/ jueves 14 de junio de 2018

Tercera caída… ¿Y qué más?

Vientos


Gracias a un plan preconcebido por la autoridad del INE los tres debates (?) cumplieron sus fechas y mostrando sus fachas los suspirantes.

Los aficionados al fútbol felices (inclúyanme). No soy fanático del TRI ni de religión alguna, de persona o personas, agrupaciones políticas o no o cosas. Así que llegar el TRI a Rusia Mundial 2018, creo que ya es un triunfo. Pregúntele a quienes no lo lograron, qué se siente. Me refiero a los fanáticos, porque a los demás les duele, pero como un dolor de muelas que el odontólogo resuelve… Así que si el TRI regresa con tristezas al lomo, es su cuento y dolor. México es más grande que eso. Que se suiciden los débiles de espíritu. Hoy lo importante es quién llegará al SUPREMO PODER EJECUTIVO (así se titula constitucionalmente el presidente mexicano): son ecos de aquellos lodos lopesantanistas….

Y tomando de nuevo el paso de los suspirantes, los cuatro se encuentran en la encrucijada en donde tres serán sacrificados, crucificados, soslayados por los votos ciudadanos; y uno, nada más uno, será el nuevo Tlatoani, el hacedor de milagros, el nuevo dios político, el que ordena y manda y ejecuta, cuando debiera ser sólo el ejecutante de los mandatos del pueblo (soberano constitucional). Pero así es el rollo. Y luego del 1 de julio, empezará la tembladera, los gritos, los sombrerazos y la repetición de la danza conocida de las demandas ante el TEPJF y “el fallo inescrutable de la historia”… o la revolución armada que se viene gestando hace rato y a nadie inquieta.

En la última caída se vertió fango de retrete por unos, burla cirquera a propo del burlón del grupo que corta manos a los delincuentes y el paradigma de cómo perder el tiempo, del dueño del “…este…” que ya no tuvo tiempo de hilar sus positivas frases porque sus “estes” le comieron el tiempo. Un circo al que accedió el antes serio Pepe Antonio, cuya voz no invita al entusiasta apoyo. Una función que dicen los que dicen que saben. No pudo tener la atención de once millones de apurados televidentes que querían saber del nuevo amor: el regalo de FIFA para que México sea con Canadá, los compañeros enanos de los Estados Unidos para el Mundial de Fútbol 2026. Fíjese usted, a ocho años de distancia que a lo mejor ni existimos gracias a los malos deseos del gusano rosado… ¡Ah!, pero somos felices de ser como la vieja canción decía que se iba “pa´servirle al patrón, que lo mandó llamar, anteayer”…

Y cercenado el espacio por la técnica editorial, aquí me quiebro, pero no me doblo. “Tres caídas. Cuatro a la lona, y como en el beisbol, cero errores, cero hits, cero carreras”. Pues sí…


Vientos


Gracias a un plan preconcebido por la autoridad del INE los tres debates (?) cumplieron sus fechas y mostrando sus fachas los suspirantes.

Los aficionados al fútbol felices (inclúyanme). No soy fanático del TRI ni de religión alguna, de persona o personas, agrupaciones políticas o no o cosas. Así que llegar el TRI a Rusia Mundial 2018, creo que ya es un triunfo. Pregúntele a quienes no lo lograron, qué se siente. Me refiero a los fanáticos, porque a los demás les duele, pero como un dolor de muelas que el odontólogo resuelve… Así que si el TRI regresa con tristezas al lomo, es su cuento y dolor. México es más grande que eso. Que se suiciden los débiles de espíritu. Hoy lo importante es quién llegará al SUPREMO PODER EJECUTIVO (así se titula constitucionalmente el presidente mexicano): son ecos de aquellos lodos lopesantanistas….

Y tomando de nuevo el paso de los suspirantes, los cuatro se encuentran en la encrucijada en donde tres serán sacrificados, crucificados, soslayados por los votos ciudadanos; y uno, nada más uno, será el nuevo Tlatoani, el hacedor de milagros, el nuevo dios político, el que ordena y manda y ejecuta, cuando debiera ser sólo el ejecutante de los mandatos del pueblo (soberano constitucional). Pero así es el rollo. Y luego del 1 de julio, empezará la tembladera, los gritos, los sombrerazos y la repetición de la danza conocida de las demandas ante el TEPJF y “el fallo inescrutable de la historia”… o la revolución armada que se viene gestando hace rato y a nadie inquieta.

En la última caída se vertió fango de retrete por unos, burla cirquera a propo del burlón del grupo que corta manos a los delincuentes y el paradigma de cómo perder el tiempo, del dueño del “…este…” que ya no tuvo tiempo de hilar sus positivas frases porque sus “estes” le comieron el tiempo. Un circo al que accedió el antes serio Pepe Antonio, cuya voz no invita al entusiasta apoyo. Una función que dicen los que dicen que saben. No pudo tener la atención de once millones de apurados televidentes que querían saber del nuevo amor: el regalo de FIFA para que México sea con Canadá, los compañeros enanos de los Estados Unidos para el Mundial de Fútbol 2026. Fíjese usted, a ocho años de distancia que a lo mejor ni existimos gracias a los malos deseos del gusano rosado… ¡Ah!, pero somos felices de ser como la vieja canción decía que se iba “pa´servirle al patrón, que lo mandó llamar, anteayer”…

Y cercenado el espacio por la técnica editorial, aquí me quiebro, pero no me doblo. “Tres caídas. Cuatro a la lona, y como en el beisbol, cero errores, cero hits, cero carreras”. Pues sí…


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