/ jueves 15 de agosto de 2019

La Necrópolis del Holoceno

En algún lugar...


En algún lugar implacable se acumulan los estragos infringidos en una secuencia exponencial que culminará en la devastación

Dicen los que saben que si persiste el ritmo en la emisión de contaminantes, la humanidad será la única especie en provocar su propia extinción. El avance rumbo al cataclismo en la era Cuaternaria parece incontenible y cada vez se acumulan más agravantes: A la contaminación y al cambio climático ahora se suman los estragos de la sobrepoblación.

Global Footprint Network (GFN) es una organización que registra el impacto de la actividad humana en el planeta y ha obtenido un resultado deficitario porque la cantidad de los recursos naturales producidos en un año se agota antes de concluir ese período. En una metáfora contable, GFN determina que en el “Día del sobregiro de la Tierra” el consumo de recursos excede a su recuperación natural: La advertencia es que ese momento se adelanta paulatinamente desde hace 20 años y en 2019, esa fecha es la más temprana que se ha registrado: El 29 de julio es el día del sobregiro mundial y esta fecha fluctúa dependiendo de los recursos en cada país: “En Colombia, el sobregiro comenzará el 18 de octubre; en Perú el 23 de septiembre; en Venezuela el 23 de agosto; en México el 17 de agosto y en Argentina inició el 26 de junio”.

Los indicadores y los plazos determinados por GNF son una leve estimación del “insustentable desastre planetario” y estos cálculos no proceden de una fantasía distópica, sino de la más cruda e implacable de las realidades.

El dispendio de los recursos, la extinción de especies y los estragos de la contaminación apresuran el advenimiento de la sexta extinción y esta amenaza exige la concientización de la especie. Con ese propósito, 47 artistas enfatizaron los estragos de la depredación humana en la exposición colectiva “Nékros Opsis” que es “una propuesta científico-estética en la que el cadáver de la Tierra se convierte en objeto de estudio, observación y análisis” trasladándonos a un momento posterior al cataclismo del Holoceno.

La exposición “Nékros Opsis” se presenta desde el 14 de agosto en el Museo del Instituto de Geología de la UNAM, coincidiendo con el Día del sobregiro en México.

La advertencia es contundente: Si no revertimos el déficit planetario el horizonte será apocalíptico y en el epílogo del Antropozoico los caprichos de la naturaleza confirmarán, otra vez, las teorías de Darwin porque sólo sobrevivirán aquellos que se adapten al nuevo ambiente.

La próxima era iniciará en el cementerio planetario de las especies extintas, en un paisaje insólito habitado por organismos que respirarán una mezcla tóxica de gases y realizarán sus funciones vitales con el mínimo de nutrientes.

Por eso, ante la inminencia del desastre, debemos enaltecer el cuidado del planeta como prioridad social, como convicción y cultura, ajena a dogmas e ideologías para erradicar los vicios del consumismo y de la indiferencia, para revertir los estragos infringidos y conjurar las amenazas de la devastación.

En algún lugar...


En algún lugar implacable se acumulan los estragos infringidos en una secuencia exponencial que culminará en la devastación

Dicen los que saben que si persiste el ritmo en la emisión de contaminantes, la humanidad será la única especie en provocar su propia extinción. El avance rumbo al cataclismo en la era Cuaternaria parece incontenible y cada vez se acumulan más agravantes: A la contaminación y al cambio climático ahora se suman los estragos de la sobrepoblación.

Global Footprint Network (GFN) es una organización que registra el impacto de la actividad humana en el planeta y ha obtenido un resultado deficitario porque la cantidad de los recursos naturales producidos en un año se agota antes de concluir ese período. En una metáfora contable, GFN determina que en el “Día del sobregiro de la Tierra” el consumo de recursos excede a su recuperación natural: La advertencia es que ese momento se adelanta paulatinamente desde hace 20 años y en 2019, esa fecha es la más temprana que se ha registrado: El 29 de julio es el día del sobregiro mundial y esta fecha fluctúa dependiendo de los recursos en cada país: “En Colombia, el sobregiro comenzará el 18 de octubre; en Perú el 23 de septiembre; en Venezuela el 23 de agosto; en México el 17 de agosto y en Argentina inició el 26 de junio”.

Los indicadores y los plazos determinados por GNF son una leve estimación del “insustentable desastre planetario” y estos cálculos no proceden de una fantasía distópica, sino de la más cruda e implacable de las realidades.

El dispendio de los recursos, la extinción de especies y los estragos de la contaminación apresuran el advenimiento de la sexta extinción y esta amenaza exige la concientización de la especie. Con ese propósito, 47 artistas enfatizaron los estragos de la depredación humana en la exposición colectiva “Nékros Opsis” que es “una propuesta científico-estética en la que el cadáver de la Tierra se convierte en objeto de estudio, observación y análisis” trasladándonos a un momento posterior al cataclismo del Holoceno.

La exposición “Nékros Opsis” se presenta desde el 14 de agosto en el Museo del Instituto de Geología de la UNAM, coincidiendo con el Día del sobregiro en México.

La advertencia es contundente: Si no revertimos el déficit planetario el horizonte será apocalíptico y en el epílogo del Antropozoico los caprichos de la naturaleza confirmarán, otra vez, las teorías de Darwin porque sólo sobrevivirán aquellos que se adapten al nuevo ambiente.

La próxima era iniciará en el cementerio planetario de las especies extintas, en un paisaje insólito habitado por organismos que respirarán una mezcla tóxica de gases y realizarán sus funciones vitales con el mínimo de nutrientes.

Por eso, ante la inminencia del desastre, debemos enaltecer el cuidado del planeta como prioridad social, como convicción y cultura, ajena a dogmas e ideologías para erradicar los vicios del consumismo y de la indiferencia, para revertir los estragos infringidos y conjurar las amenazas de la devastación.