/ sábado 19 de octubre de 2019

Riqueza

Pensares


Qué raro que la revista Fortune publicó la lista de los hombres más ricos del planeta y en esta lista no aparezco yo, aparecen una serie de personas como las más ricas del mundo que no vale la pena mencionarlos porque ya sabemos quienes son, pero yo soy un hombre inmensamente rico.

Tengo vida que recibí no sé por qué y salud que conservo no sé cómo. Tengo una familia, esposa que al entregarme su vida me dio lo mejor de la mía; hijas maravillosas de quien no he recibido sino felicidad; nietos con los que ejerzo una nueva y gozosa paternidad, ahora totalmente irresponsable. Tengo hermanos que son como amigos y amigos que son como mis hermanos. Tengo gente que me ama con sinceridad a pesar de mis defectos.

Hace cuatro años que me dieron la oportunidad de escribir en el editorial de La Voz de la Frontera en los que tengo cuatro lectores a los que cada día les doy las gracias porque leen bien lo que yo escribo. Tengo una casa y en ella muchos libros; mi esposa diría que tengo muchos libros y entre ellos una casa.

Poseo un pedacito del mundo en la forma de un jardín que mi esposa cuida con esmero. Tengo una perrita que no se duerme hasta que yo llego y que me recibe como si fuera yo el dueño de la tierra y de los cielos. Tengo ojos que ven y oídos que oyen; pies que caminan y manos que acarician; cerebro que piensa cosas que a otros se les habían ocurrido ya, pero que a mí no se me habían ocurrido nunca.

Soy dueño de la común herencia de los hombres: Alegrías para disfrutarlas y penas para hermanarme a los que sufren y tengo fe en un Dios bueno que guarda para mí infinito amor. ¿Puede haber mayores riquezas que las mías? ¿Por qué entonces no me puso la revista en la lista de los hombres más ricos del planeta?


Pensares


Qué raro que la revista Fortune publicó la lista de los hombres más ricos del planeta y en esta lista no aparezco yo, aparecen una serie de personas como las más ricas del mundo que no vale la pena mencionarlos porque ya sabemos quienes son, pero yo soy un hombre inmensamente rico.

Tengo vida que recibí no sé por qué y salud que conservo no sé cómo. Tengo una familia, esposa que al entregarme su vida me dio lo mejor de la mía; hijas maravillosas de quien no he recibido sino felicidad; nietos con los que ejerzo una nueva y gozosa paternidad, ahora totalmente irresponsable. Tengo hermanos que son como amigos y amigos que son como mis hermanos. Tengo gente que me ama con sinceridad a pesar de mis defectos.

Hace cuatro años que me dieron la oportunidad de escribir en el editorial de La Voz de la Frontera en los que tengo cuatro lectores a los que cada día les doy las gracias porque leen bien lo que yo escribo. Tengo una casa y en ella muchos libros; mi esposa diría que tengo muchos libros y entre ellos una casa.

Poseo un pedacito del mundo en la forma de un jardín que mi esposa cuida con esmero. Tengo una perrita que no se duerme hasta que yo llego y que me recibe como si fuera yo el dueño de la tierra y de los cielos. Tengo ojos que ven y oídos que oyen; pies que caminan y manos que acarician; cerebro que piensa cosas que a otros se les habían ocurrido ya, pero que a mí no se me habían ocurrido nunca.

Soy dueño de la común herencia de los hombres: Alegrías para disfrutarlas y penas para hermanarme a los que sufren y tengo fe en un Dios bueno que guarda para mí infinito amor. ¿Puede haber mayores riquezas que las mías? ¿Por qué entonces no me puso la revista en la lista de los hombres más ricos del planeta?


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