/ miércoles 25 de mayo de 2022

¿Por qué se nos acaba el agua?

Las razones por las que cada vez hay menos agua van desde lo económico hasta lo ambiental, siendo la principal causa la destrucción de los ecosistemas, pero también las inmensas fugas provocadas por el descuido humano y por las condiciones de las tuberías

Una de las grandes problemáticas de la actualidad es la creciente escasez de agua. Cada vez es más común escuchar que no hay agua en alguna colonia, alcaldía o municipio, sin embargo.

Y aunque es un tema de la agenda actual y la mayoría de la población lo tiene presente, se le ha restado visibilidad e importancia a esta problemática.

El problema de la crisis del agua es multifactorial y afecta a diversos sectores de nuestras sociedades, lo que lo convierte en uno de los problemas más grandes del siglo XXI.

Según los especialistas, las razones por las que cada vez hay menos agua van desde lo económico hasta lo ambiental.

“La principal causa es la destrucción de los ecosistemas que se encargaban de mantener sano el ciclo hidrológico”, dice a El Sol de México Eduardo Hinojosa, Coordinador de Infraestructura Verde y Resiliencia Hídrica del World Resources Institute (WRI).

De acuerdo con los expertos, la urbanización en áreas naturales, la deforestación y el cambio de uso de suelo son factores que destruyen los ecosistemas, por lo que estos pierden su capacidad de retener, filtrar y nutrir los mantos acuíferos, que son las principales fuentes de agua de los humanos.

Pero también la falta de agua en los ecosistemas deja una marca profunda en los mismos. De acuerdo con datos del WRI, el porcentaje de plantas afectadas por sequías se ha duplicado en los últimos 40 años y se estima que alrededor de 12 millones de hectáreas se pierden a causa de desertificación y sequías cada año.

“Al destruir los ecosistemas estamos perdiendo su biodiversidad y al no contar con diferentes especies el entorno natural se deteriora hasta desaparecer y dejar de filtrar el agua, es decir: a mayor pérdida de biodiversidad, mayor pérdida de agua”, agregó Hinojosa.

Los suelos de las áreas naturales también cumplen la función de retener el carbono que hay en el planeta, lo que los convierte en una herramienta de combate contra el cambio climático.

Sin embargo, al cambiar el uso del suelo, es decir; modificarlo para realizar actividades humanas, estos dejan de absorber el carbono y comienzan a emitirlo, por lo que contrario a su tarea original, están contribuyendo al calentamiento global.

Además, según datos del Centro Regional de Seguridad Hídrica bajo los auspicios de la UNESCO, el 90 por ciento de los efectos del cambio climático se experimentan en el ciclo hídrico, dato que estrecha la relación entre ambas problemáticas.

“Con esta problemática, nos está quedando cada vez más claro que todo en la naturaleza está conectado, no hay factores aislados que no afecten o beneficien a otros”, expresó Hinojosa.

Un problema de todos

Año con año, la escasez de agua se agudiza y representa realidades cada vez más complejas para personas de todo el mundo.

En México, sólo el 58 por ciento de la población tiene agua en su domicilio y de acuerdo con datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), se estima que sólo el 53.6 de la población tiene acceso diario.

“El problema creciente nos ha puesto en situaciones críticas, como el año pasado que en el Valle de México se tuvo que racionar el agua en 13 alcaldías de la Ciudad y 11 municipios del Estado de México. Pero hoy en día estamos viendo una situación aún más grave en la zona metropolitana de Monterrey”, dijo a esta casa editorial Eduardo Vázquez, Director Ejecutivo de Agua Capital, Fondo de Agua de la Ciudad de México.

El problema surge también a raíz de factores que no son visibles a simple vista. A lo largo de la República hay más de 26 mil kilómetros de tuberías cuya vida útil fue rebasada hace más de 50 años, lo que trae pérdidas incalculables a causa de goteras o rupturas en las mismas.

“Esto también desemboca en un problema social y económico, ya que en varias partes del país muchas personas, en su mayoría de bajos recursos, tienen que invertir parte significativa de su patrimonio en comprar pipas que les lleven el agua hasta sus casas e incluso así, no les alcanza para sobrevivir”, expresó Vázquez.

Por otra parte, las alteraciones en el ciclo del agua representan sequías, periodos de lluvia más prolongados y por consiguiente, inundaciones.

“Cuando hay sequías hay menor producción de alimento y sin áreas verdes que filtren el agua de las lluvias, se pueden presentar inundaciones catastróficas”, añadió Eduardo Hinojosa.

Las empresas y gobiernos

Aunque alrededor de este problema giran intereses particulares de diversas empresas y autoridades, algunos de ellos han puesto en marcha algunas acciones para garantizar la seguridad hídrica.

La Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) creó el Plan Nacional Hídrico 2020-2024, el cual gira en torno de cinco ejes que describen estrategias para llevar a cabo una mejor gestión del agua en México.

El primero se basa en garantizar de manera progresiva el derecho humano al agua, especialmente en la población más vulnerable.

Otro es aprovechar eficientemente el agua para contribuir al desarrollo sostenible de los sectores productivos, entre ellos la agricultura y la ganadería.

Asimismo, el Plan Nacional pretende reducir la vulnerabilidad de la población ante inundaciones y sequías, y preservar la integridad del ciclo del agua para que los servicios hidrológicos que brindan las cuencas y los acuíferos no se detengan o disminuyan.

Por último, busca mejorar las condiciones del manejo del agua para una toma de decisiones consciente, es otro de los factores con los que se planea mitigar esta crisis.

“Dentro de la toma de decisiones conscientes se pueden incluir las soluciones basadas en la naturaleza, las cuales son más resilientes y flexibles que las soluciones que no lo son”, expresó Hinojosa.

Entre algunas de las soluciones que proponen los especialistas están las infraestructuras verdes; proyectos que permiten que el ciclo del agua no se interrumpa y se conserve sano.

“Los sistemas naturales se pueden adaptar y extender su capacidad, mientras que los llamados sistemas grises, tienen una capacidad definida y una vez que se llene, no pasa de ahí”, expresó Hinojosa.

Por otra parte, con el propósito de mitigar la crisis, surge la Alianza Latinoamericana de Fondos de Agua, un colectivo de organizaciones presente en 24 ciudades de latinoamérica, el cual impulsa estrategias e iniciativas orientadas a promover la seguridad hídrica con un énfasis particular en las soluciones basadas en la naturaleza y en la infraestructura verde.

“Realizamos propuestas, estrategias, planes y proyectos que propicien un mejor balance hídrico, es decir que no se explote más del agua de la que se puede recargar de manera natural”, dijo Eduardo Vázquez.

Por ello, se han puesto en práctica proyectos basados en la gestión del agua en las ciudades por medio de la captación de aguas pluviales, una estrategia que mata dos pájaros de un tiro: aprovecha mejor el agua y evita inundaciones.

Hacer un cambio en casa

Muchas veces se piensa que las acciones que se lleven a cabo en casa no tienen repercusión en las problemáticas mundiales, pero la crisis de agua es un fenómeno que sí se puede combatir desde la acción individual.

Es primordial cuidar los ecosistemas y no irrumpir en las áreas naturales con acciones que transgredan el ciclo de vida de sus especies.

“Todos debemos tomar decisiones conscientes que respeten y entiendan las dinámicas naturales, porque de lo contrario podemos enfrentar problemas mucho más graves que la propia falta de agua”, agregó Vázquez.

También involucrarse en las soluciones contra las problemáticas ambientales y cambio climático contribuye a que la población tenga un mejor entendimiento de las problemáticas de su entorno.

Asimismo, se pueden adoptar principios de la economía circular del agua, es decir; reducir, reusar, reciclar, restaurar y recuperar, lo que supone un uso más eficiente de la misma.

Los grandes cambios no surgen dentro de las empresas, gobiernos o instituciones académicas, se generan a partir de las acciones de cada individuo.

“En tiempos de incertidumbre climática es difícil prever el alcance de sus efectos, por lo que ser ciudadanos informados con datos reales y claros, logrará que crisis como la falta de agua cesen”, puntualizó Eduardo Vázquez.



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Una de las grandes problemáticas de la actualidad es la creciente escasez de agua. Cada vez es más común escuchar que no hay agua en alguna colonia, alcaldía o municipio, sin embargo.

Y aunque es un tema de la agenda actual y la mayoría de la población lo tiene presente, se le ha restado visibilidad e importancia a esta problemática.

El problema de la crisis del agua es multifactorial y afecta a diversos sectores de nuestras sociedades, lo que lo convierte en uno de los problemas más grandes del siglo XXI.

Según los especialistas, las razones por las que cada vez hay menos agua van desde lo económico hasta lo ambiental.

“La principal causa es la destrucción de los ecosistemas que se encargaban de mantener sano el ciclo hidrológico”, dice a El Sol de México Eduardo Hinojosa, Coordinador de Infraestructura Verde y Resiliencia Hídrica del World Resources Institute (WRI).

De acuerdo con los expertos, la urbanización en áreas naturales, la deforestación y el cambio de uso de suelo son factores que destruyen los ecosistemas, por lo que estos pierden su capacidad de retener, filtrar y nutrir los mantos acuíferos, que son las principales fuentes de agua de los humanos.

Pero también la falta de agua en los ecosistemas deja una marca profunda en los mismos. De acuerdo con datos del WRI, el porcentaje de plantas afectadas por sequías se ha duplicado en los últimos 40 años y se estima que alrededor de 12 millones de hectáreas se pierden a causa de desertificación y sequías cada año.

“Al destruir los ecosistemas estamos perdiendo su biodiversidad y al no contar con diferentes especies el entorno natural se deteriora hasta desaparecer y dejar de filtrar el agua, es decir: a mayor pérdida de biodiversidad, mayor pérdida de agua”, agregó Hinojosa.

Los suelos de las áreas naturales también cumplen la función de retener el carbono que hay en el planeta, lo que los convierte en una herramienta de combate contra el cambio climático.

Sin embargo, al cambiar el uso del suelo, es decir; modificarlo para realizar actividades humanas, estos dejan de absorber el carbono y comienzan a emitirlo, por lo que contrario a su tarea original, están contribuyendo al calentamiento global.

Además, según datos del Centro Regional de Seguridad Hídrica bajo los auspicios de la UNESCO, el 90 por ciento de los efectos del cambio climático se experimentan en el ciclo hídrico, dato que estrecha la relación entre ambas problemáticas.

“Con esta problemática, nos está quedando cada vez más claro que todo en la naturaleza está conectado, no hay factores aislados que no afecten o beneficien a otros”, expresó Hinojosa.

Un problema de todos

Año con año, la escasez de agua se agudiza y representa realidades cada vez más complejas para personas de todo el mundo.

En México, sólo el 58 por ciento de la población tiene agua en su domicilio y de acuerdo con datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), se estima que sólo el 53.6 de la población tiene acceso diario.

“El problema creciente nos ha puesto en situaciones críticas, como el año pasado que en el Valle de México se tuvo que racionar el agua en 13 alcaldías de la Ciudad y 11 municipios del Estado de México. Pero hoy en día estamos viendo una situación aún más grave en la zona metropolitana de Monterrey”, dijo a esta casa editorial Eduardo Vázquez, Director Ejecutivo de Agua Capital, Fondo de Agua de la Ciudad de México.

El problema surge también a raíz de factores que no son visibles a simple vista. A lo largo de la República hay más de 26 mil kilómetros de tuberías cuya vida útil fue rebasada hace más de 50 años, lo que trae pérdidas incalculables a causa de goteras o rupturas en las mismas.

“Esto también desemboca en un problema social y económico, ya que en varias partes del país muchas personas, en su mayoría de bajos recursos, tienen que invertir parte significativa de su patrimonio en comprar pipas que les lleven el agua hasta sus casas e incluso así, no les alcanza para sobrevivir”, expresó Vázquez.

Por otra parte, las alteraciones en el ciclo del agua representan sequías, periodos de lluvia más prolongados y por consiguiente, inundaciones.

“Cuando hay sequías hay menor producción de alimento y sin áreas verdes que filtren el agua de las lluvias, se pueden presentar inundaciones catastróficas”, añadió Eduardo Hinojosa.

Las empresas y gobiernos

Aunque alrededor de este problema giran intereses particulares de diversas empresas y autoridades, algunos de ellos han puesto en marcha algunas acciones para garantizar la seguridad hídrica.

La Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) creó el Plan Nacional Hídrico 2020-2024, el cual gira en torno de cinco ejes que describen estrategias para llevar a cabo una mejor gestión del agua en México.

El primero se basa en garantizar de manera progresiva el derecho humano al agua, especialmente en la población más vulnerable.

Otro es aprovechar eficientemente el agua para contribuir al desarrollo sostenible de los sectores productivos, entre ellos la agricultura y la ganadería.

Asimismo, el Plan Nacional pretende reducir la vulnerabilidad de la población ante inundaciones y sequías, y preservar la integridad del ciclo del agua para que los servicios hidrológicos que brindan las cuencas y los acuíferos no se detengan o disminuyan.

Por último, busca mejorar las condiciones del manejo del agua para una toma de decisiones consciente, es otro de los factores con los que se planea mitigar esta crisis.

“Dentro de la toma de decisiones conscientes se pueden incluir las soluciones basadas en la naturaleza, las cuales son más resilientes y flexibles que las soluciones que no lo son”, expresó Hinojosa.

Entre algunas de las soluciones que proponen los especialistas están las infraestructuras verdes; proyectos que permiten que el ciclo del agua no se interrumpa y se conserve sano.

“Los sistemas naturales se pueden adaptar y extender su capacidad, mientras que los llamados sistemas grises, tienen una capacidad definida y una vez que se llene, no pasa de ahí”, expresó Hinojosa.

Por otra parte, con el propósito de mitigar la crisis, surge la Alianza Latinoamericana de Fondos de Agua, un colectivo de organizaciones presente en 24 ciudades de latinoamérica, el cual impulsa estrategias e iniciativas orientadas a promover la seguridad hídrica con un énfasis particular en las soluciones basadas en la naturaleza y en la infraestructura verde.

“Realizamos propuestas, estrategias, planes y proyectos que propicien un mejor balance hídrico, es decir que no se explote más del agua de la que se puede recargar de manera natural”, dijo Eduardo Vázquez.

Por ello, se han puesto en práctica proyectos basados en la gestión del agua en las ciudades por medio de la captación de aguas pluviales, una estrategia que mata dos pájaros de un tiro: aprovecha mejor el agua y evita inundaciones.

Hacer un cambio en casa

Muchas veces se piensa que las acciones que se lleven a cabo en casa no tienen repercusión en las problemáticas mundiales, pero la crisis de agua es un fenómeno que sí se puede combatir desde la acción individual.

Es primordial cuidar los ecosistemas y no irrumpir en las áreas naturales con acciones que transgredan el ciclo de vida de sus especies.

“Todos debemos tomar decisiones conscientes que respeten y entiendan las dinámicas naturales, porque de lo contrario podemos enfrentar problemas mucho más graves que la propia falta de agua”, agregó Vázquez.

También involucrarse en las soluciones contra las problemáticas ambientales y cambio climático contribuye a que la población tenga un mejor entendimiento de las problemáticas de su entorno.

Asimismo, se pueden adoptar principios de la economía circular del agua, es decir; reducir, reusar, reciclar, restaurar y recuperar, lo que supone un uso más eficiente de la misma.

Los grandes cambios no surgen dentro de las empresas, gobiernos o instituciones académicas, se generan a partir de las acciones de cada individuo.

“En tiempos de incertidumbre climática es difícil prever el alcance de sus efectos, por lo que ser ciudadanos informados con datos reales y claros, logrará que crisis como la falta de agua cesen”, puntualizó Eduardo Vázquez.



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