/ miércoles 15 de septiembre de 2021

Valle sin silicio

EL MURO

Voy a ser sincero, y por sincero quiero decir demoledor: No existen razones sensatas para aspirar a ver a Mexicali en un futuro incluso lejano, consolidado como una ciudad de avanzada, con productos innovadores de calidad mundial diseñados localmente.

Porque, para ver eso, al menos debemos poseer las dos herramientas indispensables de quiénes ya lo hacen, la primera es talento visionario, intelectualmente aventurero y, por el otro lado, personas con el capital y valor suficiente para apostarle, capitalistas de riesgo les dicen. Del papel del gobierno hablamos en otra ocasión. Aquí tenemos estudiantes busca-títulos por un lado y hacedores de dinero por el otro. Con eso no alcanza.

El diseño anquilosado de las escuelas superiores atrofia la creatividad, limita a los espíritus libres, los atufa en un aula, los moldea bajo un sistema de operación implantado para cuidar estándares de calidad no para desarrollar ingenio o potenciar talentos, corta parejo. La universidad en general, posee visión miope, es conformista, no ve en el triunfo potencial de sus estudiantes o egresados su propio triunfo. Mexicali podría ser diferente si desde las aulas nacieran proyectos osados, no aburridas tareas.

Patrones tratan de proteger a trabajadores | Archivo | La Voz de la Frontera

Sí claro, hay muchos universitarios con empresas o con buenos trabajos dirá usted, a lo cual respondería: Sí claro, pero en Mexicali hay más universitarios sin trabajo, subempleados o haciendo cosas para las cuáles no estudiaron. En el caso de los universitarios con empleos buenos o malos, obedece a una lógica simple, si yo como patrón ocupo trabajadores, mi universo de opciones se reduce a personas con un título universitario, de cualquier carrera, por lo tanto si no es Chana es Chana, no hay de otra.

Ahora veamos el lado empresarial local. Hacer dinero no necesariamente es garantía de arrojo, inteligencia, visión, esos atributos se los pone el resto de la población apoyada en el efecto aura resultante del éxito social. El aparente arrojo es resultado de un autoestima fuerte, pero gran autoestima la tiene también alguien nacido en sábanas de seda, o con estatura superior al promedio, el corpulento fortachón. Todo rompedor de la media para arriba, se siente superior al resto, por ende con más confianza. Jodidos los demás.

En pocas palabras, somos como una papa sin cátsup, como un valle sin silicio pero con mucho silicón. Somos como aquel quien promete organizar una carne asada pero al final se ofrece solo a poner las ganas de comer. Si en verdad buscamos ser nosotros quienes decidamos a dónde vamos, conviene empezar a aceptar esta realidad. De seguir igual, todo visionario sin escrúpulos se aprovechara de los incentivos fiscales, de la mano de obra barata y nos hará sentir como si estuviéramos en el paraíso. No nos merecemos eso.

EL MURO

Voy a ser sincero, y por sincero quiero decir demoledor: No existen razones sensatas para aspirar a ver a Mexicali en un futuro incluso lejano, consolidado como una ciudad de avanzada, con productos innovadores de calidad mundial diseñados localmente.

Porque, para ver eso, al menos debemos poseer las dos herramientas indispensables de quiénes ya lo hacen, la primera es talento visionario, intelectualmente aventurero y, por el otro lado, personas con el capital y valor suficiente para apostarle, capitalistas de riesgo les dicen. Del papel del gobierno hablamos en otra ocasión. Aquí tenemos estudiantes busca-títulos por un lado y hacedores de dinero por el otro. Con eso no alcanza.

El diseño anquilosado de las escuelas superiores atrofia la creatividad, limita a los espíritus libres, los atufa en un aula, los moldea bajo un sistema de operación implantado para cuidar estándares de calidad no para desarrollar ingenio o potenciar talentos, corta parejo. La universidad en general, posee visión miope, es conformista, no ve en el triunfo potencial de sus estudiantes o egresados su propio triunfo. Mexicali podría ser diferente si desde las aulas nacieran proyectos osados, no aburridas tareas.

Patrones tratan de proteger a trabajadores | Archivo | La Voz de la Frontera

Sí claro, hay muchos universitarios con empresas o con buenos trabajos dirá usted, a lo cual respondería: Sí claro, pero en Mexicali hay más universitarios sin trabajo, subempleados o haciendo cosas para las cuáles no estudiaron. En el caso de los universitarios con empleos buenos o malos, obedece a una lógica simple, si yo como patrón ocupo trabajadores, mi universo de opciones se reduce a personas con un título universitario, de cualquier carrera, por lo tanto si no es Chana es Chana, no hay de otra.

Ahora veamos el lado empresarial local. Hacer dinero no necesariamente es garantía de arrojo, inteligencia, visión, esos atributos se los pone el resto de la población apoyada en el efecto aura resultante del éxito social. El aparente arrojo es resultado de un autoestima fuerte, pero gran autoestima la tiene también alguien nacido en sábanas de seda, o con estatura superior al promedio, el corpulento fortachón. Todo rompedor de la media para arriba, se siente superior al resto, por ende con más confianza. Jodidos los demás.

En pocas palabras, somos como una papa sin cátsup, como un valle sin silicio pero con mucho silicón. Somos como aquel quien promete organizar una carne asada pero al final se ofrece solo a poner las ganas de comer. Si en verdad buscamos ser nosotros quienes decidamos a dónde vamos, conviene empezar a aceptar esta realidad. De seguir igual, todo visionario sin escrúpulos se aprovechara de los incentivos fiscales, de la mano de obra barata y nos hará sentir como si estuviéramos en el paraíso. No nos merecemos eso.

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