/ viernes 9 de noviembre de 2018

Los migrantes que vienen…

Quo Vadis


Ya se conoce, como seria advertencia, que los miles de migrantes centroamericanos que transitan por el sur del país vienen a Tijuana con el objetivo de buscar asilo en Estados Unidos…

Aquí en nuestro Estado, no solo en Tijuana como se ha venido informando una y otra vez, no hay espacio suficiente para atenderlos porque los albergues disponibles están a su máxima capacidad de maniobra con cientos de deportados y otros migrantes nacionales y extranjeros que por su propio pie llegan. Sin embargo, la decisión está tomada por los miles de extranjeros en camino, como también el hecho de que el Gobierno federal ha declinado hacer uso del orden constitucional para que estos grupos de cientos o miles que huyen de la violencia, el despojo y la miseria, se internen en México con la verdadera esperanza de una mejor vida, no de un viacrucis que parece no terminar.

Aquí, como ha ocurrido a lo largo de la historia, son bienvenidos los migrantes, los de bien, los que con esfuerzo propio salen adelante aprovechando las oportunidades que en Baja California se multiplican, las que no encuentran en su lugar de origen, pero no los que delinquen o los que quieren vivir del apoyo solidario de la sociedad indefinidamente.

Van a llegar, eso sí, con más ganas de pasar a los Estados Unidos para solicitar asilo que de quedarse en Baja California, mientras el presidente Trump --para retenerlos en territorio mexicano-- ya mandó tropas que preparan más “candados” en la frontera Baja California-California…e igual por otras zonas fronterizas de ambos países.

El caso es que el ligero apoyo federal es insuficiente cuando está en manos de esta instancia gubernamental primero poner orden a estas internaciones masivas y después procurar apoyos extraordinarios a las entidades federativas por donde atraviesan -o se quedan- estas familias de extranjeros. Pero no, no creo que vaya a suceder así…porque si algo ha demostrado el Gobierno federal en estas “caravanas” de migrantes extranjeros (recordar el caso de los haitianos), se improvisa y es casi nula la prevención para satisfacer las necesidades de miles de personas (niños, adolescentes, adultos y ancianos de ambos sexos)…

Por eso usted, yo y todos los bajacalifornianos debemos unirnos, ser solidarios con el gobierno estatal y los municipales, también con los albergues para procurar en todo sentido salvaguardar los derechos humanos de esta gente que por miles estará arribando a Baja California en la antesala de fechas de fiesta y religiosidad que obligan a que prevalezca el sentido humano.

Mientras, esperaremos a ver qué hacen los gobiernos federales de México y de Estados Unidos, también la Organización de las Naciones Unidas, la Comisión Interamericana y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y quién sabe cuántas instancias más del espectro nacional y el internacional que no solo tienen la obligación de velar por estos migrantes, sino procurarles oportunidades reales de una vida mejor.

Aquí las tendrán porque hay empleos, muchos empleos, pero también requerirán servicios de salud, educación, vivienda, etc., y ahí es donde precisamente surgen los problemas por abrir las puertas del país de par en par de manera irresponsable. ¿O no?


Quo Vadis


Ya se conoce, como seria advertencia, que los miles de migrantes centroamericanos que transitan por el sur del país vienen a Tijuana con el objetivo de buscar asilo en Estados Unidos…

Aquí en nuestro Estado, no solo en Tijuana como se ha venido informando una y otra vez, no hay espacio suficiente para atenderlos porque los albergues disponibles están a su máxima capacidad de maniobra con cientos de deportados y otros migrantes nacionales y extranjeros que por su propio pie llegan. Sin embargo, la decisión está tomada por los miles de extranjeros en camino, como también el hecho de que el Gobierno federal ha declinado hacer uso del orden constitucional para que estos grupos de cientos o miles que huyen de la violencia, el despojo y la miseria, se internen en México con la verdadera esperanza de una mejor vida, no de un viacrucis que parece no terminar.

Aquí, como ha ocurrido a lo largo de la historia, son bienvenidos los migrantes, los de bien, los que con esfuerzo propio salen adelante aprovechando las oportunidades que en Baja California se multiplican, las que no encuentran en su lugar de origen, pero no los que delinquen o los que quieren vivir del apoyo solidario de la sociedad indefinidamente.

Van a llegar, eso sí, con más ganas de pasar a los Estados Unidos para solicitar asilo que de quedarse en Baja California, mientras el presidente Trump --para retenerlos en territorio mexicano-- ya mandó tropas que preparan más “candados” en la frontera Baja California-California…e igual por otras zonas fronterizas de ambos países.

El caso es que el ligero apoyo federal es insuficiente cuando está en manos de esta instancia gubernamental primero poner orden a estas internaciones masivas y después procurar apoyos extraordinarios a las entidades federativas por donde atraviesan -o se quedan- estas familias de extranjeros. Pero no, no creo que vaya a suceder así…porque si algo ha demostrado el Gobierno federal en estas “caravanas” de migrantes extranjeros (recordar el caso de los haitianos), se improvisa y es casi nula la prevención para satisfacer las necesidades de miles de personas (niños, adolescentes, adultos y ancianos de ambos sexos)…

Por eso usted, yo y todos los bajacalifornianos debemos unirnos, ser solidarios con el gobierno estatal y los municipales, también con los albergues para procurar en todo sentido salvaguardar los derechos humanos de esta gente que por miles estará arribando a Baja California en la antesala de fechas de fiesta y religiosidad que obligan a que prevalezca el sentido humano.

Mientras, esperaremos a ver qué hacen los gobiernos federales de México y de Estados Unidos, también la Organización de las Naciones Unidas, la Comisión Interamericana y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y quién sabe cuántas instancias más del espectro nacional y el internacional que no solo tienen la obligación de velar por estos migrantes, sino procurarles oportunidades reales de una vida mejor.

Aquí las tendrán porque hay empleos, muchos empleos, pero también requerirán servicios de salud, educación, vivienda, etc., y ahí es donde precisamente surgen los problemas por abrir las puertas del país de par en par de manera irresponsable. ¿O no?


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