/ sábado 15 de mayo de 2021

El niño pequeño

PENSARES

Había una vez un niño pequeño que comenzó a ir a la escuela. Era bastante pequeño y la escuela muy grande. Cuando descubrió que podía entrar a su salón, desde la puerta que daba al exterior estuvo feliz y la escuela no le pareció tan grande.

Una mañana la maestra dijo: Hoy vamos a hacer un dibujo. Qué bien -pensó el pequeño-. Le gustaba dibujar y podía hacer todo. Sacó entonces su caja de lápices y empezó a dibujar, pero la maestra dijo:

-Esperen, aún no es tiempo de empezar, aún no he dicho lo que vamos a dibujar. Hoy vamos a dibujar flores. Qué bien -pensó el niño-. Le gustaba hacer flores y empezó a dibujar flores muy bellas, pero la maestra dijo:

-Yo les enseñaré cómo, esperen un momento y tomando una tiza pintó una flor roja con un tallo verde. Ahora -dijo- pueden comenzar.

El niño miró la flor que había hecho su maestra y la comparó con las que él había pintado. Le gustaron más las suyas, pero no lo dijo, volteó la hoja y dibujó una flor roja con su tallo verde, tal como su maestra lo indicara.

Otro día la maestra dijo:

-Hoy vamos a modelar con plastilina. Qué bien -pensó el niño-. Le gustaba la plastilina, podía hacer muchas cosas con ella y empezó a estirar y amasar su bola de plastilina.

Pero la maestra dijo:

-Esperen, yo les enseñaré cómo y les mostró cómo hacer un plato hondo, ahora ya pueden empezar.

El niño miró el plato que había modelado la maestra y luego los que él había modelado; le gustaban más los suyos, pero no lo dijo. Solo moldeó otra vez la plastilina e hizo un plato hondo como la maestra indicara.

Muy pronto el pequeño aprendió a esperar que le dijeran qué y cómo debía esperar y hacer cosas iguales que la maestra; no volvió a hacer nada él solo.

Pasó el tiempo y sucedió que el niño y su familia se mudaron a otra ciudad, donde el pequeño tuvo que ir a otra escuela. Esta escuela era más grande y no había puertas al exterior de su salón.

El primer día de clases la maestra dijo:

-Hoy vamos a hacer un dibujo. Qué bien -pensó el pequeño- y esperé a que la maestra dijera lo que había que hacer, pero ella no dijo nada, solo caminaba por el salón, mirando lo que hacían los niños.

Cuando llega a su lado le dijo:

-¿No quieres hacer un dibujo?

-Sí -contestó el pequeño-, pero qué hay que hacer.

Si todos hicieran el mismo dibujo y usaran los mismos colores, cómo sabría yo lo que hizo cada cual. El niño no contestó nada y bajando la cabeza, dibujó una flor roja con el tallo verde.

PENSARES

Había una vez un niño pequeño que comenzó a ir a la escuela. Era bastante pequeño y la escuela muy grande. Cuando descubrió que podía entrar a su salón, desde la puerta que daba al exterior estuvo feliz y la escuela no le pareció tan grande.

Una mañana la maestra dijo: Hoy vamos a hacer un dibujo. Qué bien -pensó el pequeño-. Le gustaba dibujar y podía hacer todo. Sacó entonces su caja de lápices y empezó a dibujar, pero la maestra dijo:

-Esperen, aún no es tiempo de empezar, aún no he dicho lo que vamos a dibujar. Hoy vamos a dibujar flores. Qué bien -pensó el niño-. Le gustaba hacer flores y empezó a dibujar flores muy bellas, pero la maestra dijo:

-Yo les enseñaré cómo, esperen un momento y tomando una tiza pintó una flor roja con un tallo verde. Ahora -dijo- pueden comenzar.

El niño miró la flor que había hecho su maestra y la comparó con las que él había pintado. Le gustaron más las suyas, pero no lo dijo, volteó la hoja y dibujó una flor roja con su tallo verde, tal como su maestra lo indicara.

Otro día la maestra dijo:

-Hoy vamos a modelar con plastilina. Qué bien -pensó el niño-. Le gustaba la plastilina, podía hacer muchas cosas con ella y empezó a estirar y amasar su bola de plastilina.

Pero la maestra dijo:

-Esperen, yo les enseñaré cómo y les mostró cómo hacer un plato hondo, ahora ya pueden empezar.

El niño miró el plato que había modelado la maestra y luego los que él había modelado; le gustaban más los suyos, pero no lo dijo. Solo moldeó otra vez la plastilina e hizo un plato hondo como la maestra indicara.

Muy pronto el pequeño aprendió a esperar que le dijeran qué y cómo debía esperar y hacer cosas iguales que la maestra; no volvió a hacer nada él solo.

Pasó el tiempo y sucedió que el niño y su familia se mudaron a otra ciudad, donde el pequeño tuvo que ir a otra escuela. Esta escuela era más grande y no había puertas al exterior de su salón.

El primer día de clases la maestra dijo:

-Hoy vamos a hacer un dibujo. Qué bien -pensó el pequeño- y esperé a que la maestra dijera lo que había que hacer, pero ella no dijo nada, solo caminaba por el salón, mirando lo que hacían los niños.

Cuando llega a su lado le dijo:

-¿No quieres hacer un dibujo?

-Sí -contestó el pequeño-, pero qué hay que hacer.

Si todos hicieran el mismo dibujo y usaran los mismos colores, cómo sabría yo lo que hizo cada cual. El niño no contestó nada y bajando la cabeza, dibujó una flor roja con el tallo verde.

ÚLTIMASCOLUMNAS
sábado 19 de junio de 2021

El violín

José Arzoz Arena

sábado 05 de junio de 2021

Una madre

José Arzoz Arena

sábado 15 de mayo de 2021

El niño pequeño

José Arzoz Arena

sábado 08 de mayo de 2021

La ira

José Arzoz Arena

jueves 29 de abril de 2021

Garantía

José Arzoz Arena

sábado 17 de abril de 2021

El héroe

José Arzoz Arena

Cargar Más