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Quo Vadis

  • Eduardo Navarro González

Peñalandia…

No sé con qué elementos deduce e ilustra el aún presidente Enrique Peña Nieto el país que dice ser México durante sus intervenciones para justificar la renuncia de sus más importantes colaboradores (Meade, Osorio, Nuño y muchos más por efecto dominó) que se van (como los que llegan a sucederlos), con una misión fundamental: Ganar el poder por el poder en el 2018…
En opinión de observadores, analistas y gente común, la “lectura” no es diferente: Desde el aparato gubernamental federal se “acomodan” las piezas humanas, materiales, financieras, políticas y sociales con que cuenta el PRI-gobierno para tratar de impedir que adversarios políticos le arrebaten el poder presidencial y ocurre en momentos en que el país y su pueblo requieren de la mayor atención por las calamidades internas y externas que ensombrecen el devenir social, político y económico…
Por ejemplo: Cuando “renunció” Meade a su cargo en Hacienda, Peña Nieto le reconoció como secretario de Relaciones Exteriores “reposicionar” a México en el mundo, cuando en realidad ni con el vecino país del norte hay buena relación; al contrario, se multiplican las amenazas y adversidades para los mexicanos por el psicópata presidente estadounidense.
También acreditó a Meade el haber “consolidado” el crecimiento de México, cuando en realidad durante la administración federal los pobres se multiplicaron y la planta productiva sigue afrontando dificultades existenciales por algunas políticas públicas fallidas, como el brutal aumento a las tarifas eléctricas, al gas LP e impuestos a las gasolinas; la excesiva deuda externa, por citar algunas.
Luego, al abandonar Osorio Chong la “súper” Secretaría de Gobernación para irse por la libre por una “diminuta” senaduría, Peña no fue muy diferente en el discurso: Halagos y reconocimientos a Osorio por su “dedicación, vocación y profesionalismo”, siendo “leal” -eso sí- al Presidente… ¿De qué manera “están dando frutos” a los mexicanos los servicios de Osorio?, no lo saben millones de mexicanos, incluyendo los bajacalifornianos que quedamos vestidos y alborotados por la promesa del entonces súper secretario para atender los delitos de mayor impacto en la entidad: La guerra a muerte entre criminales y el trasiego de drogas que ocurren como nunca antes y ni qué decir del reclamo de reformas al Sistema Penal Penitenciario, ahí ni a los gobernadores del país hizo caso…
Mientras, los mexicanos tenemos que innovar en casa, en la empresa, en todas partes, para encontrar formas de salir delante de la mano con nuestras autoridades locales, las que siguen ahí, firmes en sus posiciones sumando voluntades y tratando de consolidar gestiones ante federales ausentes que se ocupan más en su futuro político y en acorralar a causantes cautivos a través de políticas públicas insensibles y profundamente recaudatorias.
Por lo demás ni qué decir, cada ciudadano y familia es una historia triste o feliz en el México de hoy donde la carrera inflacionaria hace su parte sin menoscabo de la “peñalandia” en verbo. Por eso, hoy más que nunca cada mexicano tiene que saber lo que quiere para sí mismo y los demás y en ese sentido analizar perfiles de candidatos, quienes los rodean y sus compromisos. Pero… ¿usted qué opina?