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ESTRATEGIA$

  • Enrique M. Rovirosa

Robo a los consumidores de combustibles

Este sábado el reportero de La Voz de la Frontera, Juan Galván, publicó una nota titulada “Ventanean a Gasolinera” (https://www.lavozdelafrontera.com.mx/mexicali/ventanean-a-gasolinera), en la que destaca el abuso que sufrieron unos clientes al acudir a un expendio de combustibles ubicado en la capital del Estado. Les cobraron el importe correspondiente a poco más de 23 litros de gasolina cuando sólo recibieron 19 litros, lo que significó que desembolsaran más de 21% por sobreprecio.

Los afectados grabaron un video del incidente, lo que dejó evidencia del fraude cometido en su contra.
Lo anterior no es un caso aislado. Se ha vuelto costumbre en diversos establecimientos de este tipo, pues somos muchos los que hemos sido víctimas de este delito -no una, sino varias veces- sin que la autoridad competente intervenga para frenar esta práctica.
Durante septiembre, el valor de venta de gasolinas Magna y Premium -que reportó la superintendencia de Pemex en Mexicali- fue de casi 745 millones de pesos, en Rosarito de 928 millones y en Ensenada de casi 301 millones, para un total de unos mil 974 millones de pesos en el Estado.
Si el promedio del fraude cometido en contra de los consumidores por parte de los expendedores fuera un 10% de la venta, ello implicaría obtener alrededor de 200 millones de pesos al mes de manera ilícita. Pero esto es mera especulación, pues no se sabe a ciencia cierta cuáles son los establecimientos que acostumbran esta práctica y menos, el promedio de ganancia adicional que obtienen por esta estafa.
Información reciente de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) indica que el 35% de las gasolineras verificadas en algunos Estados fronterizos presentaban irregularidades de distinto tipo (no incluye a BC, misma que no figura en la lista con más verificaciones). Asimismo, que durante los primeros 7 meses del año había aplicado multas por un monto de 133 millones de pesos en contra de aquellas gasolineras en las que se detectaron abusos en todo el país.
Está claro que el importe de las sanciones aplicadas no constituyen el castigo ejemplar necesario para desincentivar a quien opera fuera de la Ley. Esto se comprueba por el hecho que algunos establecimientos llegan al extremo de no dejar a los inspectores hacer las revisiones correspondientes, prefiriendo cubrir la multa que se les impone por ello. Y cómo no va a ser así, si la ganancia supera por mucho cualquier penalidad que reciben.
Quizá ello explique también cómo algunos expendedores logran financiar campañas promocionales en las que los consumidores mediante sorteo pueden ganarse un automóvil nuevo u obtener gasolina gratis por un año. Es más, tengo duda respecto a si algunas de estas rifas cuentan con los permisos y la vigilancia de las autoridades correspondientes.
La centralización que aplica la Profeco en cuanto a la supervisión y vigilancia de los expendios de combustibles no es satisfactoria. A mi parecer esto se traduce en una labor ineficaz e ineficiente. Es cierto que conforme haya más competencia, tanto en precios como marcas de gasolinas y expendios, el mercado de oferta tendrá que superarse y eliminar muchas de las prácticas desleales e ilegales que hoy día lo caracterizan. No obstante, esto no justifica que las autoridades se “hagan de la vista gorda” ante los abusos.
Por otra parte, hay que señalar que el fraude no es exclusivo de los expendios de gasolina. Hay más involucrados. En particular, habría que seguir la pista a las empresas responsables del software que se utiliza en las máquinas expendedoras.
Resulta inaudito que hasta ahora no exista una línea de investigación para determinar si hay o no responsables. El sentido común indica que debe haberlos. Pobre México, hasta cuándo pondremos freno a la corrupción.
erovirosa01@gmail.com