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Prisma

  • Salvador García Estrada

Las propuestas de Ivonne Ortega ignoradas

Pese a que los altos mandos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) -léase Enrique  Ochoa Meza-, no han dado la atención que merecen  sus propuestas, muy atinadas por cierto, la ex gobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega, aspirante a  candidata presidencial, sigue recorriendo el país  haciendo proselitismo a favor de su causa.

Durante su reciente visita a Tijuana, la también ex directiva del CEN priísta -hablando ante periodistas- insistió en que su Partido acepte su propuesta en el sentido que la selección de los candidatos que contenderán en la justa electoral del año próximo, particularmente la correspondiente a la Presidencia de la República, se realicen en base a “una consulta abierta a la base, en un marco de transparencia, a la  vista de todos”.
Explicó que la militancia demanda desde hace mucho tiempo que los procesos de selección sean abiertos, democráticos, transparentes, con reglas claras, sin discriminación ni favoritismos. Que todos los aspirantes a competir por algún cargo tengan la oportunidad de difundir sus proyectos y propuestas y que los priístas y la ciudadanía decidan las candidaturas.
Respecto a la renuncia de Margarita Zavala a su Partido, el PAN, aceptó que ello se debió a la falta de condiciones democráticas al interior de su Partido. Enfatizó: “Esperamos que el PRI no cometa ese error de seguir fracturando a los partidos o la actividad política”.
En su opinión, existe el riesgo que puede tener la justa electoral del 2018 es que llegue un gobernante con un 18, 20 ó 22% de la votación del 50% del total, si es que los electores salen a votar el día de las elecciones, que traería como consecuencia un gobierno totalmente débil, electo por una minoría.
Hizo además otro apunte interesante: Que los integrantes del gabinete del presidente Peña Nieto, que aspiren a lograr la candidatura presidencial, lo manifiesten públicamente -que se destapen, pues- y renuncien a los cargos que ocupan para evitar que utilicen recursos públicos para promocionarse ante la población, aprovechando su participación en las tareas de reconstrucción del país.
Ya entrada en gastos, abordó dos temas que ningún político -del color que sea- han tocado, no obstante que de llevarse a la práctica cambiaría las condiciones de vida de millones de mexicanos: La política económica definida desde 1982 y la política social iniciada en 1988, que ha fracasado en la lucha contra la pobreza que enfrentan 55 millones de mexicanos.
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