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Jesús da todo por sus hijos

  • Ericka Gallego
  • en Mexicali

Ante la ola de violencia que se vive en su natal Ayotzinapa, Guerrero, Jesús Marino Estrada decidió emprender junto a sus dos hijos el largo viaje hasta la frontera con la intención de cruzar a Estados Unidos para encontrar mejores condiciones de vida.
El sueño para él y los menores Sebastián de 11 años y Cristian Jesús, de 13, quedó frustrado cuando el pollero que por 27 mil pesos le prometió llevarlos hasta suelo americano, los abandonó en la zona de La Rumorosa, por donde pretendían cruzar la frontera.
“Nos quitaron el dinero y nos dejaron botados en el desierto de La Rumorosa, según nos iban a pasar, solo estábamos esperando que llegaran por nosotros, pero nunca llegó nadie; lo contactamos allá en Guerrero”.
Al quedar varados en medio de la nada, Jesús y sus dos hijos caminaron durante tres horas en medio de la noche hasta llegar a la carretera en donde pidieron ayuda para poder llegar a Mexicali, ciudad que visitan por primera vez y donde no conocen a ninguna persona.
Para el padre de familia abandonar Guerrero no era una opción, sino simplemente una necesidad para proteger a sus hijos de la violencia.
“Está tremendo allá, nos cobran cuota, como yo no pagué me quemaron una choza que era nuestra casa y me tuve que salir de allá porque estaba en peligro la vida de mis niños; hace seis meses secuestraron al maestro de mi hijo más grande que iba en la secundaria”.
Aunque pareciera estar todo en contra, Jesús no abandona su deseo de darle lo mejor a Sebastián y Cristian Jesús, en quienes encuentra la motivación para salir adelante estableciéndose en Mexicali, en donde espera desempeñar su oficio como albañil y electricista.