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La lección del profesor

  • José Arzoz Arenas

Era un profesor comprometido y estricto, conocido también por sus alumnos como un hombre justo y comprensivo. Al terminar la clase, mientras el profesor organizaba unos documentos encima de su escritorio, se le acercó uno de sus alumnos y en forma desafiante le dijo:

-Profesor, lo que me alegra de haber terminado la clase es que no tendré que escuchar más sus tonterías y podré descansar de verle esa cara aburridora.
El alumno estaba erguido con semblante arrogante, en espera de que el profesor reaccionara ofendido y descontrolado, pero miró al alumno por un instante y tranquilamente le preguntó:
-Cuando alguien te ofrece algo que no quieres, ¿lo recibes?
El alumno quedó desconcertado por la calidez de la sorpresiva pregunta.
-Por supuesto que no -contestó de nuevo en tono despectivo el alumno-.
-Bueno –prosiguió el profesor-. Cuando alguien intenta ofenderme o me dice algo desagradable me está ofreciendo algo, en este caso una emoción de rabia y rencor que puedo decidir no aceptar.
-No entiendo a qué se refiere -dijo el alumno-.
-Muy sencillo –replicó el profesor-, tú me estás ofreciendo rabia y desprecio y si yo me siento ofendido o me pongo furioso, estaré aceptando tu regalo y yo en verdad prefiero obsequiarme mi propia serenidad.
-Muchacho –concluyó el profesor en tono gentil-: Tu rabia pasará, pero no trates de dejarla conmigo porque no me interesa, yo no puedo controlar lo que tú llevas en tu corazón, pero de mí depende lo que yo cargo en el mío. Cada día en todo momento tú puedes escoger qué emociones o sentimientos quieres poner en tu corazón y lo que elijas lo tendrás hasta que decidas cambiarlo: Si te ofrecen envidia, rabia e insultos y decides no aceptarlos, continuarán perteneciendo a quienes los lleva consigo.
Hay quienes hablan como dando estocadas de espada, mas la lengua de los sabios es medicina; las palabras de la boca del sabio son gracia; mas los labios del necio causan su propia ruina.
A veces queremos decir tantas cosas, pero no las decimos, se nos va el tiempo en discusiones sin sentido. A veces pierdes a la persona que amas por no tratar de entenderla.
Podemos tener varios mejores amigos de diversas maneras, lo importante es saber aprovechar al máximo cada minuto vivido y tener después en nuestros recuerdos horas para pasar con ellos aunque estén lejos.