/ miércoles 20 de marzo de 2019

Trump y Bolsonaro: Bff’s

El pasado 18 de marzo, el presidente de Brasil de ultraderecha, Jair Bolsonaro, se reunió con el presidente de Estados Unidos (también de extrema derecha), Donald Trump, en la Casa Blanca, en Washington D.C.

Estos dos personajes tienen mucho en común, a tal nivel que Bolsonaro ha sido llamado en varias ocasiones como el “Trump brasileiro”. Ambos mandatarios son de extrema derecha, demagogos, controversiales, sin un rumbo claro en cuanto a políticas de Estado.

En declaraciones públicas ambos han aseverado que la relación bilateral nunca había sido tan cercana. En esta reunión se discutieron temas controversiales, en especial para Brasil por su postura actual en el continente. Uno de los temas discutidos, siendo el único tema en el que no mostraron un consenso total, fue la crisis de Venezuela. Mientras Donald Trump instó a Bolsonaro a unirse a su iniciativa de intervenir con fuerzas armadas en Venezuela para derrocar a Maduro, Bolsonaro no aceptó apoyar esta iniciativa con tropas, aunque concordó con la postura en contra del régimen de Maduro.

Otro tema fue el apoyo de Estados Unidos a Brasil para ingresar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Desde hace más de una década, Brasil ha sido candidato a formar parte de este organismo, llamado coloquialmente el “club de los países ricos”, donde se encuentran todos los países considerados “desarrollados”, así como México, Chile, Turquía y recientemente Colombia. En este organismo se discuten las políticas económicas a seguir por los países miembros y países aliados.

Sin embargo, este organismo ha sido muy criticado por sus recomendaciones de corte abiertamente neoliberal. Sobre este tema, Trump se comprometió a apoyar la candidatura de Brasil y que éste sea considerado como aliado de la OTAN, estatus que representa tener una parte de los beneficios de ser miembro de la OTAN sin serlo completamente. Esta medida es importante y controversial, ya que la OTAN es el bloque militar más grande e importante del mundo, que ha intervenido militarmente en varios conflictos causando resultados menos que favorables. Uno de los ejemplos más infames fue la intervención en la guerra de Yugoslavia en los 90’s.

Por otro lado, se firmó un acuerdo bilateral por el cual Brasil se compromete a comprar anualmente 750,000 toneladas de trigo de Estados Unidos, medida que ha provocado el disgusto de Argentina, que ha sido históricamente el principal proveedor de trigo de Brasil. Asimismo es una medida que atenta contra los acuerdos del Mercosur, organismo del cual Brasil es socio y fundador.

Esta reunión cayó como perlas a Bolsonaro, ya que tiene un nivel de desaprobación histórico en su país por una serie de escándalos de corrupción involucrándolo a él, a sus hijos (quienes están en la política también) y a más de la mitad de los miembros de su gabinete. Estos hechos, sumados a las declaraciones tan ilógicas que han hecho tanto él como miembros de su gabinete, han puesto su mandato en una posición difícil e inestable, por lo que ha buscado subir un poco su nivel de aprobación con esta reunión.

Siendo sinceros, ambos mandatarios han manejado a sus respectivos países como si fuera un reality de bajo presupuesto, haciendo declaraciones desagradables constantemente, perdiendo el apoyo incluso de su propia base: Los militantes de la extrema derecha.

Habrá que esperar a ver las consecuencias a largo plazo de este encuentro.

El pasado 18 de marzo, el presidente de Brasil de ultraderecha, Jair Bolsonaro, se reunió con el presidente de Estados Unidos (también de extrema derecha), Donald Trump, en la Casa Blanca, en Washington D.C.

Estos dos personajes tienen mucho en común, a tal nivel que Bolsonaro ha sido llamado en varias ocasiones como el “Trump brasileiro”. Ambos mandatarios son de extrema derecha, demagogos, controversiales, sin un rumbo claro en cuanto a políticas de Estado.

En declaraciones públicas ambos han aseverado que la relación bilateral nunca había sido tan cercana. En esta reunión se discutieron temas controversiales, en especial para Brasil por su postura actual en el continente. Uno de los temas discutidos, siendo el único tema en el que no mostraron un consenso total, fue la crisis de Venezuela. Mientras Donald Trump instó a Bolsonaro a unirse a su iniciativa de intervenir con fuerzas armadas en Venezuela para derrocar a Maduro, Bolsonaro no aceptó apoyar esta iniciativa con tropas, aunque concordó con la postura en contra del régimen de Maduro.

Otro tema fue el apoyo de Estados Unidos a Brasil para ingresar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Desde hace más de una década, Brasil ha sido candidato a formar parte de este organismo, llamado coloquialmente el “club de los países ricos”, donde se encuentran todos los países considerados “desarrollados”, así como México, Chile, Turquía y recientemente Colombia. En este organismo se discuten las políticas económicas a seguir por los países miembros y países aliados.

Sin embargo, este organismo ha sido muy criticado por sus recomendaciones de corte abiertamente neoliberal. Sobre este tema, Trump se comprometió a apoyar la candidatura de Brasil y que éste sea considerado como aliado de la OTAN, estatus que representa tener una parte de los beneficios de ser miembro de la OTAN sin serlo completamente. Esta medida es importante y controversial, ya que la OTAN es el bloque militar más grande e importante del mundo, que ha intervenido militarmente en varios conflictos causando resultados menos que favorables. Uno de los ejemplos más infames fue la intervención en la guerra de Yugoslavia en los 90’s.

Por otro lado, se firmó un acuerdo bilateral por el cual Brasil se compromete a comprar anualmente 750,000 toneladas de trigo de Estados Unidos, medida que ha provocado el disgusto de Argentina, que ha sido históricamente el principal proveedor de trigo de Brasil. Asimismo es una medida que atenta contra los acuerdos del Mercosur, organismo del cual Brasil es socio y fundador.

Esta reunión cayó como perlas a Bolsonaro, ya que tiene un nivel de desaprobación histórico en su país por una serie de escándalos de corrupción involucrándolo a él, a sus hijos (quienes están en la política también) y a más de la mitad de los miembros de su gabinete. Estos hechos, sumados a las declaraciones tan ilógicas que han hecho tanto él como miembros de su gabinete, han puesto su mandato en una posición difícil e inestable, por lo que ha buscado subir un poco su nivel de aprobación con esta reunión.

Siendo sinceros, ambos mandatarios han manejado a sus respectivos países como si fuera un reality de bajo presupuesto, haciendo declaraciones desagradables constantemente, perdiendo el apoyo incluso de su propia base: Los militantes de la extrema derecha.

Habrá que esperar a ver las consecuencias a largo plazo de este encuentro.