/ martes 29 de junio de 2021

Más de un año sin turistas mexicanos

CRUZANDO LÍNEAS

Arizona.- ¿Desde cuándo no te das una vuelta a la frontera? En la de Arizona y Sonora pasa todo y nada a la vez, depende del lado en el que estés parado. El silencio y la soledad asusta en Estados Unidos y el folclor de la vida vibra en México. En medio queda el siempre sigiloso, prostituido y custodiado muro.

Pero en esta vida casi postpandémica, el cerco ya no es el protagonista de la historia; las restricciones fronterizas le robaron los reflectores de la política. El cierre al cruce del turista a Estados Unidos por la vía terrestre continuará al menos un mes más. Esto quiere decir que los pequeños negocios del lado norte del muro seguirán en agonía y algunos quizá no se recuperen; los subsidios gubernamentales no son suficientes para que un comerciante local aguante más de 14 meses sin mexicanos. El visitante sonorense hace mucha falta y sus dólares más.

El alcalde de Nogales, Arizona, teme que las repercusiones de la prolongación de las restricciones duren tanto como la pandemia. “Le hemos dado la oportunidad al mexicano de acostumbrarse a vivir sin cruzar, de invertir en su país y de quizá darse cuenta de que no le hace falta venir y eso es muy preocupante”, piensa Arturo Garino. Y tal vez tenga razón.

Para muchos mexicanos, la frontera es su casa; crecieron entre dos países, con SENTRI, con doble nacionalidad… hasta que paró. Es a ellos, los que han sido criados entre dos mundos a los que más les afecta el cierre al turismo. Son miles y gastan millones.

Para los demás, los que viven alejados de Estados Unidos, que en realidad es la gran mayoría de los mexicanos, la frontera es aquello de lo que se habla sin parar: La migración, la violencia, el muro, la política, el cierre al turismo y mucho más. Ellos quizá anhelan cruzar o tal vez no. La distancia geográfica disminuye el deseo y la necesidad. Algunos no tienen pasaporte y mucho menos visas. A éstos poco les va y les viene la restricción fronteriza, pero igual les ha impactado. Nunca se había visto y sentido algo igual, ni siquiera con los ataques terroristas del 9/11.

Así que, a querer y no, la frontera ha sido un personaje central durante la pandemia. Lo seguirá siendo, quién sabe hasta cuándo. Se da un paso adelante para facilitar la reapertura y luego retrocedemos otros dos. No logramos controlar las crisis de salud económica ni social todavía y eso lo retrasa todo.

En México, después del proceso electoral y a pesar de los esfuerzos de vacunación binacionales, se registra un aumento de contagios por coronavirus casi generalizado. En Estados Unidos tampoco se han cumplido metas. Según el presidente Biden, el 4 de julio celebraría la Independencia y que el 70% de la población estuviera vacunada, pero no, la indiferencia de los jóvenes a la inmunización es una de las principales barreras. Sabemos que hay intenciones en este estira y afloja que es la democracia, pero ¿hay voluntad? Quizá debamos mirar qué hay detrás de un año sin turistas mexicanos y cuáles son las verdaderas intenciones…


CRUZANDO LÍNEAS

Arizona.- ¿Desde cuándo no te das una vuelta a la frontera? En la de Arizona y Sonora pasa todo y nada a la vez, depende del lado en el que estés parado. El silencio y la soledad asusta en Estados Unidos y el folclor de la vida vibra en México. En medio queda el siempre sigiloso, prostituido y custodiado muro.

Pero en esta vida casi postpandémica, el cerco ya no es el protagonista de la historia; las restricciones fronterizas le robaron los reflectores de la política. El cierre al cruce del turista a Estados Unidos por la vía terrestre continuará al menos un mes más. Esto quiere decir que los pequeños negocios del lado norte del muro seguirán en agonía y algunos quizá no se recuperen; los subsidios gubernamentales no son suficientes para que un comerciante local aguante más de 14 meses sin mexicanos. El visitante sonorense hace mucha falta y sus dólares más.

El alcalde de Nogales, Arizona, teme que las repercusiones de la prolongación de las restricciones duren tanto como la pandemia. “Le hemos dado la oportunidad al mexicano de acostumbrarse a vivir sin cruzar, de invertir en su país y de quizá darse cuenta de que no le hace falta venir y eso es muy preocupante”, piensa Arturo Garino. Y tal vez tenga razón.

Para muchos mexicanos, la frontera es su casa; crecieron entre dos países, con SENTRI, con doble nacionalidad… hasta que paró. Es a ellos, los que han sido criados entre dos mundos a los que más les afecta el cierre al turismo. Son miles y gastan millones.

Para los demás, los que viven alejados de Estados Unidos, que en realidad es la gran mayoría de los mexicanos, la frontera es aquello de lo que se habla sin parar: La migración, la violencia, el muro, la política, el cierre al turismo y mucho más. Ellos quizá anhelan cruzar o tal vez no. La distancia geográfica disminuye el deseo y la necesidad. Algunos no tienen pasaporte y mucho menos visas. A éstos poco les va y les viene la restricción fronteriza, pero igual les ha impactado. Nunca se había visto y sentido algo igual, ni siquiera con los ataques terroristas del 9/11.

Así que, a querer y no, la frontera ha sido un personaje central durante la pandemia. Lo seguirá siendo, quién sabe hasta cuándo. Se da un paso adelante para facilitar la reapertura y luego retrocedemos otros dos. No logramos controlar las crisis de salud económica ni social todavía y eso lo retrasa todo.

En México, después del proceso electoral y a pesar de los esfuerzos de vacunación binacionales, se registra un aumento de contagios por coronavirus casi generalizado. En Estados Unidos tampoco se han cumplido metas. Según el presidente Biden, el 4 de julio celebraría la Independencia y que el 70% de la población estuviera vacunada, pero no, la indiferencia de los jóvenes a la inmunización es una de las principales barreras. Sabemos que hay intenciones en este estira y afloja que es la democracia, pero ¿hay voluntad? Quizá debamos mirar qué hay detrás de un año sin turistas mexicanos y cuáles son las verdaderas intenciones…