/ miércoles 1 de septiembre de 2021

Hibernación escolar

EL MURO

Somos brillantes seres de luz, por lo tanto madrugar en verano no tiene mucho chiste, el problema llega con los cortos días y las largas noches del invierno, cuando las tibias cobijas pesan suficiente en el ánimo y nos cuesta trabajo abandonar la cama para activarnos.

Por si fuera poco, la ciencia médica define a los meses fríos como favorecedores para la proliferación de enfermedades del sistema respiratorio. Algunos investigadores creen que las bajas temperaturas afectan la mucosa nasal, hecho facilitador del ingreso de los virus, otros consideran al clima frío y seco como un entorno propicio en el cual un virus se mantiene por más tiempo en el aire, lo cual incrementa el riesgo de contagio.

Foto Sergio Caro | La Voz de la Frontera

A propósito, si alguien llegó a preguntarse dónde quedó el resto de las enfermedades causadas por virus como la gripa común o la influenza, ¿acaso fueron víctimas de la conspiración, o fueron ocultadas para permitir al SARSCov2 triunfar? De acuerdo a los expertos, como sucede cada temporada invernal y en términos generales, como pasa en la vida, tiende a predominar el más poderoso, quien tiene una mayor presencia y justo eso ocurrió con el Covid19, pero ya llegará el turno de los otros virus ocultos el pasado invierno.

Sea como sea, el frío provoca esplín, o sea melancolía, tedio de la vida, pachorra, además suele traer muchos problemas operativos, por eso hibernan los osos, desconectan su software, quedan en standby, reposan por largos meses, para regresar, como apunta ese lugar común, la frase tan socorrida por los conductores de televisión, con renovados bríos, en una temporada de clima tibio, mucho sol, comida abundante.

Apoyo el regreso a clases presenciales bajo la premisa de lo primordial de contar con buena salud mental, porque el encierro guste o no, nos ha sometido a todos a una presión a la cual no estábamos ni acostumbrados, mucho menos preparados. Los adultos de alguna forma hemos sacado adelante la situación, pero las criaturas no saben cómo manejar el hecho, para ellos lo más sano es ver a sus amiguitos, obvio, con la debida protección sanitaria.

Bueno será aprovechar lo restante del verano y parte del otoño para fortalecer el ánimo de los estudiantes acudiendo al aula, luego, con la llegada del frío, lo prudente será aplicar una especie de hibernación escolar, regresar a las clases en línea al menos en el lapso de diciembre a febrero, para volver, ya con más personas vacunadas, con un virus bajo control, para marzo del 22. Contamos ya con experiencia suficiente para trabajar con un sistema híbrido, el cual debería permanecer para siempre, sobre todo en ciudades tan contaminadas como Mexicali.

EL MURO

Somos brillantes seres de luz, por lo tanto madrugar en verano no tiene mucho chiste, el problema llega con los cortos días y las largas noches del invierno, cuando las tibias cobijas pesan suficiente en el ánimo y nos cuesta trabajo abandonar la cama para activarnos.

Por si fuera poco, la ciencia médica define a los meses fríos como favorecedores para la proliferación de enfermedades del sistema respiratorio. Algunos investigadores creen que las bajas temperaturas afectan la mucosa nasal, hecho facilitador del ingreso de los virus, otros consideran al clima frío y seco como un entorno propicio en el cual un virus se mantiene por más tiempo en el aire, lo cual incrementa el riesgo de contagio.

Foto Sergio Caro | La Voz de la Frontera

A propósito, si alguien llegó a preguntarse dónde quedó el resto de las enfermedades causadas por virus como la gripa común o la influenza, ¿acaso fueron víctimas de la conspiración, o fueron ocultadas para permitir al SARSCov2 triunfar? De acuerdo a los expertos, como sucede cada temporada invernal y en términos generales, como pasa en la vida, tiende a predominar el más poderoso, quien tiene una mayor presencia y justo eso ocurrió con el Covid19, pero ya llegará el turno de los otros virus ocultos el pasado invierno.

Sea como sea, el frío provoca esplín, o sea melancolía, tedio de la vida, pachorra, además suele traer muchos problemas operativos, por eso hibernan los osos, desconectan su software, quedan en standby, reposan por largos meses, para regresar, como apunta ese lugar común, la frase tan socorrida por los conductores de televisión, con renovados bríos, en una temporada de clima tibio, mucho sol, comida abundante.

Apoyo el regreso a clases presenciales bajo la premisa de lo primordial de contar con buena salud mental, porque el encierro guste o no, nos ha sometido a todos a una presión a la cual no estábamos ni acostumbrados, mucho menos preparados. Los adultos de alguna forma hemos sacado adelante la situación, pero las criaturas no saben cómo manejar el hecho, para ellos lo más sano es ver a sus amiguitos, obvio, con la debida protección sanitaria.

Bueno será aprovechar lo restante del verano y parte del otoño para fortalecer el ánimo de los estudiantes acudiendo al aula, luego, con la llegada del frío, lo prudente será aplicar una especie de hibernación escolar, regresar a las clases en línea al menos en el lapso de diciembre a febrero, para volver, ya con más personas vacunadas, con un virus bajo control, para marzo del 22. Contamos ya con experiencia suficiente para trabajar con un sistema híbrido, el cual debería permanecer para siempre, sobre todo en ciudades tan contaminadas como Mexicali.

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