/ sábado 2 de mayo de 2020

Tutti frutti sabatini

VIENTOS

No estoy calificando en esta ocasión el desempeño administrativo o político del presidente licenciado Andrés Manuel López Obrador por una sola razón: en el camino de estructurar la 4T que es una revolución “glasnot” (de seda) o a la Gandhi (pasiva), se atravesó un visitante inoportuno, molesto y poderoso: el “señor Coronavirus”, que ha encrespado a todo el mundo y en ese mundo navegamos los mexicanos.

Sin querer hemos venido coincidiendo el señor presidente y este escribidor en que es el sistema político-económico el que debemos cambiar y que ofrece tanta resistencia por los oportunistas sexenales aprovechados que esquilman el erario nacional para engordar sus faltriqueras personales, aunque suene redundante.

Y me explicaré (¡lo he hecho tantas veces aquí!): así empieza el desastre: el artículo 80 constitucional reza (¡fíjense bien!) textualmente así: “Se deposita el ejercicio del SUPREMO PODER EJECUTIVO de la Unión EN UN SOLO INDIVIDUO, que se denominará Presidente de los Estados Unidos Mexicanos”.

Las mayúsculas son del escribidor para resaltar cómo, de principio, se borra el nombre de México a nuestro país y se nulifica a la democracia debilitando a los otros dos poderes tradicionales: el LEGISLATIVO y el JUDICIAL. El Ejecutivo es el SUPREMO PODER, el de la cúspide, SU ALTEZA SUPREMÍSIMA… PARA DAR AL TRASTE CON LA DEMOCRACIA TAN RECLAMADA y tan nalgueada por la ignorancia y por los vivales de LA CORRUPCIÓN que si los ciudadanos quieren, el presidente se la acaba cuando menos en su sexenio y un cacho de la que sigue, porque estamos hablando de mexicanos que cuando están en la cúspide son como aquellos “honrados que no les puedes confiar el arcón abierto” como dice la filosofía china.

Y luego el inocente artículo 87 constitucional que dice que el presidente al asumir su encargo como tal ante el Congreso de la Unión o de la Comisión Permanente (en su caso) deberá rendir la protesta siguiente: “PROTESTO GUARDAR Y HACER GUARDAR la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y de LAS LEYES QUE ELLA EMANEN y desempeñar LEAL y PATRIÓTICAMENTE el cargo de presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión; y si así NO LO HICIERE, QUE LA NACIÓN ME LO DEMANDE”.

Muy bonito, muy emotivo, pero resulta que la NACIÓN es un ser amorfo, intangible, que es peor, y así, sin cuerpo ni alma, NADA es lo único que puede demandar si no existiendo es nadie, aunque sí, sin remedio, una vacilada de los “constituyentes”…

Y voy a terminar en unos cuantos renglones: el presidente, al segundo día de su investidura, está enviando al Congreso de la Unión un fajo de reformas o cambios totales en el articulado constitucional que juró guardar “leal y patrióticamente”… Pero para desmoronar el sueño de “los conservadores” de hoy, quiere recordarles a los enemigos jurados de AMLO que todos los presidentes, incluyendo al primero de nuestra Independencia, hicieron lo mismo, estableciendo lo que don Daniel Cosío Villegas estableció como “el modo personal de gobernar”; juego bonito del poder supremo mexicano, sobre todo cuando tiene para sí el Congreso de la Unión, el “sí señor” de los gobernadores o se joden y el SUPREMO agota la honestidad –si existe en algunos- representantes populares del Legislativo, pero sorprendentemente –dicen los que dicen saber- del Judicial, cuyos emolumentos son envidiables y en algunos casos triplican los del propio SUPREMO.

Dejen a López Obrador seguir de frente, que transforme al país. Que lo cambie y entonces vendrán otros años… iguales… Mexican Style: Tras el Poder.

VIENTOS

No estoy calificando en esta ocasión el desempeño administrativo o político del presidente licenciado Andrés Manuel López Obrador por una sola razón: en el camino de estructurar la 4T que es una revolución “glasnot” (de seda) o a la Gandhi (pasiva), se atravesó un visitante inoportuno, molesto y poderoso: el “señor Coronavirus”, que ha encrespado a todo el mundo y en ese mundo navegamos los mexicanos.

Sin querer hemos venido coincidiendo el señor presidente y este escribidor en que es el sistema político-económico el que debemos cambiar y que ofrece tanta resistencia por los oportunistas sexenales aprovechados que esquilman el erario nacional para engordar sus faltriqueras personales, aunque suene redundante.

Y me explicaré (¡lo he hecho tantas veces aquí!): así empieza el desastre: el artículo 80 constitucional reza (¡fíjense bien!) textualmente así: “Se deposita el ejercicio del SUPREMO PODER EJECUTIVO de la Unión EN UN SOLO INDIVIDUO, que se denominará Presidente de los Estados Unidos Mexicanos”.

Las mayúsculas son del escribidor para resaltar cómo, de principio, se borra el nombre de México a nuestro país y se nulifica a la democracia debilitando a los otros dos poderes tradicionales: el LEGISLATIVO y el JUDICIAL. El Ejecutivo es el SUPREMO PODER, el de la cúspide, SU ALTEZA SUPREMÍSIMA… PARA DAR AL TRASTE CON LA DEMOCRACIA TAN RECLAMADA y tan nalgueada por la ignorancia y por los vivales de LA CORRUPCIÓN que si los ciudadanos quieren, el presidente se la acaba cuando menos en su sexenio y un cacho de la que sigue, porque estamos hablando de mexicanos que cuando están en la cúspide son como aquellos “honrados que no les puedes confiar el arcón abierto” como dice la filosofía china.

Y luego el inocente artículo 87 constitucional que dice que el presidente al asumir su encargo como tal ante el Congreso de la Unión o de la Comisión Permanente (en su caso) deberá rendir la protesta siguiente: “PROTESTO GUARDAR Y HACER GUARDAR la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y de LAS LEYES QUE ELLA EMANEN y desempeñar LEAL y PATRIÓTICAMENTE el cargo de presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión; y si así NO LO HICIERE, QUE LA NACIÓN ME LO DEMANDE”.

Muy bonito, muy emotivo, pero resulta que la NACIÓN es un ser amorfo, intangible, que es peor, y así, sin cuerpo ni alma, NADA es lo único que puede demandar si no existiendo es nadie, aunque sí, sin remedio, una vacilada de los “constituyentes”…

Y voy a terminar en unos cuantos renglones: el presidente, al segundo día de su investidura, está enviando al Congreso de la Unión un fajo de reformas o cambios totales en el articulado constitucional que juró guardar “leal y patrióticamente”… Pero para desmoronar el sueño de “los conservadores” de hoy, quiere recordarles a los enemigos jurados de AMLO que todos los presidentes, incluyendo al primero de nuestra Independencia, hicieron lo mismo, estableciendo lo que don Daniel Cosío Villegas estableció como “el modo personal de gobernar”; juego bonito del poder supremo mexicano, sobre todo cuando tiene para sí el Congreso de la Unión, el “sí señor” de los gobernadores o se joden y el SUPREMO agota la honestidad –si existe en algunos- representantes populares del Legislativo, pero sorprendentemente –dicen los que dicen saber- del Judicial, cuyos emolumentos son envidiables y en algunos casos triplican los del propio SUPREMO.

Dejen a López Obrador seguir de frente, que transforme al país. Que lo cambie y entonces vendrán otros años… iguales… Mexican Style: Tras el Poder.

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