/ sábado 22 de julio de 2023

Viven 2 mil personas en situación de calle

Entre ellos hay migrantes, deportados y mexicalenses abandonados por sus familiares

De alrededor de 2 mil personas que viven en situación de calle en esta capital, algunas son mexicalenses que perdieron todo y ni su familia quiere saber de ellos, abandonándolos en los centros de rehabilitación o en el Hospital General, manifestó Santiago Raygoza, presidente de la Federación de Asociaciones Civiles de Baja California y de los Centros Hijo Pródigo, que atienden temas de adicciones y migrantes, respectivamente.

“Otras son personas migrantes o deportados y que han estado consumiendo droga o alcohol y que después piden ayuda para rehabilitarse y volver a su ciudad de origen, para reiniciar su vida”, agregó.

En esta capital, hay personas en situación de calle viven en camellones, drenes, banquetas y bajo puentes, donde elaboran sus refugios coloquialmente llamados ñongos; se encontraban inicialmente en la zona centro y se han desplazado cada vez más a diferentes partes de la ciudad.

“Como parte de nuestros servicios, vamos y repartimos comida en las diferentes vialidades de Mexicali donde sabemos que se juntan y los muchachos que van con nosotros que ya están recuperados de su adicción, les pasan el mensaje para que se vayan a las casas de ayuda de nosotros”, mencionó Raygoza.

Explicó que el protocolo que se lleva a cabo al ingresar una persona, empieza con una revisión médica y si hay algún familiar se le informa acerca de las enfermedades que pueda tener, para poder brindarle tratamiento y posteriormente lo revisa la psicóloga.

“Algunos, los primeros días traen delirios y tenemos que esperar alrededor de un mes a que ellos se normalicen, entonces ya se determina a donde se va a canalizar, algunas veces los mandamos al Instituto de Psiquiatría, donde se le medica y tiene su seguimiento”, externó.

Si una persona necesita atención médica mayor, se le manda al Hospital General y si no lo reclama ningún familiar, lo mandan al centro de rehabilitación para brindarle albergue.

María Guadalupe, residente del fraccionamiento “Nueva 18 de Marzo” dio testimonio acerca de las circunstancias de una persona en situación de calle que vive frente a su domicilio desde hace tres años sobre un camellón abajo de un árbol en una casita hecha de palos y lona.

“Su familia y su mamá viven en el otro lado, él es deportado y ahí se la lleva y se droga pero es tranquilo, de repente grita y dice incoherencias pero no es malo, tiene como unos 23 años y a veces nos ayuda a barrer aquí”, externó.

La señora María Guadalupe compartió que desde 2019 miraba al joven caminando por el vecindario día tras día hasta que durante la pandemia el muchacho decidió quedarse en ese pedazo de vía pública y desde entonces ella a veces le da comida, algunas cobijas o cosas que le puedan ayudar.

“Ya tenía como un año dándole de comer y no sabía ni cómo se llamaba hasta que le pregunté y me dijo que se llama Leonardo, pero él ya no se encuentra bien de sus facultades porque consume cristal o lo que le den otras personas que a veces llegan ahí un rato”.

Una de las cosas que destacó María Guadalupe es que el joven sabe hablar inglés correctamente y dibujar; lava sus prendas y no suele andar sucio.

Ricardo Hernández Ilizarriturri, coordinador de la Unidad para la Atención de Personas en Estado de Vulnerabilidad, (Unapev) de la Dirección de Seguridad Pública Municipal (DSPM), señaló que es un tema multifactorial ya que no solo se trata de adicción o de personas que estén cometiendo algún ilícito; también tiene que ver el tema de quienes no tienen en donde vivir, como el caso de migrantes.

Mencionó que a pesar de haber albergues disponibles para personas migrantes en situación de calle, prefieren vivir en las banquetas y muchas de las veces también es por el hecho de la falta de albergues ya que los existentes suelen estar llenos.

Afirmó que por lo regular las personas adictas suelen tener donde dormir, ya sea un ñongo, una construcción abandonada o casas también abandonadas donde anteriormente vivieron familiares de ellos.

“En cuanto a los llamados al 911 suelen ser por los comerciantes, ya que los clientes no se acercan a su negocio porque está la persona en situación de calle afuera”, comentó.

Hernández Ilizarriturri agregó que para que una persona en situación de calle entre a la Unapev por una falta administrativa debe haber un certificado médico en donde se determine que se encuentra en un estado de interdicción.

“El protocolo es darle consulta en el Instituto de Psiquiatría del Estado de Baja California (IPEBC) para valorar su estado, si no corre peligro su integridad, se hacen las pesquisas, se busca a la familia y si no hay familia se le pone en libertad; si dejar salir a la persona a la vía pública repercute en un riesgo le conseguimos un lugar donde quedarse de manera temporal”, explicó.

“Últimamente hemos tenido quejas de los ciudadanos por el área de Villas del Palmar, ya que cerca de un jardín de niños se encuentran personas en situación de calle, podemos ir a retirarlos de ahí, pero no darle una solución permanente porque no tenemos a donde mandarlo”.

Agentes de la Unapev también han detectado adultos mayores a quienes su familia no los atiende y les han conseguido albergue permanente, en lo que se define su situación.

A la orilla del dren de aguas negras ubicado en Villas del Palmar, sobre la calle Cuarta, se encuentran alrededor de cuatro ñongos en donde vive un adulto mayor, quien manifestó que tiene ahí cerca de seis años, desde que fue deportado de los Estados Unidos.


“Lo que pasa es que estaba trabajando en el otro lado, pero me deportaron, así que me vine a vivir aquí al arroyo; cuando miro gente que no encuentra qué hacer en la calle me la traigo, voy a los contenedores a buscar comida que tiran y donde como yo comen todos”, externó.

A quienes llegan ahí, agregó, por lo regular les hace falta alguna extremidad de su cuerpo o necesitan ayuda porque no pueden estar en la sociedad.

“Es mejor no ser parte de nada y ser uno solo, sin compromiso y solo yo puedo mantenerme, pero hay unos que no se pueden mantener es por eso que los traigo y los pongo aquí, ya que toman agua y comen, de ellos dependen si se van o se quedan”, explicó.

Hay personas que no entienden lo que sucede, añadió, por lo cual se mantienen abajo en el dren, ya que no quiere que los miren mal o que les hagan daño; les han tirado piedras.

El IPEBC recibe a las personas en situación de calle con deterioro de sus facultades mentales sólo cuando las detiene la DSPM, ya que por una cuestión de derechos humanos no se pueden hospitalizar directamente, comentó Victor Salvador Rico Hernández, director general del Instituto.

En el IPEBC hay 21 pacientes que estaban en situación de calle y que ahora están permanentemente en el instituto ya que no tienen familia y tienen un deterioro cognitivo importante, por lo cual no razonan bien y no pueden estar en la calle; algunos llevan 20 años, señaló Rico Hernández.

“En el Instituto de Psiquiatría vemos si amerita la hospitalización, se le da el tratamiento tanto psiquiátrico y psicológico y ya que están listos para darse de alta, se busca a sus familiares a través de Trabajo Social o, si no tiene familiares se busca la reinserción social”, informó.

También manifestó que los tipos de trastornos y enfermedades mentales que se presentan más comúnmente en personas con situación de calle que llegan al IPEBC, son los catalogados como psicóticos, como la esquizofrenia, seguido de los trastornos por consumo de sustancias y los depresivos y de ansiedad.

“Trabajamos de la mano, en primera instancia, con Seguridad Pública, el DIF y la Secretaría de Bienestar; por ejemplo, en Tijuana estamos con los pacientes de ‘ El Bordo’, que también son personas en situación de calle, en donde los invitamos a que vayan a un centro de rehabilitación a tratarse el consumo de sustancias”.

Puntualizó que en Baja California existen 155 centros de rehabilitación con una capacidad entre todos para alrededor de 6 mil internos, con los que el IPEBC tiene convenio para canalizar a los pacientes que tengan problemas de adicción, sin embargo, estos centros funcionan solamente como albergues temporales.

“Los pacientes que se internan en un psiquiátrico o centro de rehabilitación entran y salen, no se pueden tener ahí de por vida; en promedio nos llegan 2 diarios que nos canaliza la DSPM, hay veces que llegan bastantes y hay veces que no, fluctúan y el promedio de edad es de 55 años”, agregó.

Por otra parte, también señaló que la forma de trabajar a nivel estatal el tema de las adicciones y salud mental es a través de las mesas espejo que están integradas por todas las dependencias gubernamentales, en colaboración con algunas asociaciones civiles enfocadas a los temas de adicción y salud mental.

Según la última encuesta realizada por Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en el 2020 de población sin vivienda, en Baja California había un total de 726 personas en situación de calle, 620 son hombres y 106 son mujeres.

En el caso de Mexicali, de 15 a 29 años de edad, 20 hombres y 6 mujeres; de 30 a 59 años, 115 hombres y 12 mujeres; de 60 años y más, 13 hombres y 3 mujeres; de edad no especificada 1 es hombre, sumando 149 hombres y 21 mujeres, con un total de 170 personas en situación de calle.

En Tijuana, de 0 a 15 años de edad 1 hombre; 15 a 29 años, 34 hombres y 6 mujeres; de 30 a 59 años, 287 hombres y 38 mujeres; de 60 años y más, 30 hombres y 3 mujeres; de edad no especificada 15 hombres y 19 mujeres, sumando 367 hombres y 66 mujeres, con un total de 433 personas en situación de calle.

En Tecate, de 15 a 29 años de edad, 5 hombres y 3 mujeres; de 30 a 59 años, 35 hombres y 4 mujeres; de 60 años y más, 1 hombre; sumando 41 hombres y 7 mujeres, con un total de 48 personas en situación de calle.

En Ensenada, menores de 15 años, 4 son hombres y 1 mujer; de 15 a 29 años, 10 hombres y 4 mujeres; de 30 a 59 años, 40 hombres y 6 mujeres; de 60 años y más, 5 hombres y 1 mujer, sumando 58 hombres y 12 mujeres, con un total de 70 personas en situación de calle.

En el caso de Playas de Rosarito, de 30 a 59 años, son 5 hombres en situación de calle.

De alrededor de 2 mil personas que viven en situación de calle en esta capital, algunas son mexicalenses que perdieron todo y ni su familia quiere saber de ellos, abandonándolos en los centros de rehabilitación o en el Hospital General, manifestó Santiago Raygoza, presidente de la Federación de Asociaciones Civiles de Baja California y de los Centros Hijo Pródigo, que atienden temas de adicciones y migrantes, respectivamente.

“Otras son personas migrantes o deportados y que han estado consumiendo droga o alcohol y que después piden ayuda para rehabilitarse y volver a su ciudad de origen, para reiniciar su vida”, agregó.

En esta capital, hay personas en situación de calle viven en camellones, drenes, banquetas y bajo puentes, donde elaboran sus refugios coloquialmente llamados ñongos; se encontraban inicialmente en la zona centro y se han desplazado cada vez más a diferentes partes de la ciudad.

“Como parte de nuestros servicios, vamos y repartimos comida en las diferentes vialidades de Mexicali donde sabemos que se juntan y los muchachos que van con nosotros que ya están recuperados de su adicción, les pasan el mensaje para que se vayan a las casas de ayuda de nosotros”, mencionó Raygoza.

Explicó que el protocolo que se lleva a cabo al ingresar una persona, empieza con una revisión médica y si hay algún familiar se le informa acerca de las enfermedades que pueda tener, para poder brindarle tratamiento y posteriormente lo revisa la psicóloga.

“Algunos, los primeros días traen delirios y tenemos que esperar alrededor de un mes a que ellos se normalicen, entonces ya se determina a donde se va a canalizar, algunas veces los mandamos al Instituto de Psiquiatría, donde se le medica y tiene su seguimiento”, externó.

Si una persona necesita atención médica mayor, se le manda al Hospital General y si no lo reclama ningún familiar, lo mandan al centro de rehabilitación para brindarle albergue.

María Guadalupe, residente del fraccionamiento “Nueva 18 de Marzo” dio testimonio acerca de las circunstancias de una persona en situación de calle que vive frente a su domicilio desde hace tres años sobre un camellón abajo de un árbol en una casita hecha de palos y lona.

“Su familia y su mamá viven en el otro lado, él es deportado y ahí se la lleva y se droga pero es tranquilo, de repente grita y dice incoherencias pero no es malo, tiene como unos 23 años y a veces nos ayuda a barrer aquí”, externó.

La señora María Guadalupe compartió que desde 2019 miraba al joven caminando por el vecindario día tras día hasta que durante la pandemia el muchacho decidió quedarse en ese pedazo de vía pública y desde entonces ella a veces le da comida, algunas cobijas o cosas que le puedan ayudar.

“Ya tenía como un año dándole de comer y no sabía ni cómo se llamaba hasta que le pregunté y me dijo que se llama Leonardo, pero él ya no se encuentra bien de sus facultades porque consume cristal o lo que le den otras personas que a veces llegan ahí un rato”.

Una de las cosas que destacó María Guadalupe es que el joven sabe hablar inglés correctamente y dibujar; lava sus prendas y no suele andar sucio.

Ricardo Hernández Ilizarriturri, coordinador de la Unidad para la Atención de Personas en Estado de Vulnerabilidad, (Unapev) de la Dirección de Seguridad Pública Municipal (DSPM), señaló que es un tema multifactorial ya que no solo se trata de adicción o de personas que estén cometiendo algún ilícito; también tiene que ver el tema de quienes no tienen en donde vivir, como el caso de migrantes.

Mencionó que a pesar de haber albergues disponibles para personas migrantes en situación de calle, prefieren vivir en las banquetas y muchas de las veces también es por el hecho de la falta de albergues ya que los existentes suelen estar llenos.

Afirmó que por lo regular las personas adictas suelen tener donde dormir, ya sea un ñongo, una construcción abandonada o casas también abandonadas donde anteriormente vivieron familiares de ellos.

“En cuanto a los llamados al 911 suelen ser por los comerciantes, ya que los clientes no se acercan a su negocio porque está la persona en situación de calle afuera”, comentó.

Hernández Ilizarriturri agregó que para que una persona en situación de calle entre a la Unapev por una falta administrativa debe haber un certificado médico en donde se determine que se encuentra en un estado de interdicción.

“El protocolo es darle consulta en el Instituto de Psiquiatría del Estado de Baja California (IPEBC) para valorar su estado, si no corre peligro su integridad, se hacen las pesquisas, se busca a la familia y si no hay familia se le pone en libertad; si dejar salir a la persona a la vía pública repercute en un riesgo le conseguimos un lugar donde quedarse de manera temporal”, explicó.

“Últimamente hemos tenido quejas de los ciudadanos por el área de Villas del Palmar, ya que cerca de un jardín de niños se encuentran personas en situación de calle, podemos ir a retirarlos de ahí, pero no darle una solución permanente porque no tenemos a donde mandarlo”.

Agentes de la Unapev también han detectado adultos mayores a quienes su familia no los atiende y les han conseguido albergue permanente, en lo que se define su situación.

A la orilla del dren de aguas negras ubicado en Villas del Palmar, sobre la calle Cuarta, se encuentran alrededor de cuatro ñongos en donde vive un adulto mayor, quien manifestó que tiene ahí cerca de seis años, desde que fue deportado de los Estados Unidos.


“Lo que pasa es que estaba trabajando en el otro lado, pero me deportaron, así que me vine a vivir aquí al arroyo; cuando miro gente que no encuentra qué hacer en la calle me la traigo, voy a los contenedores a buscar comida que tiran y donde como yo comen todos”, externó.

A quienes llegan ahí, agregó, por lo regular les hace falta alguna extremidad de su cuerpo o necesitan ayuda porque no pueden estar en la sociedad.

“Es mejor no ser parte de nada y ser uno solo, sin compromiso y solo yo puedo mantenerme, pero hay unos que no se pueden mantener es por eso que los traigo y los pongo aquí, ya que toman agua y comen, de ellos dependen si se van o se quedan”, explicó.

Hay personas que no entienden lo que sucede, añadió, por lo cual se mantienen abajo en el dren, ya que no quiere que los miren mal o que les hagan daño; les han tirado piedras.

El IPEBC recibe a las personas en situación de calle con deterioro de sus facultades mentales sólo cuando las detiene la DSPM, ya que por una cuestión de derechos humanos no se pueden hospitalizar directamente, comentó Victor Salvador Rico Hernández, director general del Instituto.

En el IPEBC hay 21 pacientes que estaban en situación de calle y que ahora están permanentemente en el instituto ya que no tienen familia y tienen un deterioro cognitivo importante, por lo cual no razonan bien y no pueden estar en la calle; algunos llevan 20 años, señaló Rico Hernández.

“En el Instituto de Psiquiatría vemos si amerita la hospitalización, se le da el tratamiento tanto psiquiátrico y psicológico y ya que están listos para darse de alta, se busca a sus familiares a través de Trabajo Social o, si no tiene familiares se busca la reinserción social”, informó.

También manifestó que los tipos de trastornos y enfermedades mentales que se presentan más comúnmente en personas con situación de calle que llegan al IPEBC, son los catalogados como psicóticos, como la esquizofrenia, seguido de los trastornos por consumo de sustancias y los depresivos y de ansiedad.

“Trabajamos de la mano, en primera instancia, con Seguridad Pública, el DIF y la Secretaría de Bienestar; por ejemplo, en Tijuana estamos con los pacientes de ‘ El Bordo’, que también son personas en situación de calle, en donde los invitamos a que vayan a un centro de rehabilitación a tratarse el consumo de sustancias”.

Puntualizó que en Baja California existen 155 centros de rehabilitación con una capacidad entre todos para alrededor de 6 mil internos, con los que el IPEBC tiene convenio para canalizar a los pacientes que tengan problemas de adicción, sin embargo, estos centros funcionan solamente como albergues temporales.

“Los pacientes que se internan en un psiquiátrico o centro de rehabilitación entran y salen, no se pueden tener ahí de por vida; en promedio nos llegan 2 diarios que nos canaliza la DSPM, hay veces que llegan bastantes y hay veces que no, fluctúan y el promedio de edad es de 55 años”, agregó.

Por otra parte, también señaló que la forma de trabajar a nivel estatal el tema de las adicciones y salud mental es a través de las mesas espejo que están integradas por todas las dependencias gubernamentales, en colaboración con algunas asociaciones civiles enfocadas a los temas de adicción y salud mental.

Según la última encuesta realizada por Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en el 2020 de población sin vivienda, en Baja California había un total de 726 personas en situación de calle, 620 son hombres y 106 son mujeres.

En el caso de Mexicali, de 15 a 29 años de edad, 20 hombres y 6 mujeres; de 30 a 59 años, 115 hombres y 12 mujeres; de 60 años y más, 13 hombres y 3 mujeres; de edad no especificada 1 es hombre, sumando 149 hombres y 21 mujeres, con un total de 170 personas en situación de calle.

En Tijuana, de 0 a 15 años de edad 1 hombre; 15 a 29 años, 34 hombres y 6 mujeres; de 30 a 59 años, 287 hombres y 38 mujeres; de 60 años y más, 30 hombres y 3 mujeres; de edad no especificada 15 hombres y 19 mujeres, sumando 367 hombres y 66 mujeres, con un total de 433 personas en situación de calle.

En Tecate, de 15 a 29 años de edad, 5 hombres y 3 mujeres; de 30 a 59 años, 35 hombres y 4 mujeres; de 60 años y más, 1 hombre; sumando 41 hombres y 7 mujeres, con un total de 48 personas en situación de calle.

En Ensenada, menores de 15 años, 4 son hombres y 1 mujer; de 15 a 29 años, 10 hombres y 4 mujeres; de 30 a 59 años, 40 hombres y 6 mujeres; de 60 años y más, 5 hombres y 1 mujer, sumando 58 hombres y 12 mujeres, con un total de 70 personas en situación de calle.

En el caso de Playas de Rosarito, de 30 a 59 años, son 5 hombres en situación de calle.

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