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Quo Vadis

  • Eduardo Navarro González

Trampas a los malosos

Desde tiempos inmemoriales el ser humano ha practicado el trueque hasta llegar a nuestros días en que casi todo se puede lograr a través de las redes…Ahí está, en el mundo virtual de internet, todo lo imaginable para comprar o vender lícito o ilícito, aunque en esta última opción con riesgos que pueden costar la vida a más de uno que se pase de iluso.

Por eso, qué importante es que las autoridades hábiles en la investigación cibernética y dotadas de información a pasto, se recreen en esas páginas y como internautas adictos capturen a tantos tramposos y tramposas que de cualquier forma inimaginable quieren abusar de compradores inexpertos…novatos que buscan para ahorrar de manera inocente, pero que en el mejor de los casos solo pierden lo material: Dinero o bienes…
Así en el terreno virtual, el de las redes, pero se insiste en el mensaje de voz en voz del ciudadano común, ¿por qué las autoridades no actúan con mayor asertividad y con trampas capturan como locos ratones de cuatro patas, a aquellos que de dos patas andan por ahí haciendo daño a diestra y siniestra?…
Vea usted: En el “mapeo” del índice delictivo de cada comunidad o ciudad, las corporaciones policíacas tienen plenamente identificados los sitios de mayor incidencia, lugares o espacios donde la delincuencia establece su modus operandi, igual que las ratas, que teniendo campo abierto que explorar, prefieren anidarse en lugares específicos y dejar huella de su indeseable presencia.
¿Por qué no generalizar y para la captura de delincuentes de poca monta, esos que roban a cada momento por adicción o porque no saben hacer otra cosa, montar trampas en autos señuelo, oficiales vestidos de civil ahí en centros comerciales como el llamado Galerías, en Mexicali, donde se dice que asaltan a plena luz, en los pasillos…?
¿Por qué no poner agentes a distancia con unidades listas para capturar a quienes roban baterías en zona muy afectada por este tipo de delincuentes? ¿Vigilantes en comunidades azotadas por los que gustan de robar domicilios o los que en estacionamientos de centros comerciales ponchan llantas para asaltar a gente indefensa?
¿Por qué no, a final de cuentas, la Policía Municipal que tiene el mayor número de agentes se hace acompañar de la mayoría de los buenos para capturar, con la mayor rapidez, a delincuentes que deambulan por las calles, que van cargando bienes ilícitos con la mayor tranquilidad…
Y a final de cuentas, ¿por qué no acreditar la policía ministerial en cada imputación a un delincuente su historial delictivo para que el juez de control dimensione la peligrosidad del sujeto, su reincidencia delictiva y con ello determine la prisión preventiva en vez de dejar que en libertad afronte el proceso penal que se le sigue?
En fin, hay muchos ¿por qué no? Hacer esto o lo otro, pero lo más importante a final de cuentas es ser partícipe, el ciudadano común, en su seguridad, evitar involucrarse en compras por internet de productos que pueden tener origen ilícito.
¿Por qué en vez de quejarnos y repartir culpas por la delincuencia nos sumamos a las tareas de prevención y de suma de esfuerzos con la Policía -la que tenemos- para tender trampas.