/ martes 11 de junio de 2019

Sobre abstencionismo electoral

Prisma


¿Cómo se atreven los funcionarios electorales de presumir que la justa electoral del 2 de junio resultó todo un éxito, cuando solo votaron 3 de cada diez bajacalifornianos, para darnos un nada honroso porcentaje del 29% de abstencionismo electoral?

Lo más grave del asunto es que dichos personajes -con fama de cobrar jugosos salarios y prestaciones, pretenden evadir la gran responsabilidad que les corresponde como organizadores del proceso y obviamente de sus resultados.

Veamos: Doña María Luisa Flores Huerta, vocal ejecutiva del Instituto Nacional Electoral en Baja California, según comentario publicado en la columna política de nuestro diario, emulando a Poncio Pilatos intentó lavarse las manos al señalar que la culpa del fracaso electoral por la ausencia de votantes la tienen “la propia sociedad, los gobiernos, los partidos políticos y candidatos que postularon”.

Encuesta realizada por personal de noticias de conocido canal de televisión local reveló que a pocos días de la elección, gran número de ciudadano ignoraban la fecha exacta de los comicios, la ubicación de casillas y la forma en que votarían en un evento considerado atípico por sus características. ¿Qué nos demuestra dicho fenómeno? Que hubo grandes fallas en la organización que desalentaron a los ciudadanos a cumplir con tan importante deber cívico.

En lugar de culpar a otros del bajísimo número de electores que acudieron votar, ¿por qué no informa en qué gastó el presupuesto que tiene asignado para realizar tareas encaminadas a motivar a los ciudadanos? ¿Qué tipo de acciones realizó con tales propósitos, además de andar exigiendo mayor presupuesto?

Estamos de acuerdo en que los partidos políticos –tan ocupados en dirimir sus enormes diferencias internas- y los candidatos participantes en la justa, algunos empeñados en realizar sus campañas en base a “caprichitos”, tienen gran parte de culpa. En vez de incentivar al voto se dedicaron a “insultarse y difamarse” unos y otros, desaprovechando tiempos valiosos dado lo corto de las campañas.

Sea como fuere, los resultados están a la vista. Nuestra entidad volvió a ocupar los primeros lugares del abstencionismo electoral al votar únicamente el 29% del listado general de electores. Triste realidad.

En alguna ocasión un político novato preguntó al Lic. Milton Castellanos Everardo cuál era la fórmula para ganar elecciones. El ex gobernador bajacaliforniano, claro y preciso respondió: “Que los partidos políticos postulen buenos candidatos”. ¿Sería aplicable tal recomendación en el proceso aún por concluir?

Considerando el magro resultado de las elecciones y los millones de pesos invertidos en el proceso, debemos aceptar ¡qué caro nos resultó cada voto captado en las urnas!

Prisma


¿Cómo se atreven los funcionarios electorales de presumir que la justa electoral del 2 de junio resultó todo un éxito, cuando solo votaron 3 de cada diez bajacalifornianos, para darnos un nada honroso porcentaje del 29% de abstencionismo electoral?

Lo más grave del asunto es que dichos personajes -con fama de cobrar jugosos salarios y prestaciones, pretenden evadir la gran responsabilidad que les corresponde como organizadores del proceso y obviamente de sus resultados.

Veamos: Doña María Luisa Flores Huerta, vocal ejecutiva del Instituto Nacional Electoral en Baja California, según comentario publicado en la columna política de nuestro diario, emulando a Poncio Pilatos intentó lavarse las manos al señalar que la culpa del fracaso electoral por la ausencia de votantes la tienen “la propia sociedad, los gobiernos, los partidos políticos y candidatos que postularon”.

Encuesta realizada por personal de noticias de conocido canal de televisión local reveló que a pocos días de la elección, gran número de ciudadano ignoraban la fecha exacta de los comicios, la ubicación de casillas y la forma en que votarían en un evento considerado atípico por sus características. ¿Qué nos demuestra dicho fenómeno? Que hubo grandes fallas en la organización que desalentaron a los ciudadanos a cumplir con tan importante deber cívico.

En lugar de culpar a otros del bajísimo número de electores que acudieron votar, ¿por qué no informa en qué gastó el presupuesto que tiene asignado para realizar tareas encaminadas a motivar a los ciudadanos? ¿Qué tipo de acciones realizó con tales propósitos, además de andar exigiendo mayor presupuesto?

Estamos de acuerdo en que los partidos políticos –tan ocupados en dirimir sus enormes diferencias internas- y los candidatos participantes en la justa, algunos empeñados en realizar sus campañas en base a “caprichitos”, tienen gran parte de culpa. En vez de incentivar al voto se dedicaron a “insultarse y difamarse” unos y otros, desaprovechando tiempos valiosos dado lo corto de las campañas.

Sea como fuere, los resultados están a la vista. Nuestra entidad volvió a ocupar los primeros lugares del abstencionismo electoral al votar únicamente el 29% del listado general de electores. Triste realidad.

En alguna ocasión un político novato preguntó al Lic. Milton Castellanos Everardo cuál era la fórmula para ganar elecciones. El ex gobernador bajacaliforniano, claro y preciso respondió: “Que los partidos políticos postulen buenos candidatos”. ¿Sería aplicable tal recomendación en el proceso aún por concluir?

Considerando el magro resultado de las elecciones y los millones de pesos invertidos en el proceso, debemos aceptar ¡qué caro nos resultó cada voto captado en las urnas!

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