/ miércoles 12 de diciembre de 2018

50 mil dólares…

Quo Vadis


Una puntual nota de la Agencia Fronteriza de Noticias describe que alrededor de 200 migrantes hondureños entregaron al Consulado de los Estados Unidos en Tijuana una exigencia al presidente xenofóbico estadounidense Donald Trump, en el sentido de regalarles a cada uno la “friolera” de 50 mil dólares y con ello regresar a su país de origen…es decir, byby México…

La retorcida idea de quién sabe quién de los que andan induciendo locas acciones a estos hondureños en Tijuana también pone un término de 72 horas para que conteste el mandatario gringo y de paso retire las bases militares instaladas en Honduras y que se lleve al presidente hondureño Juan Orlando Hernández a los EU porque si de algo huyen es de la pobreza, inseguridad y represión en que los tiene sumidos ese dictador.

Vacilada o no esta exigencia económica deja entrever…o confirmar entre otras muestras del activismo especialmente hondureño en nuestra frontera, la incursión de personas capacitadas y sostenidas por anónimos para desestabilizar y crear caos, incertidumbre y todo lo que se pueda hacer poniendo por delante a mujeres y niños como “carne de cañón”.

No se explica de otra manera los rechazos a la migración ordenada y legal a México (sin subestimar las omisiones del gobierno peñanietista que ya se fue)…y menos la apurada forma en que la mayoría de los centroamericanos determinaron conducirse hasta Tijuana y, de paso, tratar de imponer condiciones a las autoridades municipales, estatales y federales, tanto que siguen instaladas algunas decenas de personas en calles y no en el albergue El Barretal, que fue especialmente habilitado para darles una estadía con los menores inconvenientes posibles.

Por eso hay que seguir -coloquialmente hablando- muy truchas los bajacalifornianos con estas caravanas, éxodos o como quiera llamarle, que nos llegaron hace poco y que pasan las semanas sin límites para exponerles la necesidad de asumir decisiones como las que en su momento tomaron haitianos: Quedarse y trabajar para sostenerse…o regresar a su país.

Así las cosas, mientras se decide en Baja California y otras entidades receptoras de migrantes y deportados cómo atender las emergencias domésticas, surge una nota muy lejana de las necesidades inmediatas en el sentido de que México invertirá 30 mil millones de dólares en un plan para mitigar la migración de Centroamérica a Estados Unidos, según el canciller mexicano Marcelo Ebrard en la Cumbre Intergubernamental para la Adopción del Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular.

Este plan comprende fomentar el empleo y combate a la pobreza en los países del Triángulo Norte de Centroamérica y el sur de México, pero hasta ahí, de tal manera que sin subestimar a priori los esfuerzos internacionales para contener la migración centroamericana a los EU, no hay información que precise atención a lo urgente e importante para atender las necesidades en zonas receptoras en el corto, mediano y largo plazo.

Todo eso contribuye a pensar que nuestra frontera podría seguir siendo un imán para miles de personas por la multiplicación de oportunidades para forjarse una vida mejor, pero sin contar con apoyos extraordinarios para satisfacer necesidades humanas, sociales y económicas de gente que huye de desgracias por gobiernos fallidos en el centro y sur de México, así como en el extranjero. ¿O no?

Quo Vadis


Una puntual nota de la Agencia Fronteriza de Noticias describe que alrededor de 200 migrantes hondureños entregaron al Consulado de los Estados Unidos en Tijuana una exigencia al presidente xenofóbico estadounidense Donald Trump, en el sentido de regalarles a cada uno la “friolera” de 50 mil dólares y con ello regresar a su país de origen…es decir, byby México…

La retorcida idea de quién sabe quién de los que andan induciendo locas acciones a estos hondureños en Tijuana también pone un término de 72 horas para que conteste el mandatario gringo y de paso retire las bases militares instaladas en Honduras y que se lleve al presidente hondureño Juan Orlando Hernández a los EU porque si de algo huyen es de la pobreza, inseguridad y represión en que los tiene sumidos ese dictador.

Vacilada o no esta exigencia económica deja entrever…o confirmar entre otras muestras del activismo especialmente hondureño en nuestra frontera, la incursión de personas capacitadas y sostenidas por anónimos para desestabilizar y crear caos, incertidumbre y todo lo que se pueda hacer poniendo por delante a mujeres y niños como “carne de cañón”.

No se explica de otra manera los rechazos a la migración ordenada y legal a México (sin subestimar las omisiones del gobierno peñanietista que ya se fue)…y menos la apurada forma en que la mayoría de los centroamericanos determinaron conducirse hasta Tijuana y, de paso, tratar de imponer condiciones a las autoridades municipales, estatales y federales, tanto que siguen instaladas algunas decenas de personas en calles y no en el albergue El Barretal, que fue especialmente habilitado para darles una estadía con los menores inconvenientes posibles.

Por eso hay que seguir -coloquialmente hablando- muy truchas los bajacalifornianos con estas caravanas, éxodos o como quiera llamarle, que nos llegaron hace poco y que pasan las semanas sin límites para exponerles la necesidad de asumir decisiones como las que en su momento tomaron haitianos: Quedarse y trabajar para sostenerse…o regresar a su país.

Así las cosas, mientras se decide en Baja California y otras entidades receptoras de migrantes y deportados cómo atender las emergencias domésticas, surge una nota muy lejana de las necesidades inmediatas en el sentido de que México invertirá 30 mil millones de dólares en un plan para mitigar la migración de Centroamérica a Estados Unidos, según el canciller mexicano Marcelo Ebrard en la Cumbre Intergubernamental para la Adopción del Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular.

Este plan comprende fomentar el empleo y combate a la pobreza en los países del Triángulo Norte de Centroamérica y el sur de México, pero hasta ahí, de tal manera que sin subestimar a priori los esfuerzos internacionales para contener la migración centroamericana a los EU, no hay información que precise atención a lo urgente e importante para atender las necesidades en zonas receptoras en el corto, mediano y largo plazo.

Todo eso contribuye a pensar que nuestra frontera podría seguir siendo un imán para miles de personas por la multiplicación de oportunidades para forjarse una vida mejor, pero sin contar con apoyos extraordinarios para satisfacer necesidades humanas, sociales y económicas de gente que huye de desgracias por gobiernos fallidos en el centro y sur de México, así como en el extranjero. ¿O no?

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