/ domingo 31 de mayo de 2020

Serenidad y concordia para México

LA ESPIGA

El famoso Plan de Agua Prieta, Sonora, de abril de 1920, prendió muy pronto la mecha en Sinaloa, Michoacán, Zacatecas y Tabasco. El candidato presidencial Álvaro Obregón había interrumpido su campaña electoral iniciada en 1919 debido a los señalamientos del presidente Carranza de que en realidad buscaba organizar una revuelta armada para apoderarse del poder.

Don Adolfo de la Huerta era el candidato idóneo para asumir el cargo de Presidente Sustituto de la República del 1 de junio al 1 de diciembre de 1920, para convocar a elecciones y para vigilar la buena marcha del país.

Hasta la sepultura de Carranza llegaron los gritos y aplausos con que fue recibido el nuevo Presidente de México. El carrancismo llegaba a su fin de una manera abrupta, pues el Rey Viejo (Carranza) no pudo leer todo el cúmulo de advertencias que se expresaban en su contra al tratar de imponer como candidato a un civil (el ingeniero Bonillas), supeditado a las decisiones del presidente Carranza.

Con un desfile militar, los caudillos sonorenses mostraron su gran poder de convocatoria al reunir a los mandos militares más poderosos del país. A la cabeza figuraban Álvaro Obregón, Pablo González y Manuel Peláez. Alrededor de 30 mil personas desfilaron por las calles de la Ciudad de México. Desde Sonora llegaba al centro del poder un movimiento social capaz de derrocar a una estructura de poder consolidada como lo era el constitucionalismo liderado por Carranza, quien había descuidado a varios caudillos revolucionarios que no veían la hora de hacer cumplir el precepto maderista: Sufragio Efectivo no Reelección.

Adolfo de la Huerta, Fito para sus amigos, tenía claro las necesidades apremiantes del país: Lograr la pacificación en todo el territorio nacional… La guerra civil en que vivía México desde el estallido de la Revolución en 1910 debía concluir para iniciar una nueva etapa de consolidación institucional, la inestabilidad y los cuartelazos regionales impedían que la patria mexicana sanara de sus heridas.

En el terreno agrario De la Huerta se interesó en crear colonias agrícolas con pequeños propietarios apoyados por créditos del Gobierno, una opción difícil por la concentración de tierras en antiguas haciendas o acaparadas por terratenientes nacionales y extranjeros como la Colorado River Land Company, dueña del Valle de Mexicali.

El caudillo Pancho Villa aceptó este proyecto y se concentró en su hacienda de Canutillo, como colono agrícola el Centauro del Norte accedió a desmovilizar a sus fieles soldados los “Dorados de Villa”. Pero no todo fue fácil, Obregón y Calles no aceptaron este trato especial para Villa, además resultaba peligroso desarmar a los ejércitos sin tener el control real del país.

Entre huelgas y desórdenes de gobernadores, De la Huerta prepara las elecciones de diciembre de 1920. En Baja California el gobernador Cantú se vio forzado a entregar el poder y abrirles las puertas a los sonorenses. Para 1923 De la Huerta se enfrentaría a sus antiguos aliados Obregón y Calles para acabar exiliado en Los Ángeles, Ca.

oscarh1955@yahoo.com.mx


LA ESPIGA

El famoso Plan de Agua Prieta, Sonora, de abril de 1920, prendió muy pronto la mecha en Sinaloa, Michoacán, Zacatecas y Tabasco. El candidato presidencial Álvaro Obregón había interrumpido su campaña electoral iniciada en 1919 debido a los señalamientos del presidente Carranza de que en realidad buscaba organizar una revuelta armada para apoderarse del poder.

Don Adolfo de la Huerta era el candidato idóneo para asumir el cargo de Presidente Sustituto de la República del 1 de junio al 1 de diciembre de 1920, para convocar a elecciones y para vigilar la buena marcha del país.

Hasta la sepultura de Carranza llegaron los gritos y aplausos con que fue recibido el nuevo Presidente de México. El carrancismo llegaba a su fin de una manera abrupta, pues el Rey Viejo (Carranza) no pudo leer todo el cúmulo de advertencias que se expresaban en su contra al tratar de imponer como candidato a un civil (el ingeniero Bonillas), supeditado a las decisiones del presidente Carranza.

Con un desfile militar, los caudillos sonorenses mostraron su gran poder de convocatoria al reunir a los mandos militares más poderosos del país. A la cabeza figuraban Álvaro Obregón, Pablo González y Manuel Peláez. Alrededor de 30 mil personas desfilaron por las calles de la Ciudad de México. Desde Sonora llegaba al centro del poder un movimiento social capaz de derrocar a una estructura de poder consolidada como lo era el constitucionalismo liderado por Carranza, quien había descuidado a varios caudillos revolucionarios que no veían la hora de hacer cumplir el precepto maderista: Sufragio Efectivo no Reelección.

Adolfo de la Huerta, Fito para sus amigos, tenía claro las necesidades apremiantes del país: Lograr la pacificación en todo el territorio nacional… La guerra civil en que vivía México desde el estallido de la Revolución en 1910 debía concluir para iniciar una nueva etapa de consolidación institucional, la inestabilidad y los cuartelazos regionales impedían que la patria mexicana sanara de sus heridas.

En el terreno agrario De la Huerta se interesó en crear colonias agrícolas con pequeños propietarios apoyados por créditos del Gobierno, una opción difícil por la concentración de tierras en antiguas haciendas o acaparadas por terratenientes nacionales y extranjeros como la Colorado River Land Company, dueña del Valle de Mexicali.

El caudillo Pancho Villa aceptó este proyecto y se concentró en su hacienda de Canutillo, como colono agrícola el Centauro del Norte accedió a desmovilizar a sus fieles soldados los “Dorados de Villa”. Pero no todo fue fácil, Obregón y Calles no aceptaron este trato especial para Villa, además resultaba peligroso desarmar a los ejércitos sin tener el control real del país.

Entre huelgas y desórdenes de gobernadores, De la Huerta prepara las elecciones de diciembre de 1920. En Baja California el gobernador Cantú se vio forzado a entregar el poder y abrirles las puertas a los sonorenses. Para 1923 De la Huerta se enfrentaría a sus antiguos aliados Obregón y Calles para acabar exiliado en Los Ángeles, Ca.

oscarh1955@yahoo.com.mx


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