/ lunes 14 de mayo de 2018

Ponderamos la seguridad del niño y de sus compañeros

Debido a la problemática conductual de menor, se decidió, por parte del Programa de protección a menores y Adolescentes del SEE, reubicarlo a una escuela especializada.

Debido a que el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDH) y Bipolaridad con el que cuenta el menor de 7 años, estudiante de la escuela primaria José G. Valenzuela, sobrepasa la capacidad de atención de los docentes de este plantel, se determinó por parte del Sistema Educativo Estatal (SEE) reubicar al menor en una escuela especial.

Karla Rodríguez, responsable de la coordinación de la escuela, indicó que de acuerdo a la denuncia pública que realizó la señora Dayanara Solano, madre del menor afectado, la escuela en efecto le brindó el servició educativo desde el inicio del ciclo escolar cuando la profesora Rocía Cervantes Ríos era directora de este plantel, reconociendo el padecimiento del niño, pero conforme fue avanzando el ciclo percibieron que la labor psicológica y docente que ahí se le brindaba al niño no era suficiente para atender eficazmente su problemática.

Agresiones y actitudes violentas que pudieran poner en peligro la integridad tanto del pequeño como de sus compañeros de escuela eran los focos rojos que los docentes y directivos observaron, por lo que se acercaron al SEE para que los auxiliara, y es ahí donde se busca no su expulsión, sino su reubicación a una escuela que pueda cubrir sus necesidades de atención, misma de la que fue enterado el padre de familia con anterioridad y reafirmada la reubicación el dos de mayo en una reunión.

“Mi supervisora y la directora en turno se acercaron al SEE a exponerle el caso del niño, el padre de familia estaba enterado de ello, pero esto llega a un punto insostenible y nosotros debemos de reconocer que tenemos limitantes; la licenciada Erika de la Torre, responsable del Programa de protección a menores y Adolescentes del SEE viene y es quien dirige la reunión, y quien solo llega a informar la decisión, intercambia el padre teléfonos con la licenciada y ella lo invita a que se presente al SEE para ofertarle las escuelas que le convinieran más”.

“Aquí hay que ponderar que el niño tenga la mejor atención”, comentó la maestra Rodríguez, quien explicó que al recibir el amparo por parte de los padres recibe el niño y se le brinda el servicio, pero la baja del menor persiste en el plantel, ya que de común acuerdo se había quedado en que los padres elegirían del catálogo de escuelas especiales para reubicar a su hijo.


Preocupadas madres de familia por reingreso de menor

Un grupo de madres de familia de primer grado mostraron su sentir por el reingreso del pequeño, del que comentan tienen conocimientos de su condición e incluso trataron de apoyar para la instalación de un docente especial para él, pero las agresiones para con sus hijos rebasaban sus ganas de ayudarle.

Norma Sánchez, madre de un pequeño de primer grado, precisó que su hijo ha sido de los pequeños que mayormente se ha visto afectado por las constantes agresiones del niño y quien a pesar de ello, busca lo mejor para él, por lo que se solicitó tanto para beneficio de él como de los demás niño, su cambio a un centro escolar en donde fuera atendido de acuerdo a su necesidad.

“Buscamos la mejor manera con el papá, tuvimos reuniones y nunca pedimos que sacaran al niño de aquí, sino que buscaran una reubicación ante una escuela especializada, buscar alternativas; en ningún momento se le pidió ni a la dirección ni se le dijo al papá que expulsaran al niño; sabemos que el niño tienen derecho a la educación, el niño no tienen la culpa de tener este trastorno, pero pedimos por la seguridad e integridad de nuestros hijos”.

Debido a que el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDH) y Bipolaridad con el que cuenta el menor de 7 años, estudiante de la escuela primaria José G. Valenzuela, sobrepasa la capacidad de atención de los docentes de este plantel, se determinó por parte del Sistema Educativo Estatal (SEE) reubicar al menor en una escuela especial.

Karla Rodríguez, responsable de la coordinación de la escuela, indicó que de acuerdo a la denuncia pública que realizó la señora Dayanara Solano, madre del menor afectado, la escuela en efecto le brindó el servició educativo desde el inicio del ciclo escolar cuando la profesora Rocía Cervantes Ríos era directora de este plantel, reconociendo el padecimiento del niño, pero conforme fue avanzando el ciclo percibieron que la labor psicológica y docente que ahí se le brindaba al niño no era suficiente para atender eficazmente su problemática.

Agresiones y actitudes violentas que pudieran poner en peligro la integridad tanto del pequeño como de sus compañeros de escuela eran los focos rojos que los docentes y directivos observaron, por lo que se acercaron al SEE para que los auxiliara, y es ahí donde se busca no su expulsión, sino su reubicación a una escuela que pueda cubrir sus necesidades de atención, misma de la que fue enterado el padre de familia con anterioridad y reafirmada la reubicación el dos de mayo en una reunión.

“Mi supervisora y la directora en turno se acercaron al SEE a exponerle el caso del niño, el padre de familia estaba enterado de ello, pero esto llega a un punto insostenible y nosotros debemos de reconocer que tenemos limitantes; la licenciada Erika de la Torre, responsable del Programa de protección a menores y Adolescentes del SEE viene y es quien dirige la reunión, y quien solo llega a informar la decisión, intercambia el padre teléfonos con la licenciada y ella lo invita a que se presente al SEE para ofertarle las escuelas que le convinieran más”.

“Aquí hay que ponderar que el niño tenga la mejor atención”, comentó la maestra Rodríguez, quien explicó que al recibir el amparo por parte de los padres recibe el niño y se le brinda el servicio, pero la baja del menor persiste en el plantel, ya que de común acuerdo se había quedado en que los padres elegirían del catálogo de escuelas especiales para reubicar a su hijo.


Preocupadas madres de familia por reingreso de menor

Un grupo de madres de familia de primer grado mostraron su sentir por el reingreso del pequeño, del que comentan tienen conocimientos de su condición e incluso trataron de apoyar para la instalación de un docente especial para él, pero las agresiones para con sus hijos rebasaban sus ganas de ayudarle.

Norma Sánchez, madre de un pequeño de primer grado, precisó que su hijo ha sido de los pequeños que mayormente se ha visto afectado por las constantes agresiones del niño y quien a pesar de ello, busca lo mejor para él, por lo que se solicitó tanto para beneficio de él como de los demás niño, su cambio a un centro escolar en donde fuera atendido de acuerdo a su necesidad.

“Buscamos la mejor manera con el papá, tuvimos reuniones y nunca pedimos que sacaran al niño de aquí, sino que buscaran una reubicación ante una escuela especializada, buscar alternativas; en ningún momento se le pidió ni a la dirección ni se le dijo al papá que expulsaran al niño; sabemos que el niño tienen derecho a la educación, el niño no tienen la culpa de tener este trastorno, pero pedimos por la seguridad e integridad de nuestros hijos”.

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