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La ambigüedad: Arte y truco de la política

  • Gilberto Destrabau

La ambigüedad política se conoce y practica en todas las latitudes, pero en México le hemos cambiado el nombre y la hemos llevado a la altura del arte. Aquí le llamamos “trapecio mental” y su más rutilante ejemplo es aquel de “ni nos beneficia ni nos perjudica, sino todo lo contrario”.

En este momento todavía no nos reponemos del discurso surrealista del presidente de la Generalitat sobre si declaró o no la independencia de Cataluña.
No somos los únicos. Mariano Rajoy se declaró incompetente para descubrirlo por sus propios medios y lo invitó públicamente a decir sí o no.
En México no cantamos mal las rancheras y nuestro harbano Selim -“Slim” para los no iniciados- nos regaló un trapecio de 18 kilates para evitarnos complejos. Respecto a la respuesta a los terremotos de septiembre declaró que había visto mucha presencia del Gobierno y poca de líderes de partidos políticos. Pero… ¿es que los funcionarios de los poderes Ejecutivo y Legislativo no son también políticos?
Esta carambola verbal de don Carlos tiene más jiribilla de lo que parece a simple vista por un fenómeno muchas veces registrado: Cuando la gente del dinero no ve líderes, los inventa. Pero todavía el empresario que con 2 mil millones de pesos de su fundación le disputa hasta al propio gobierno la condición de primer redentor de los damnificados mexicanos, nos regala otra fantasía semántica: Los terremotos fueron una gran tragedia, pero a la vez son positivos porque van a crear empleos.  Seguramente habremos algunos que preferiríamos que se pudiese llegar a la creación de empleos, sin pasar por la licuadora.

EL HILO NEGRO DEL TLCAN
Hay muchas ambigüedades en el TLCAN, pero aquí el culpable -por una vez- no es el inefable Pato Donald.
Él lleva más de un año diciendo que quiere salirse y cambiar el Tratado trilateral por dos bilaterales. Pero es como el niño del lobo, lo ha anunciado tantas veces, que ya nadie le hace caso. Y es entonces cuando llega. Aquí en México han preferido la ruta de lo equívoco.
El canciller escolapio se unió a la sutil campaña que podrían estar patrocinando el Gobierno y los empresarios mexicanos para ir acostumbrando a quienes leen periódicos a la idea de que este 2017 de temblores e inundaciones todavía puede aportar algo más en el capítulo de desastres.
Según don Luis Videgaray, México debe estar preparado para levantarse de la mesa telecana si lo que pretenda acordarse es contrario a las causas e intereses nacionales. Y aseguró que a lo mejor podemos perder un socio, pero que ese socio va a perder más, pues la desintegración del Ejército Trigarante afecta más a los Estados Unidos que a nosotros.