/ miércoles 12 de enero de 2022

Derecho a nada

CONTRASENTIDO

Es innegable que hay avances en materia de bienestar social y de apoyo a los más necesitados, porque los programas de becas y apoyos, en su mayoría, son universales.

Sin embargo, también hay que reconocer que existen cientos de mexicanos que tienen derecho a nada, ni siquiera a un nombre como un atributo de su personalidad. Lo anterior se debe al descuido, negligencia, pobreza, burocracia o ignorancia de los padres de familia que no registran a sus hijos. Crecer sin un acta de nacimiento implica que una serie de derechos humanos se verán negados. Así que el daño es irreversible y de implicaciones catastróficas para la persona, porque prácticamente se le está condenando a ser un infrahumano. Por ello las autoridades deberían poner una mayor atención al asunto eliminando los altos costos y la burocracia de los registros extemporáneos ante el Registro Civil, sin que se pierda el control de los nacimientos.

El registro civil de la ciudad recomienda en ese sentido elegir un nombre que no afecte la vida de la persona / FOTO: Archivo I La Voz de la Frontera

El primer gran golpe para una persona sin registro es no poder asistir a la escuela. En un mundo en donde la competencia es el credo, el no tener una educación es una condena a vivir bajo condiciones de miseria, porque la educación es de las pocas herramientas que se tienen para lograr la movilidad social. El mismo sistema educativo debería entender la importancia de esta situación, por lo que debería aceptar de inmediato en las aulas y gestionar el registro de estos casos para no ocasionarles mayores problemas y tratar de mitigar la desventaja en el futuro.

Entre más tiempo pase y la persona no tenga su registro, se complicará su situación. Probablemente pueda conseguir un subempleo o empleo formal en el que no se verifiquen datos. Pero sus oportunidades laborales estarán muy minadas o pudieran a ser nulas, convirtiéndose así en materia prima para la delincuencia, porque su perfil encajaría perfectamente en la ilegalidad al no tener registros, convirtiéndose una falta administrativa en un problema de seguridad nacional.

Para resumir, no solo educación y trabajo son problemas que se enfrentan los cientos de mexicanos que no cuentan con documentación oficial, sino que no tendrán acceso a salud, justicia, servicios públicos, derecho de propiedad y, en general, a todos los derechos humanos. Por todo lo anterior, urge que autoridades pongan atención al asunto y hagan campañas permanentes de registro. A final de cuentas, regularizamos vehículos, que no lo hagamos con mexicanos por el simple hecho de haber nacido en condiciones adversas se les estaría condenando a tener derecho a nada.

CONTRASENTIDO

Es innegable que hay avances en materia de bienestar social y de apoyo a los más necesitados, porque los programas de becas y apoyos, en su mayoría, son universales.

Sin embargo, también hay que reconocer que existen cientos de mexicanos que tienen derecho a nada, ni siquiera a un nombre como un atributo de su personalidad. Lo anterior se debe al descuido, negligencia, pobreza, burocracia o ignorancia de los padres de familia que no registran a sus hijos. Crecer sin un acta de nacimiento implica que una serie de derechos humanos se verán negados. Así que el daño es irreversible y de implicaciones catastróficas para la persona, porque prácticamente se le está condenando a ser un infrahumano. Por ello las autoridades deberían poner una mayor atención al asunto eliminando los altos costos y la burocracia de los registros extemporáneos ante el Registro Civil, sin que se pierda el control de los nacimientos.

El registro civil de la ciudad recomienda en ese sentido elegir un nombre que no afecte la vida de la persona / FOTO: Archivo I La Voz de la Frontera

El primer gran golpe para una persona sin registro es no poder asistir a la escuela. En un mundo en donde la competencia es el credo, el no tener una educación es una condena a vivir bajo condiciones de miseria, porque la educación es de las pocas herramientas que se tienen para lograr la movilidad social. El mismo sistema educativo debería entender la importancia de esta situación, por lo que debería aceptar de inmediato en las aulas y gestionar el registro de estos casos para no ocasionarles mayores problemas y tratar de mitigar la desventaja en el futuro.

Entre más tiempo pase y la persona no tenga su registro, se complicará su situación. Probablemente pueda conseguir un subempleo o empleo formal en el que no se verifiquen datos. Pero sus oportunidades laborales estarán muy minadas o pudieran a ser nulas, convirtiéndose así en materia prima para la delincuencia, porque su perfil encajaría perfectamente en la ilegalidad al no tener registros, convirtiéndose una falta administrativa en un problema de seguridad nacional.

Para resumir, no solo educación y trabajo son problemas que se enfrentan los cientos de mexicanos que no cuentan con documentación oficial, sino que no tendrán acceso a salud, justicia, servicios públicos, derecho de propiedad y, en general, a todos los derechos humanos. Por todo lo anterior, urge que autoridades pongan atención al asunto y hagan campañas permanentes de registro. A final de cuentas, regularizamos vehículos, que no lo hagamos con mexicanos por el simple hecho de haber nacido en condiciones adversas se les estaría condenando a tener derecho a nada.

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