/ sábado 13 de octubre de 2018

Claroscuros de la industria automotriz

Entre Teclas


Para nadie es un secreto que este 2018 ha sido un año muy difícil y complicado para las finanzas de muchas de las industrias en México, por lo que el sector automotriz no ha sido la excepción y así lo confirman las cifras de ventas del pasado mes de junio de 2018 que observan una disminución del 6% respecto al mismo mes del año anterior.

Esta baja en las ventas se confirma cuando se observa que en septiembre de 2018 la cifra de autos nuevos vendidos fue de 114 mil 563 unidades, 1.5% menos comparado con el mismo período del año anterior, sumando así el décimo mes consecutivo a la baja.

Pero ¿qué es lo provoca este fenómeno comercial de descenso?

Existen diversas explicaciones. Primeramente se observa, como todo mundo sabe, un menor poder adquisitivo en los sectores debido al nivel inflacionario que subsiste en México. Por otro lado la elevación de las tasas de interés lo cual ha perjudicado de manera importante el ritmo de crecimiento del crédito que se otorga para la compra de vehículos nuevos.

No está por demás incluir en este análisis la incertidumbre de un grupo de compradores respecto de la actual renegociación del ex Tratado de Libre Comercio de América del Norte, denominado ahora NAMCA y el repunte en la importación de vehículos usados tras el engomado “salvage” a vehículos inservibles, que de otra manera no podrían importarse por su calidad de chatarra.

La baja en las ventas no es exclusiva de nuestro país. En California, el Estado más rico de la Unión Americana, se pueden observar kilómetros y kilómetros de autos nuevos en los estacionamientos gigantescos de los “dealers” (comerciantes) quienes ofrecen sus autos sin “down payment” o sea sin enganche, ni revisar las condiciones crediticias de los adquirientes. Y aun así, desde diciembre del año pasado, pocos carros se han vendido.

Sin embargo, a pesar de estas condiciones, que se suponen son temporales, las aguas volverán a su cauce de tal forma que no obstante las caídas en la producción y exportación de vehículos, la perspectiva de puestos de trabajo para la industria automotriz es positiva. Se espera que el número de empleos aumente hasta en un 60% en los siguientes cinco años.

Dentro de cuatro años se prevé que la producción de automóviles alcance 5 millones de unidades, aproximadamente, lo cual desencadenaría la ampliación de plantas y la llegada de nuevos complejos para la fabricación de vehículos, lo cual prevé un positivo impacto para la economía nacional y en Baja California.

¿Porque Baja California?, simplemente porque Toyota, la principal automotriz en el mundo, tiene una importante planta armadora en Tijuana-Tecate, donde los planes de expansión continúan, luego de que el producto, el pick up Tacoma ha tenido una demanda tremenda a tal grado que desde el 2017 y lo que va del año se han producido 160 mil unidades y aún sigue la demanda.

Luego entonces, habrá que estar preparados, Gobierno y sociedad, para afrontar este crecimiento y no dejar pasar la oportunidad de que empresas como éstas, sigan creciendo; que podamos darles mano de obra calificada y un ambiente positivo para el desempeño de ellas.



Entre Teclas


Para nadie es un secreto que este 2018 ha sido un año muy difícil y complicado para las finanzas de muchas de las industrias en México, por lo que el sector automotriz no ha sido la excepción y así lo confirman las cifras de ventas del pasado mes de junio de 2018 que observan una disminución del 6% respecto al mismo mes del año anterior.

Esta baja en las ventas se confirma cuando se observa que en septiembre de 2018 la cifra de autos nuevos vendidos fue de 114 mil 563 unidades, 1.5% menos comparado con el mismo período del año anterior, sumando así el décimo mes consecutivo a la baja.

Pero ¿qué es lo provoca este fenómeno comercial de descenso?

Existen diversas explicaciones. Primeramente se observa, como todo mundo sabe, un menor poder adquisitivo en los sectores debido al nivel inflacionario que subsiste en México. Por otro lado la elevación de las tasas de interés lo cual ha perjudicado de manera importante el ritmo de crecimiento del crédito que se otorga para la compra de vehículos nuevos.

No está por demás incluir en este análisis la incertidumbre de un grupo de compradores respecto de la actual renegociación del ex Tratado de Libre Comercio de América del Norte, denominado ahora NAMCA y el repunte en la importación de vehículos usados tras el engomado “salvage” a vehículos inservibles, que de otra manera no podrían importarse por su calidad de chatarra.

La baja en las ventas no es exclusiva de nuestro país. En California, el Estado más rico de la Unión Americana, se pueden observar kilómetros y kilómetros de autos nuevos en los estacionamientos gigantescos de los “dealers” (comerciantes) quienes ofrecen sus autos sin “down payment” o sea sin enganche, ni revisar las condiciones crediticias de los adquirientes. Y aun así, desde diciembre del año pasado, pocos carros se han vendido.

Sin embargo, a pesar de estas condiciones, que se suponen son temporales, las aguas volverán a su cauce de tal forma que no obstante las caídas en la producción y exportación de vehículos, la perspectiva de puestos de trabajo para la industria automotriz es positiva. Se espera que el número de empleos aumente hasta en un 60% en los siguientes cinco años.

Dentro de cuatro años se prevé que la producción de automóviles alcance 5 millones de unidades, aproximadamente, lo cual desencadenaría la ampliación de plantas y la llegada de nuevos complejos para la fabricación de vehículos, lo cual prevé un positivo impacto para la economía nacional y en Baja California.

¿Porque Baja California?, simplemente porque Toyota, la principal automotriz en el mundo, tiene una importante planta armadora en Tijuana-Tecate, donde los planes de expansión continúan, luego de que el producto, el pick up Tacoma ha tenido una demanda tremenda a tal grado que desde el 2017 y lo que va del año se han producido 160 mil unidades y aún sigue la demanda.

Luego entonces, habrá que estar preparados, Gobierno y sociedad, para afrontar este crecimiento y no dejar pasar la oportunidad de que empresas como éstas, sigan creciendo; que podamos darles mano de obra calificada y un ambiente positivo para el desempeño de ellas.