/ sábado 12 de septiembre de 2020

Tutti frutti sabatini

VIENTOS

Casi simultáneamente los miembros de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) que forman la Alianza Federalista y que son opuestos políticamente a Morena – o sea López Obrador – se separaron por unanimidad de la Conago, coincidiendo con la apertura oficial de la campaña política hacia las elecciones del 2021.

¿Cuál es el argumento poderoso de los separatistas? Aunque usted no lo crea, que la Conago “ya no sirve como un mecanismo de diálogo y de acuerdos entre el gobierno federal y los estados”.

La nota de Felipe Cárdenas de “El Sol de San Luis” (OEM) del 7 anterior, consigna que el presidente de la Conago, Juan Manuel Carreras López, guarda una “situación ante la que (éste)…guarda silencio”. Por ello, supone este escribidor que Carreras López no milita en la Alianza Federalista, pues no dio su voto al respecto. \u0009Pero hay que tener los ojos y finura política para observar que el objetivo, la meta de la Conago, es una revisión y reforma del Pacto Federal, buscando una mejor distribución de los ingresos totales por los impuestos generadores del Presupuesto de Egresos Nacional, que afecta, dicen, a todos. Lo que es creíble, puesto que queda a discreción centralista lo que deben los estados de percibir por esos ingresos y la mayor parte aportarlo al gobierno federal para su operatividad.

Se quejan los gobernadores (10) de que el presidente López Obrador no les responde al respecto (no hay diálogo) y por lo tanto prefieren separarse del Pacto Federal. Y aquí hay varias cosas que atender: primero, el presidente es el Poder Ejecutivo; dos, el Congreso de la Unión hace que se cumpla el Pacto Federal vigente; y tres, en 2018, los ciudadanos votaron por un Congreso (dos cámaras) con mayoría de Morena y un presidente con los suficientes millones de votos para hacer historia y que de seguro nadie objetó la victoria, ni hay manera de sospechar que fue una “elección de Estado” gracias al presidente en funciones, el licenciado Enrique Peña Nieto.

Por cierto y como anécdota, un fulano legislador subió a la tribuna (puede ser del PAN, del PRI, del PRD, del que sea, enemigo del presidente de la República), que dice que éste está preparando una elección de Estado. ¡Hay que ser idiota!

Pero volviendo al tema, el diálogo es una herramienta que utilizan los humanos para llegar a un entendimiento. López Obrador gusta del diálogo. Pero este diálogo significa lo que quieren los de la Alianza Federalista y eso lo deben de tratar con el Congreso de la Unión o someterlo al criterio de sus legisladores. Así es la democracia, porque 22 gobernadores y la jefa de gobierno del Distrito Federal no son de la tal Alianza y son mayoría y no han dicho ésta es mía.

México, y es triste, es un país de incrédulos. Sus dioses son para los momentos de dificultades de cualquier tipo. Tiene más presencia simbólica la Guadalupana. Pero es un pueblo de incultura manifiesta y falto total de ilustración. Y eso nos tiene sumidos en la violencia. La educación, un mal mayor desde la Conquista y el control religioso.

¿Cómo solucionar este conflicto de siglos? Con el problema de la pandemia que nos atosiga, aflora, todos los días, en las informaciones noticiosas de toda índole, el nivel de incultura nacional, al que este escribidor llama “la cultura de la incultura”. Porque hay que aclarar que una cosa es la cultura y otra la ilustración. La cultura es hija de las costumbres. La ilustración de la educación. ¿Se entiende? Pues así andamos…


VIENTOS

Casi simultáneamente los miembros de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) que forman la Alianza Federalista y que son opuestos políticamente a Morena – o sea López Obrador – se separaron por unanimidad de la Conago, coincidiendo con la apertura oficial de la campaña política hacia las elecciones del 2021.

¿Cuál es el argumento poderoso de los separatistas? Aunque usted no lo crea, que la Conago “ya no sirve como un mecanismo de diálogo y de acuerdos entre el gobierno federal y los estados”.

La nota de Felipe Cárdenas de “El Sol de San Luis” (OEM) del 7 anterior, consigna que el presidente de la Conago, Juan Manuel Carreras López, guarda una “situación ante la que (éste)…guarda silencio”. Por ello, supone este escribidor que Carreras López no milita en la Alianza Federalista, pues no dio su voto al respecto. \u0009Pero hay que tener los ojos y finura política para observar que el objetivo, la meta de la Conago, es una revisión y reforma del Pacto Federal, buscando una mejor distribución de los ingresos totales por los impuestos generadores del Presupuesto de Egresos Nacional, que afecta, dicen, a todos. Lo que es creíble, puesto que queda a discreción centralista lo que deben los estados de percibir por esos ingresos y la mayor parte aportarlo al gobierno federal para su operatividad.

Se quejan los gobernadores (10) de que el presidente López Obrador no les responde al respecto (no hay diálogo) y por lo tanto prefieren separarse del Pacto Federal. Y aquí hay varias cosas que atender: primero, el presidente es el Poder Ejecutivo; dos, el Congreso de la Unión hace que se cumpla el Pacto Federal vigente; y tres, en 2018, los ciudadanos votaron por un Congreso (dos cámaras) con mayoría de Morena y un presidente con los suficientes millones de votos para hacer historia y que de seguro nadie objetó la victoria, ni hay manera de sospechar que fue una “elección de Estado” gracias al presidente en funciones, el licenciado Enrique Peña Nieto.

Por cierto y como anécdota, un fulano legislador subió a la tribuna (puede ser del PAN, del PRI, del PRD, del que sea, enemigo del presidente de la República), que dice que éste está preparando una elección de Estado. ¡Hay que ser idiota!

Pero volviendo al tema, el diálogo es una herramienta que utilizan los humanos para llegar a un entendimiento. López Obrador gusta del diálogo. Pero este diálogo significa lo que quieren los de la Alianza Federalista y eso lo deben de tratar con el Congreso de la Unión o someterlo al criterio de sus legisladores. Así es la democracia, porque 22 gobernadores y la jefa de gobierno del Distrito Federal no son de la tal Alianza y son mayoría y no han dicho ésta es mía.

México, y es triste, es un país de incrédulos. Sus dioses son para los momentos de dificultades de cualquier tipo. Tiene más presencia simbólica la Guadalupana. Pero es un pueblo de incultura manifiesta y falto total de ilustración. Y eso nos tiene sumidos en la violencia. La educación, un mal mayor desde la Conquista y el control religioso.

¿Cómo solucionar este conflicto de siglos? Con el problema de la pandemia que nos atosiga, aflora, todos los días, en las informaciones noticiosas de toda índole, el nivel de incultura nacional, al que este escribidor llama “la cultura de la incultura”. Porque hay que aclarar que una cosa es la cultura y otra la ilustración. La cultura es hija de las costumbres. La ilustración de la educación. ¿Se entiende? Pues así andamos…


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