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¿Estrategias?… Pero de quién…

  • Jaime Pardo Verdugo

Nuestras fuerzas armadas (Ejército Nacional, Marina en naves e infantería armada, Fuerza Aérea e incluso Policía Federal) no suman, supongo, 150 mil efectivos. Y también se desconoce su armamento: si es de calidad y moderno, como es su equipo y sus ubicaciones. Debe ser interesante el dato.

Son asuntos secretos, dirán los ortodoxos de la guerra. En cierta medida es correcta su opinión, pero nuestras fuerzas armadas no están diseñadas para contiendas externas y sí, en cambio, para el resguardo del orden interno. Más les vale saberlo a quienes abogan por el regreso de tale fuerzas a sus cuarteles.

Nuestras fuerzas armadas sirven en casos de desastres sociales. Auxilian con eficacia los infortunios en desastres ocasionados por los fenómenos de la naturaleza que usted de sobra conoce y algunos han sufrido en carne propia.
Pero el asunto que nos trae ahora es si la diseminación de tales fuerzas por toda la geografía nacional cambiando la ineficacia policial o sus contubernios vergonzosos con el crimen organizado, con acciones positivas, no importa si castrenses, si todo esto, decía, es una estrategia gubernamental o del crimen organizado para distraer a tales fuerzas en acciones diversas sociales o policíacas, mientras el crimen organizado y el narco coludidos, tienen el campo libre.

Me parece que el grito a tiempo de la Iniciativa Privada de mantener a las fuerzas armadas nuestras en las calles, debiera atenderse en paralelo con el entrenamiento de nuevos policías y aprovechamiento de los viejos pero leales, para construir otra fuerza disciplinada militarmente, pero preparada para sus adecuadas actividades cotidianas. Buen equipo humano requiere buen equipo de refriega y permiso para matar en respuesta a los ataques que el crimen organizado plantea por sorpresa en donde las muertes de los buenos crece, mientras las de los malos crece pero en cantidad. El poder del dinero es suficiente, dijo Osorio Chong, para inhibir los esfuerzos gubernamentales.

Pues si roban menos, si destruyen a los huachicoleros, si acaban con la impunidad, tal vez la estrategia cambie de sede…