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VIENTOS

  • Jaime Pardo Verdugo

“Vaquita marina”, ¿fase terminal?

Hace pocos días una noticia invadió los espacios mediáticos impactando a los responsables de conseguir la conservación y protección de la marsopa endémica del Alto Golfo de California denominada folclóricamente “vaquita marina”: el gobierno de México tendrá un presupuesto para el caso de 2 mil millones de pesos para asegurar la no extinción provocada “por pescadores irresponsables” y “turbios intereses”.

Luego nuestra sagaz reportera Laura Elena Aguayo hizo referencia al trabajo de don Lorenzo Rojas en el programa “Vaquita Marina CPR” que consiste en la recuperación, conservación y reproducción del animalito marino que la terca naturaleza parece insistir en su extinción, seguramente porque ya cumplió su misión biológica ambiental, asunto que se niegan aceptar los muchos científicos que están adscritos al programa de referencia.
La última noticia reportada por nuestra transmisora de ocasión, Dulce María Díaz, fue que se cancela el programa tantas veces aludido, tras la muerte de un ejemplar femenino capturado gracias al concurso de delfines amaestrados para el caso. Las causas del fallecimiento de la vaquita capturada y llevada con otro ejemplar, también femenino al espacio ad hoc preparado para el iluso programa reproductivo, la desconocen los peritos todavía. Vigilan, entre tanto, el comportamiento en cautiverio de la otra vaquita. Como se ve, no se ha capturado un ejemplar macho, así que la reproducción está en stato quo. Y así mismo están los billetes que los otros científicos que pioneros de gringolandia, vivieron un rato de emoción científica, se fueron y ya no tocaron de los billetes grandes. Al parecer, tampoco los tocaran los nuevos investigadores, pues parece una nada modesta suma que empezaba su consumo que este modesto escribidor cree inútil, pues cuando la naturaleza se empeña en extinguir una especie, no hay Dios que se oponga, dicho con todo respeto.
Hace mucho tiempo los gringos (otra vez) se empeñaron en destruir nuestra flota atunera, primera del mundo. Y le echó la culpa a los pescadores mexicanos del atún. Perdimos la flota y las empacadoras de ese pez, gracias a los “buenos vecinos” hijos de la re-pública. Y como usted puede constatar, ni se acabaron los delfines ni el atún. Todo fue una farsa.
Ahora es el caso de la vaquita marina. ¿Quieren acabar con la totoaba? ¿Con los pescadores del “Mare Nostrum” que lo es a partir de las islas San Esteban y Ángel de la Guarda? ¿No será que están guardando ese mar para la extracción del petróleo encontrado y publicitado?
Hay muchas incógnitas al respecto. Intereses políticos e intereses económicos si se trata de petróleo. Pero el gobierno de la República, como tantas veces en el pasado, hace mutis, calla y los “soberanos” de este país que sigan siendo lo que son: votantes en épocas electorales y luego sumisos “siseñores”. ¡Ahhhh!, decíamos que la vaquita…bla, bla, bla…