/ domingo 28 de julio de 2019

Precarización salarial y desempleo

Prisma


Lamentablemente el desempleo y la precariedad son problemas que agobian a millones de mexicanos, que -pese a los esfuerzos del gobierno y del empresariado nacional- no han sido superados, causando graves perjuicios a grandes segmentos de nuestra población.

De acuerdo con reportes del Observatorio de Trabajo Digno de la organización Accion Ciudadana Frente a la Pobreza, el número de mexicanos carentes de una ocupación asciende a 7.5 millones, no de 1.9 como indican cifras difundidas de manera oficial.

En cuanto al aspecto salarial, aducen que tras el incremento al salario mínimo en el presente año, únicamente medio millón de trabajadores superó el umbral de ingresos que les permitió obtener los ingresos requeridos para cubrir la canasta básica que necesita su familia. Existen 25 millones de trabajadores sin condiciones dignas de empleo; 15.1 millones con salarios insuficientes; 18.2 millones sin contrato estable y 29.9 millones sin afiliación sindical alguna.

Ante tal situación, Rogelio Gómez, coordinador del organismo mencionado y ante el hecho de que 15 millones de personas cobran bajos salarios, está proponiendo aumentar los mínimos en 17 pesos cada semestre para que en 2021 puedan alcanzar un salario de 204 pesos diarios, a fin de que puedan cubrir las necesidades básicas de sus familias, medición realizada en base a previa investigación.

Respecto a la falta de empleos, el organismo advirtió que la cifra de 7.5 millones de personas que no tienen empleo incluye el llamado “desempleo oculto”, es decir, quienes dejaron de buscarlo ante la imposibilidad de encontrar un puesto de trabajo estable, digno y rentable. Además, no contempla 20 millones de mujeres enfocadas al hogar.

El fenómeno del desempleo afecta principalmente a mujeres y jóvenes -egresados de centros universitarios- que pese a contar con estudios profesionales, se les dificulta encontrar una ocupación acorde a su preparación, que en muchos casos logra gracias a su esfuerzo personal y el de sus familias.

Existen 2.9 millones de hombres sin laborar ante la falta de oportunidades y 4.6 millones de mujeres no tienen trabajo, según información del INEGI. Lo más grave de esta situación es que las féminas ganan 17% menos que los hombres. Resulta lamentable que la brecha salarial entre hombres y mujeres en nuestro país sea mayor a las que registran países como Guatemala, Honduras y El Salvador.

Llama la atención que este tipo de problemas que afecta a los trabajadores mexicanos, siempre son ventilados por organismos civiles y empresariales, no por los líderes sindicales obligados a defender sus derechos, muy ocupados en buscar posiciones políticas.

Prisma


Lamentablemente el desempleo y la precariedad son problemas que agobian a millones de mexicanos, que -pese a los esfuerzos del gobierno y del empresariado nacional- no han sido superados, causando graves perjuicios a grandes segmentos de nuestra población.

De acuerdo con reportes del Observatorio de Trabajo Digno de la organización Accion Ciudadana Frente a la Pobreza, el número de mexicanos carentes de una ocupación asciende a 7.5 millones, no de 1.9 como indican cifras difundidas de manera oficial.

En cuanto al aspecto salarial, aducen que tras el incremento al salario mínimo en el presente año, únicamente medio millón de trabajadores superó el umbral de ingresos que les permitió obtener los ingresos requeridos para cubrir la canasta básica que necesita su familia. Existen 25 millones de trabajadores sin condiciones dignas de empleo; 15.1 millones con salarios insuficientes; 18.2 millones sin contrato estable y 29.9 millones sin afiliación sindical alguna.

Ante tal situación, Rogelio Gómez, coordinador del organismo mencionado y ante el hecho de que 15 millones de personas cobran bajos salarios, está proponiendo aumentar los mínimos en 17 pesos cada semestre para que en 2021 puedan alcanzar un salario de 204 pesos diarios, a fin de que puedan cubrir las necesidades básicas de sus familias, medición realizada en base a previa investigación.

Respecto a la falta de empleos, el organismo advirtió que la cifra de 7.5 millones de personas que no tienen empleo incluye el llamado “desempleo oculto”, es decir, quienes dejaron de buscarlo ante la imposibilidad de encontrar un puesto de trabajo estable, digno y rentable. Además, no contempla 20 millones de mujeres enfocadas al hogar.

El fenómeno del desempleo afecta principalmente a mujeres y jóvenes -egresados de centros universitarios- que pese a contar con estudios profesionales, se les dificulta encontrar una ocupación acorde a su preparación, que en muchos casos logra gracias a su esfuerzo personal y el de sus familias.

Existen 2.9 millones de hombres sin laborar ante la falta de oportunidades y 4.6 millones de mujeres no tienen trabajo, según información del INEGI. Lo más grave de esta situación es que las féminas ganan 17% menos que los hombres. Resulta lamentable que la brecha salarial entre hombres y mujeres en nuestro país sea mayor a las que registran países como Guatemala, Honduras y El Salvador.

Llama la atención que este tipo de problemas que afecta a los trabajadores mexicanos, siempre son ventilados por organismos civiles y empresariales, no por los líderes sindicales obligados a defender sus derechos, muy ocupados en buscar posiciones políticas.

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