/ jueves 14 de junio de 2018

Cada homicidio nos cuesta 5.5 millones de pesos

Juego de Palabras


Finalmente la lumbre les llegó a los aparejos y los empresarios buscaron a la Secretaría de Gobernación y a la Procuraduría General de la República para diseñar un plan de choque contra la delincuencia organizada.

De momento lo que les preocupa es lo exterior, los cierres, las extorsiones, los asaltos y los robos de mercancía. Esperemos que al avanzar en el tema se ocupen también lo verdaderamente preocupante: El costo descomunal de la violencia en las finanzas públicas.

Sobre este último aspecto y de manera coincidente con la iniciativa mexicana, el New York Times publicó un estudio sobre el alto costo de la violencia en Brasil. Como hay abundantes paralelismos socioeconómicos, las conclusiones de las autoridades brasileñas pueden ser aprovechables para mejor entender hasta qué punto la inseguridad socava los esfuerzos por proyectar a México hacia la prosperidad y los primeros lugares del desarrollo económico mundial.

La primera ominosa conclusión de los expertos brasileños es que “no se puede tener una sociedad próspera con altas tasas de delincuencia”.

La investigación estableció que el costo acumulativo del crimen -incluidos los cálculos de la pérdida de productividad, así como el costo de la vigilancia y el encarcelamiento- fue superior al 4.3% del Producto Interno Bruto de Brasil en 2015, el año más reciente del que se tienen datos extensos disponibles. Se teme que este porcentaje haya aumentado significativamente.

En estos momentos, la violencia le cuesta al Brasil alrededor de 150 mil millones de dólares anuales. De 1996 a 2015, el costo de la violencia aumentó de alrededor de 54.000 millones de dólares anuales a más de 138.000 millones, una cifra que el gobierno define como insostenible en momento en que, al igual que en México, varios Estados no pueden incrementar su tope de gastos de forma legal y otros están en bancarrota.

Con 62 mil 517 muertes violentas en 2016, Brasil rompió un récord al alcanzar una tasa de homicidios superior a los 30 asesinatos por cada 100.000 habitantes.

La tasa de México es de 20 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes. En 2017, con una cifra récord de 29 mil 168 asesinatos, México registró su tasa más alta de homicidios en 20 años.

El estudio sobre el costo de la violencia puso por primera vez un precio oficial a los asesinatos. Por cada víctima de homicidio de edad entre los 13 y los 25 años, se pierden cerca de 266.000 dólares en productividad, 5 millones y medio de pesos mexicanos al cambio actual.


Juego de Palabras


Finalmente la lumbre les llegó a los aparejos y los empresarios buscaron a la Secretaría de Gobernación y a la Procuraduría General de la República para diseñar un plan de choque contra la delincuencia organizada.

De momento lo que les preocupa es lo exterior, los cierres, las extorsiones, los asaltos y los robos de mercancía. Esperemos que al avanzar en el tema se ocupen también lo verdaderamente preocupante: El costo descomunal de la violencia en las finanzas públicas.

Sobre este último aspecto y de manera coincidente con la iniciativa mexicana, el New York Times publicó un estudio sobre el alto costo de la violencia en Brasil. Como hay abundantes paralelismos socioeconómicos, las conclusiones de las autoridades brasileñas pueden ser aprovechables para mejor entender hasta qué punto la inseguridad socava los esfuerzos por proyectar a México hacia la prosperidad y los primeros lugares del desarrollo económico mundial.

La primera ominosa conclusión de los expertos brasileños es que “no se puede tener una sociedad próspera con altas tasas de delincuencia”.

La investigación estableció que el costo acumulativo del crimen -incluidos los cálculos de la pérdida de productividad, así como el costo de la vigilancia y el encarcelamiento- fue superior al 4.3% del Producto Interno Bruto de Brasil en 2015, el año más reciente del que se tienen datos extensos disponibles. Se teme que este porcentaje haya aumentado significativamente.

En estos momentos, la violencia le cuesta al Brasil alrededor de 150 mil millones de dólares anuales. De 1996 a 2015, el costo de la violencia aumentó de alrededor de 54.000 millones de dólares anuales a más de 138.000 millones, una cifra que el gobierno define como insostenible en momento en que, al igual que en México, varios Estados no pueden incrementar su tope de gastos de forma legal y otros están en bancarrota.

Con 62 mil 517 muertes violentas en 2016, Brasil rompió un récord al alcanzar una tasa de homicidios superior a los 30 asesinatos por cada 100.000 habitantes.

La tasa de México es de 20 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes. En 2017, con una cifra récord de 29 mil 168 asesinatos, México registró su tasa más alta de homicidios en 20 años.

El estudio sobre el costo de la violencia puso por primera vez un precio oficial a los asesinatos. Por cada víctima de homicidio de edad entre los 13 y los 25 años, se pierden cerca de 266.000 dólares en productividad, 5 millones y medio de pesos mexicanos al cambio actual.