/ domingo 10 de mayo de 2020

Crónica del Covid 19 desde Mexicali

LA ESPIGA

La pandemia del Covid 19 nos llegó de repente como si la Tercera Guerra Mundial fuera una propagación de virus mortales por todo el planeta y de manera inexorable atacara en nuestras ciudades, calles, casas, habitaciones, camas… El enemigo dispuesto a dañarnos se dispersó por todo el planeta y hasta se metió con impunidad a nuestro país, a nuestros Estados y Municipios, a nuestras colonias y barrios.

La Tercera Guerra Mundial fue bacteriológica y nos pegó a todos, hasta los ricos y poderosos tuvieron que refugiarse y amurallarse en sus mansiones y aposentos; debieron optar como todos por una sana distancia con el mundo exterior en el cual las mayorías populares también captaron el mensaje: “Quédate en Casa” permanece con los tuyos viendo la tele o leyendo hasta que pase la contingencia.

Así fue transcurriendo la vida social en este terrible 2020. La inesperada tragedia se aproximó a nuestro entorno cotidiano, el miedo se hizo pánico colectivo y las ciudades clasemedieras vieron a la población urgida de mercancías de primera necesidad; los mercados repletos de gente apresurada comprando los elementos básicos de subsistencia: Desde papel sanitario hasta comida enlatada y alimentos para las mascotas.

La pandemia del Covid 19 detuvo las actividades económicas y sociales, de un día para otro se suspendieron rutinas laborales, espectáculos y convivencias grupales, el silencio de las calles desiertas (solo alterado por el ladrido de miles de perros) nos persuadió de que la Tercera Guerra Mundial había llegado hasta nuestros vecindarios, a las puertas de nuestras casas.

La televisión y las redes sociales hicieron el trabajo de propagar el pánico generalizado, locutores de todo el mundo transmitían las cifras de contagios y defunciones; por Facebook los obituarios nos pusieron al tanto del alcance de la pandemia: La guerra era real, palpable y evidente, las cifras de muertos aumentaban en todos lados… hasta los países en vías de desarrollo como México aparecían en el recuento mundial de víctimas.

Baja California, Tijuana y Mexicali, tuvieron sus cifras de contagios y víctimas. Las escuelas, los parques industriales, los centros comerciales cerrados obligaron a la población a permanecer en sus domicilios; las familias y las mascotas entendieron lo que era vivir en constante zozobra, en el peligro inminente de no saber ni cómo ni cuándo va a llegar el ataque del Covid 19.

Mexicali bajo el ataque del Covid 19 es una comunidad que de pie afronta el desafío de la pandemia. La Tercera Guerra Mundial ya nos dejó sin cerveza, pero igual tenemos el vino del Valle de Guadalupe y la cheve artesanal de la que bebió Jesucristo. Mexicali y los cachanillas no nos rendimos: Con determinación esperamos volver a nuestra vida social y productiva.

oscarh1955@yahoo.com.mx


LA ESPIGA

La pandemia del Covid 19 nos llegó de repente como si la Tercera Guerra Mundial fuera una propagación de virus mortales por todo el planeta y de manera inexorable atacara en nuestras ciudades, calles, casas, habitaciones, camas… El enemigo dispuesto a dañarnos se dispersó por todo el planeta y hasta se metió con impunidad a nuestro país, a nuestros Estados y Municipios, a nuestras colonias y barrios.

La Tercera Guerra Mundial fue bacteriológica y nos pegó a todos, hasta los ricos y poderosos tuvieron que refugiarse y amurallarse en sus mansiones y aposentos; debieron optar como todos por una sana distancia con el mundo exterior en el cual las mayorías populares también captaron el mensaje: “Quédate en Casa” permanece con los tuyos viendo la tele o leyendo hasta que pase la contingencia.

Así fue transcurriendo la vida social en este terrible 2020. La inesperada tragedia se aproximó a nuestro entorno cotidiano, el miedo se hizo pánico colectivo y las ciudades clasemedieras vieron a la población urgida de mercancías de primera necesidad; los mercados repletos de gente apresurada comprando los elementos básicos de subsistencia: Desde papel sanitario hasta comida enlatada y alimentos para las mascotas.

La pandemia del Covid 19 detuvo las actividades económicas y sociales, de un día para otro se suspendieron rutinas laborales, espectáculos y convivencias grupales, el silencio de las calles desiertas (solo alterado por el ladrido de miles de perros) nos persuadió de que la Tercera Guerra Mundial había llegado hasta nuestros vecindarios, a las puertas de nuestras casas.

La televisión y las redes sociales hicieron el trabajo de propagar el pánico generalizado, locutores de todo el mundo transmitían las cifras de contagios y defunciones; por Facebook los obituarios nos pusieron al tanto del alcance de la pandemia: La guerra era real, palpable y evidente, las cifras de muertos aumentaban en todos lados… hasta los países en vías de desarrollo como México aparecían en el recuento mundial de víctimas.

Baja California, Tijuana y Mexicali, tuvieron sus cifras de contagios y víctimas. Las escuelas, los parques industriales, los centros comerciales cerrados obligaron a la población a permanecer en sus domicilios; las familias y las mascotas entendieron lo que era vivir en constante zozobra, en el peligro inminente de no saber ni cómo ni cuándo va a llegar el ataque del Covid 19.

Mexicali bajo el ataque del Covid 19 es una comunidad que de pie afronta el desafío de la pandemia. La Tercera Guerra Mundial ya nos dejó sin cerveza, pero igual tenemos el vino del Valle de Guadalupe y la cheve artesanal de la que bebió Jesucristo. Mexicali y los cachanillas no nos rendimos: Con determinación esperamos volver a nuestra vida social y productiva.

oscarh1955@yahoo.com.mx


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