apoyos, mismo sistema que se ha extendido hasta la actualidad. Esto es del dominio público gracias a investigaciones periodísticas.

Es comprensible que Morena no tenga suficiente personal apto para manejar secretarías de Estado por ser un partido reciente; también se puede entender que recurran a panistas para rellenar huecos, porque fueron ellos los formadores de cuadros políticos durante los últimos 30 años.

Lo inaceptable es que el actual gobierno local no haya sido capaz de incluir a perfiles más parecidos al espíritu de Morena, sin importar si eran azules, verdes o al menos no haber promovido a personajes tan cuestionables.

Por si eso fuera poco, sus figuras, su gente más conocida, han resultado ser jóvenes caprichosos, impulsivos, orientados al culto de su personalidad, poco empáticos, o sea, la antítesis de lo que significa su movimiento.

Sí, cuenta con mujeres, hombres, honestos, sinceros, moderados, pero se mantienen con un perfil bajo y eso poco los ayuda a ellos y, por ende, al futuro de Morena.

Lo que ocurra con este partido/gobierno dependerá en buena medida de las decisiones tomadas por sus líderes en la Ciudad de México. Ya sea optar por la consolidación, guiados por personas capaces de ver por las necesidades elementales, pero que a la par implementen acciones, normatividad, leyes, para elevar la calidad de vida o ser simplemente un partido cacha-votos, que verá diluir todo su capital político más pronto de lo que ellos imaginan.


Panistas gobiernan en Baja California bajo la sigla de Morena. Esto es algo muy obvio, evidente, fácil de verificar.

El problema para los morenistas de aquí es saber si en el futuro dominará su ideología de compromiso social o los intereses económicos de unos cuantos. Es importante definirlo, en especial ahora tras haber logrado un triunfo contundente.

Foto: Sergio Caro / La Voz de la Frontera

Si quieren durar muchos años en el ejercicio de gobierno, entonces el perfil idóneo debe ser el de personas con un interés genuino, sincero, en atender las necesidades de los desprotegidos, porque ahí radicó la fuerza de la actual administración federal.

Claro, además de lo anterior, deben contar con probada capacidad para resolver problemas, plantear innovaciones, no sólo haber llegado al puesto por ser amigo o gente de todas las confianzas del panista que mece la cuna.

Lo malo de los panistas es que, en el lapso en que tuvieron poder formal, no se caracterizaron por voltear a los pobres, ni siquiera por el hecho de que les habría ido mejor si, al menos, hubieran fingido empatía. En su lugar, fortalecieron un gobierno clientelar, uno que facilita contratos a empresarios amigos suyos, a cambio de apoyos, mismo sistema que se ha extendido hasta la actualidad. Esto es del dominio público gracias a investigaciones periodísticas.

Es comprensible que Morena no tenga suficiente personal apto para manejar secretarías de Estado por ser un partido reciente; también se puede entender que recurran a panistas para rellenar huecos, porque fueron ellos los formadores de cuadros políticos durante los últimos 30 años.

Lo inaceptable es que el actual gobierno local no haya sido capaz de incluir a perfiles más parecidos al espíritu de Morena, sin importar si eran azules, verdes o al menos no haber promovido a personajes tan cuestionables.

Por si eso fuera poco, sus figuras, su gente más conocida, han resultado ser jóvenes caprichosos, impulsivos, orientados al culto de su personalidad, poco empáticos, o sea, la antítesis de lo que significa su movimiento.

Sí, cuenta con mujeres, hombres, honestos, sinceros, moderados, pero se mantienen con un perfil bajo y eso poco los ayuda a ellos y, por ende, al futuro de Morena.

Lo que ocurra con este partido/gobierno dependerá en buena medida de las decisiones tomadas por sus líderes en la Ciudad de México. Ya sea optar por la consolidación, guiados por personas capaces de ver por las necesidades elementales, pero que a la par implementen acciones, normatividad, leyes, para elevar la calidad de vida o ser simplemente un partido cacha-votos, que verá diluir todo su capital político más pronto de lo que ellos imaginan.