/ lunes 9 de marzo de 2020

El transporte urbano de pasajeros

PRISMA

¿Merece nuestra ciudad capital el transporte público urbano de pasajeros que vienen prestando el gran número de concesionarios que la vox populi ha calificado como el “pulpo camionero”?

Si nos atenemos a la calidad del servicio que ofertan a la comunidad -a un alto costo, por cierto- y a las graves deficiencias que presenta la operación del sistema de transporte urbano, la respuesta no puede ser más que negativa. Si mal no recordamos, la autorización al alza del costo concedida durante la administración de Gustavo Sánchez, fue otorgada con la condición que el servicio fuera mejorado en todos sus aspectos. Por lo visto la promesa de los transportistas, que contempló mejoramiento del equipo capacitación de los operadores y ampliación del sistema de rutas, fue cumplida parcialmente.

Las constantes quejas de los usuarios que diariamente escuchamos ante los medios de comunicación y redes sociales, son prueba evidente que el servicio sigue siendo caro y malo y su cobertura muy limitada, ya que varias colonias populares por diversas razones esgrimidas por los centenarios no lo reciben. Abusos y malos tratos de los choferes, falta de atención a personas de la tercera edad y a estudiantes, son las denuncias más frecuentes que hacen poco confiable el servicio. Habría que sumar vicios y omisiones recibidas como herencia de gobiernos anteriores.

Vale acotar que la alcaldesa Marina del Pilar Ávila Olmeda ha mostrado preocupación sobre al tema del transporte, habiendo logrado beneficios para los usuarios que utilizan el servicio de transbordo. Sigue pendiente la promesa de gestionar la reducción del costo del pasaje y llevar a cabo la reestructuración de las rutas necesaria para ampliar la cobertura del servicio.

Otro tema pendiente, que no es cosa menor, es la regularización del transporte de los miles de trabajadores de la industria maquiladora, que supuestamente se viene analizando desde hace varios años, pero que por múltiples razones no ha sido resuelta.

Según Víctor Hugo Delgado, presidente de Index Mexicali, ante la incapacidad de los transportistas locales -prestar un servicio eficiente-, se vieron obligados a contratar los servicios de empresas especializadas foráneas, lo cual se antoja –obvio- no fue bien visto por los concesionarios cachanillas, ya que la consideran una competencia desleal.

Así las cosas, cerramos con otro cuestionamiento: ¿Cuándo los usuarios del transporte convertirán en realidad su viejo anhelo: Contar con un servicio similar al que existe en ciudades como Querétaro, Guadalajara, Monterrey y Morelia? En las acciones que emprendan la alcaldesa Marina y los concesionarios está la respuesta.

salgares4@gmail.com

PRISMA

¿Merece nuestra ciudad capital el transporte público urbano de pasajeros que vienen prestando el gran número de concesionarios que la vox populi ha calificado como el “pulpo camionero”?

Si nos atenemos a la calidad del servicio que ofertan a la comunidad -a un alto costo, por cierto- y a las graves deficiencias que presenta la operación del sistema de transporte urbano, la respuesta no puede ser más que negativa. Si mal no recordamos, la autorización al alza del costo concedida durante la administración de Gustavo Sánchez, fue otorgada con la condición que el servicio fuera mejorado en todos sus aspectos. Por lo visto la promesa de los transportistas, que contempló mejoramiento del equipo capacitación de los operadores y ampliación del sistema de rutas, fue cumplida parcialmente.

Las constantes quejas de los usuarios que diariamente escuchamos ante los medios de comunicación y redes sociales, son prueba evidente que el servicio sigue siendo caro y malo y su cobertura muy limitada, ya que varias colonias populares por diversas razones esgrimidas por los centenarios no lo reciben. Abusos y malos tratos de los choferes, falta de atención a personas de la tercera edad y a estudiantes, son las denuncias más frecuentes que hacen poco confiable el servicio. Habría que sumar vicios y omisiones recibidas como herencia de gobiernos anteriores.

Vale acotar que la alcaldesa Marina del Pilar Ávila Olmeda ha mostrado preocupación sobre al tema del transporte, habiendo logrado beneficios para los usuarios que utilizan el servicio de transbordo. Sigue pendiente la promesa de gestionar la reducción del costo del pasaje y llevar a cabo la reestructuración de las rutas necesaria para ampliar la cobertura del servicio.

Otro tema pendiente, que no es cosa menor, es la regularización del transporte de los miles de trabajadores de la industria maquiladora, que supuestamente se viene analizando desde hace varios años, pero que por múltiples razones no ha sido resuelta.

Según Víctor Hugo Delgado, presidente de Index Mexicali, ante la incapacidad de los transportistas locales -prestar un servicio eficiente-, se vieron obligados a contratar los servicios de empresas especializadas foráneas, lo cual se antoja –obvio- no fue bien visto por los concesionarios cachanillas, ya que la consideran una competencia desleal.

Así las cosas, cerramos con otro cuestionamiento: ¿Cuándo los usuarios del transporte convertirán en realidad su viejo anhelo: Contar con un servicio similar al que existe en ciudades como Querétaro, Guadalajara, Monterrey y Morelia? En las acciones que emprendan la alcaldesa Marina y los concesionarios está la respuesta.

salgares4@gmail.com

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