/ martes 12 de junio de 2018

Kim vs. Trump. ¿Teoría de Juegos?

El pasado 11 de Junio Kim Jong-Un, líder norcoreano y Donald Trump, presidente estadounidense, sostuvieron una histórica reunión en Singapur para discutir la paz en la península coreana y la desnuclearización de Corea del Norte.

Esta reunión ha sido la más esperada en cuanto a temas de política internacional en este 2018. A partir de que el 27 de abril se celebrara la cumbre intercoreana, donde los líderes de ambas Coreas firmaron una declaración de paz, este hecho solo ha sido el primer paso para una posible pacificación de la zona después de más de 60 años de conflicto.

Si todo resulta exitoso, se estaría firmando un tratado de paz a finales de este año.

Desde la declaración de paz han sucedido una serie de hechos que han vuelto impredecibles los resultados de esta reunión. Entre amenazas de cancelar la reunión de Trump y cancelación de reuniones con Corea del Sur por parte de Kim, finalmente se realiza este encuentro.

El encuentro ha estado rodeado de misterio e incertidumbre, ya que ha sido a puertas cerradas, solo Trump, Kim y sus respectivos intérpretes han participado en esta reunión, antecedida y continuada por imágenes de ambos líderes sonriendo, dándose la mando y mostrando su voluntad para llegar a un acuerdo.

Utilizando la teoría de juegos, que de manera simplista se puede explicar como una herramienta de análisis de cuadrantes donde dos jugadores, en este caso Kim y Trump, tienen diferentes opciones relacionadas a cooperar o no hacerlo para obtener ganancias o pérdidas.

Una de las grandes analogías para explicar este enfoque es el dilema del prisionero. En el dilema existen dos prisioneros que tienen la oportunidad de hablar para echar la culpa al otro o de no hacerlo. A ambos prisioneros se les ofrece la siguiente situación: Si aceptan su culpabilidad, ambos pueden tener una reducción en su sentencia; si uno habla y el otro no, el que hable con la verdad sobre el “crimen” puede salir libre o tener una significativa reducción de su sentencia, el que no hable cumplirá la sentencia completa. Si ninguno de los dos habla, ambos tendrán que cumplir la sentencia completa.

Este dilema nos ilustra que a veces cooperando con el otro es como se logra más para ambos, aunque no haya mucha diferencia en la ganancia, pero a veces al no cooperar puedes lograr afectar negativamente al otro, aunque tú no “ganes” del todo.

Este encuentro puede ser un gran éxito para ambos o un tremendo desastre para ambos o uno de los líderes puede obtener mayores ganancias que el otro. El contexto de cada líder ilustra posibles resultados con alta probabilidad de predicción: Trump viene de tener “derrotas” a nivel internacional y de una imagen que va de mal en peor por las medidas unilateralmente impuestos en cuanto a aranceles con México y Canadá, así como con la renuencia a participar en la declaración conjunta del G7 realizado en Canadá en días pasados.

Es muy probable que Trump presente la mejor disposición a llegar a un arreglo que favorezca tanto a Estados Unidos como a Corea del Norte, aunque no tenga una ganancia significativamente mayor a Kim. Por su parte, Kim está en la mira del mundo, ha demostrado una voluntad a la paz que no había demostrado ningún líder norcoreano desde la separación de la península. Su imagen se consolida cada vez más como un líder al cual se puede tomar en serio a nivel internacional, por lo que el mayor ganador de este encuentro puede ser definitivamente Kim. Sin embargo, los seres humanos somos impredecibles, es parte de nuestra naturaleza.

Trump declaró el mismo lunes que ha sido una reunión muy fructífera y que están listos para firmar… El qué van a firmar es aún un misterio. La tensión se respira en el aire y de lo que pase en esta semana depende el futuro de la posible pacificación de las Coreas.

El pasado 11 de Junio Kim Jong-Un, líder norcoreano y Donald Trump, presidente estadounidense, sostuvieron una histórica reunión en Singapur para discutir la paz en la península coreana y la desnuclearización de Corea del Norte.

Esta reunión ha sido la más esperada en cuanto a temas de política internacional en este 2018. A partir de que el 27 de abril se celebrara la cumbre intercoreana, donde los líderes de ambas Coreas firmaron una declaración de paz, este hecho solo ha sido el primer paso para una posible pacificación de la zona después de más de 60 años de conflicto.

Si todo resulta exitoso, se estaría firmando un tratado de paz a finales de este año.

Desde la declaración de paz han sucedido una serie de hechos que han vuelto impredecibles los resultados de esta reunión. Entre amenazas de cancelar la reunión de Trump y cancelación de reuniones con Corea del Sur por parte de Kim, finalmente se realiza este encuentro.

El encuentro ha estado rodeado de misterio e incertidumbre, ya que ha sido a puertas cerradas, solo Trump, Kim y sus respectivos intérpretes han participado en esta reunión, antecedida y continuada por imágenes de ambos líderes sonriendo, dándose la mando y mostrando su voluntad para llegar a un acuerdo.

Utilizando la teoría de juegos, que de manera simplista se puede explicar como una herramienta de análisis de cuadrantes donde dos jugadores, en este caso Kim y Trump, tienen diferentes opciones relacionadas a cooperar o no hacerlo para obtener ganancias o pérdidas.

Una de las grandes analogías para explicar este enfoque es el dilema del prisionero. En el dilema existen dos prisioneros que tienen la oportunidad de hablar para echar la culpa al otro o de no hacerlo. A ambos prisioneros se les ofrece la siguiente situación: Si aceptan su culpabilidad, ambos pueden tener una reducción en su sentencia; si uno habla y el otro no, el que hable con la verdad sobre el “crimen” puede salir libre o tener una significativa reducción de su sentencia, el que no hable cumplirá la sentencia completa. Si ninguno de los dos habla, ambos tendrán que cumplir la sentencia completa.

Este dilema nos ilustra que a veces cooperando con el otro es como se logra más para ambos, aunque no haya mucha diferencia en la ganancia, pero a veces al no cooperar puedes lograr afectar negativamente al otro, aunque tú no “ganes” del todo.

Este encuentro puede ser un gran éxito para ambos o un tremendo desastre para ambos o uno de los líderes puede obtener mayores ganancias que el otro. El contexto de cada líder ilustra posibles resultados con alta probabilidad de predicción: Trump viene de tener “derrotas” a nivel internacional y de una imagen que va de mal en peor por las medidas unilateralmente impuestos en cuanto a aranceles con México y Canadá, así como con la renuencia a participar en la declaración conjunta del G7 realizado en Canadá en días pasados.

Es muy probable que Trump presente la mejor disposición a llegar a un arreglo que favorezca tanto a Estados Unidos como a Corea del Norte, aunque no tenga una ganancia significativamente mayor a Kim. Por su parte, Kim está en la mira del mundo, ha demostrado una voluntad a la paz que no había demostrado ningún líder norcoreano desde la separación de la península. Su imagen se consolida cada vez más como un líder al cual se puede tomar en serio a nivel internacional, por lo que el mayor ganador de este encuentro puede ser definitivamente Kim. Sin embargo, los seres humanos somos impredecibles, es parte de nuestra naturaleza.

Trump declaró el mismo lunes que ha sido una reunión muy fructífera y que están listos para firmar… El qué van a firmar es aún un misterio. La tensión se respira en el aire y de lo que pase en esta semana depende el futuro de la posible pacificación de las Coreas.