/ viernes 19 de junio de 2020

Palabras sin frontera

EN ALGÚN LUGAR

En algún lugar esquivo, en la frontera del Territorio de la Comunicación se extiende la sinuosa cordillera de la Propaganda; la colindancia es tenue y vaporosa, por eso los intentos propagandísticos suelen confundirse con un proceso genuino de comunicación…

La diferencia esencial entre la comunicación y la propaganda reside en el impacto que se pretende lograr y en las acciones emprendidas para lograrlo. Si escuchamos todas las conferencias que el gobierno federal emite durante el día podremos deslindar la naturaleza y el gentilicio de esta estrategia gubernamental.

El gobierno emite cuatro conferencias todos los días de la semana: En la mañana, la rueda de prensa del mandatario y en el transcurso de la tarde, la presentación del avance de los programas de Bienestar y la exposición de los créditos a la palabra, para cerrar con broche de oro con el reporte diario de la pandemia del Covid-19 causado por el virus SARS Cov2.

La estrategia del gobierno federal abarca, aproximadamente 5 horas diarias y debe agregarse el tiempo otorgado a las conferencias de los gobiernos estatales, lo que implica un esfuerzo monumental para atraer la atención utilizando los tiempos del estado para no acudir ni depender de la mediocracia.

Luego entonces, la duración y la frecuencia de los discursos gubernamentales revelan uno de los principios de la propaganda: la orquestación: Una y otra vez y otra vez más y después otra más y así, en una secuencia incesante repetir la misma idea hasta lograr que la audiencia coincida sin replicar ni dar lugar a dudas, aunque sean razonables. Así, me convencieron de que las escaleras se barren de arriba para abajo.

Ahora bien, si atendemos al contenido y al tono de los discursos oficiales es inevitable compararlos con un sermón dirigido a devotos fervientes, identificando así dos de los principios de la propaganda: la vulgarización, al emitir mensajes simples y sencillos que requieren el mínimo esfuerzo para comprenderse y el principio de la simplificación al descalificar, denostar y demeritar a quienes no coinciden con el dogma emitido, envolviéndolos en la grotesca figura de un adversario único y perverso.

El impacto en la audiencia nacional por la cobertura y la intensidad de las conferencias demanda el ejercicio de la ética en la información y el deslinde de la propaganda: Un mensaje que llega a todos los rincones del país debe aportar datos sustentados y cifras verificables que faciliten a la audiencia la toma de decisiones, fundamentadas y razonadas, independientemente de la incansable condición de un ganso. Las recomendaciones para reincorporarse a la nueva normalidad y las recetas morales para evitar el contagio son contradicciones galopantes a la evidencia científica.

Ante la evidente impericia y las incongruencias en esta estrategia de propaganda, la Organización Mundial de la Salud recomendó la coherencia, la unidad nacional y delimitar con ética concreta la colindancia tenue y vaporosa para clarificar la confusión entre los intentos propagandísticos y un proceso genuino de comunicación.

enalgunlugarlaura@hotmail.com


EN ALGÚN LUGAR

En algún lugar esquivo, en la frontera del Territorio de la Comunicación se extiende la sinuosa cordillera de la Propaganda; la colindancia es tenue y vaporosa, por eso los intentos propagandísticos suelen confundirse con un proceso genuino de comunicación…

La diferencia esencial entre la comunicación y la propaganda reside en el impacto que se pretende lograr y en las acciones emprendidas para lograrlo. Si escuchamos todas las conferencias que el gobierno federal emite durante el día podremos deslindar la naturaleza y el gentilicio de esta estrategia gubernamental.

El gobierno emite cuatro conferencias todos los días de la semana: En la mañana, la rueda de prensa del mandatario y en el transcurso de la tarde, la presentación del avance de los programas de Bienestar y la exposición de los créditos a la palabra, para cerrar con broche de oro con el reporte diario de la pandemia del Covid-19 causado por el virus SARS Cov2.

La estrategia del gobierno federal abarca, aproximadamente 5 horas diarias y debe agregarse el tiempo otorgado a las conferencias de los gobiernos estatales, lo que implica un esfuerzo monumental para atraer la atención utilizando los tiempos del estado para no acudir ni depender de la mediocracia.

Luego entonces, la duración y la frecuencia de los discursos gubernamentales revelan uno de los principios de la propaganda: la orquestación: Una y otra vez y otra vez más y después otra más y así, en una secuencia incesante repetir la misma idea hasta lograr que la audiencia coincida sin replicar ni dar lugar a dudas, aunque sean razonables. Así, me convencieron de que las escaleras se barren de arriba para abajo.

Ahora bien, si atendemos al contenido y al tono de los discursos oficiales es inevitable compararlos con un sermón dirigido a devotos fervientes, identificando así dos de los principios de la propaganda: la vulgarización, al emitir mensajes simples y sencillos que requieren el mínimo esfuerzo para comprenderse y el principio de la simplificación al descalificar, denostar y demeritar a quienes no coinciden con el dogma emitido, envolviéndolos en la grotesca figura de un adversario único y perverso.

El impacto en la audiencia nacional por la cobertura y la intensidad de las conferencias demanda el ejercicio de la ética en la información y el deslinde de la propaganda: Un mensaje que llega a todos los rincones del país debe aportar datos sustentados y cifras verificables que faciliten a la audiencia la toma de decisiones, fundamentadas y razonadas, independientemente de la incansable condición de un ganso. Las recomendaciones para reincorporarse a la nueva normalidad y las recetas morales para evitar el contagio son contradicciones galopantes a la evidencia científica.

Ante la evidente impericia y las incongruencias en esta estrategia de propaganda, la Organización Mundial de la Salud recomendó la coherencia, la unidad nacional y delimitar con ética concreta la colindancia tenue y vaporosa para clarificar la confusión entre los intentos propagandísticos y un proceso genuino de comunicación.

enalgunlugarlaura@hotmail.com