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Vientos

  • Jaime Pardo Verdugo

Bordando sobre Internet

Quisiera puntualizar en la importancia de la interconectividad que Internet permite para el desarrollo de la vida democrática en cualquier país o región. Internet se pensó, como dice Pierre Lévy, en un sistema para ampliar “la inteligencia colectiva”, en todas partes distribuida y sin cesar valorizada, coordinada en tiempo real que logra una movilización colectiva de los conocimientos”.

No importa si de pronto el ideario del Pentágono (USA) entendió que su vinculación (de Internet) en la sociedad civil haría un gran servicio a la democracia y no importa en cuanto a primacía ideologizante en un futuro (entonces) inédito que pudiera antojarse como premonitorio si advertimos el sistema operacional del presidente Trump. Importa, eso sí, en su impacto social que permite a esa sociedad civil la captación de las ideas, cosa que Aristóteles ya manejó en su momento como “la polis”, el espíritu de la comunicación que explica todos los valores y antivalores, como “la forma más elevada de la comunicación”, como lo recuerda con precisión el doctor Juan Cristóbal Cruz Revueltas, de la Universidad Autónoma de Morelos en su ensayo “w.w.w.democracia.com” en “Metapolítica” Núm. 631, enero-febrero de 2000.
Claro que aun cuando han transcurrido ya muchos años de la aparición de Internet, su impacto real en la sociedad civil debe seguirse explorando… pero no desdeñando. Cada día su perfección va en aumento y casi es la respuesta de todas las inquietudes intelectuales.
Pero su valorización política requiere de más tiempo y claro, oteando resultados que no van a ser siempre positivos para los ubicados en ángulos opuestos de las corrientes políticas. No se debe olvidar  que la alimentación que se da a Internet proviene siempre de las aportaciones humanas y la parte teórica que se busque como información, contiene diversos puntos de vista por sus diversas autorías.
“Es innegable – como dice el doctor Cruz Revueltas- que Internet se presta efectivamente para fomentar una sociedad más interactiva y autónoma, más vinculada por intereses comunes que por la contingente localización geográfica”.
El problema final es que Internet es o representa un debate entre dos democracias: la directa y la representativa, independientemente de la  importancia de su mediación política interesante en su posible personalidad de árbitro si se le inquiere. Aún así, es un medio de comunicación que puede ser de mal uso como sabemos ya. Pero su efectividad positiva aún tiene caminos por recorrer.