/ sábado 8 de agosto de 2020

Tutti frutti sabatini

VIENTOS

Ignoro –entre mil cosas más- si la ya cansina información sobre el coronavirus 19 no o sí afecta a mis lectores en su vida cotidiana.

Enciende usted su televisor y en cualquier canal el tema es el Covid-19 (debiera ser Covir-19).

Tal tema insufrible ya provocó enfriamientos de los gobernadores de signo contrario a “Morena” (léase AMLO) al través del doctor Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud nacional, quien todos los días se ve obligado ha hacer aclaraciones a televidentes que con trabajos entienden que la pandemia es como una agencia de la muerte; drama mundial que resulta imposible saber cuándo terminará y menos cuando existen absurdos mentales que dicen que la tal pandemia no existe y contagiando a otros anodinos, se multiplican en las calles tal vez siendo portadores del virus en cuestión.

En un mundo de ignorancia e indisciplina todo puede suceder, hasta la producción de cansancio de tanto repetir información que es dinámica por su constante ascenso en sus volúmenes y en las cuales no se dan informes de que en los totales de contagios cuántos están hospitalizados y cuántos se salvan, lo que generaría un dato importante, como el observar que los contagios y muertes están siendo correspondientes a las poblaciones de los países, con siete (7) excepciones, nos informa Sergio Trochez Reza, que seguro son naciones disciplinadas, nada iguales a México.

Los enemigos del presidente López Obrador, apuntan su dedo “flamígero” en su contra casi como si este señor hubiera propagado la pandemia. A ese grado ha subido al foro nacional la tontería. Y a nadie se le ocurre enterarse de que con todo y la pandemia, que no les tocó a muchos presidentes predecesores, sigue adelante y sirviéndole al pueblo directamente. Enterarse de estas cosas no es sumisión: es puro realismo que soslayan los políticos que se “mueren por volver”, como decía una vieja canción.

Y claro, todo este embrollo ya está afectando a mentes antes muy claras y optimistas que hoy sienten que se les mueve el piso y que no se mira un futuro halagüeño. Todo está oscuro y derrumbados en economía destrozada y el exterminio de empleos, México caerá en rictus de muerte. A ellos les digo que todo volverá a la normalidad; no una nueva normalidad: nuestra cultura es más poderosa que todos los cuentos chinos que giran alrededor de la pandemia y que envían a la calle cotidianamente las mentes endebles o, lo peor, enviadas ex profeso a llenar el ambiente de nebulosas que, esas sí, producirán, como siempre política, el estorbo al desarrollo nacional.

Y espere usted: en lo inmediato vendrán más muertos. Es natural. Hasta que aparezca la vacuna maravillosa que terminará con la tragedia de un pueblo pobre, indisciplinado, ignorante y falto de espíritu. Ni siquiera el Himno Nacional mexicano les levanta el ánimo.

Recuerdo lo que decía “Pancho” Villa a sus valientes soldados cuando empezaban a arrugarse: “Adelante y con furia, que lo más cabrán está adelante”. Y unos morían y otros vivieron para contarlo. Así será esto. El miedo es el peor enemigo y la falta de ánimo es su apoyo.

Los negocios de gran envergadura tienen suficiente capital para reiniciar su tarea que es hacer billetes. Y necesitan de los negocios pequeños que son flujo de dinero. Y todo volverá a renacer porque así es la razón de la existencia: supervivir. Los que carezcan de ánimo son los mismos fracasados de hoy y serán los mismos mañana. Crecen los espíritus grandes, los que afrontan los problemas con virilidad, ellos y con ovarismo supremo, ellas. ¿O no?

VIENTOS

Ignoro –entre mil cosas más- si la ya cansina información sobre el coronavirus 19 no o sí afecta a mis lectores en su vida cotidiana.

Enciende usted su televisor y en cualquier canal el tema es el Covid-19 (debiera ser Covir-19).

Tal tema insufrible ya provocó enfriamientos de los gobernadores de signo contrario a “Morena” (léase AMLO) al través del doctor Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud nacional, quien todos los días se ve obligado ha hacer aclaraciones a televidentes que con trabajos entienden que la pandemia es como una agencia de la muerte; drama mundial que resulta imposible saber cuándo terminará y menos cuando existen absurdos mentales que dicen que la tal pandemia no existe y contagiando a otros anodinos, se multiplican en las calles tal vez siendo portadores del virus en cuestión.

En un mundo de ignorancia e indisciplina todo puede suceder, hasta la producción de cansancio de tanto repetir información que es dinámica por su constante ascenso en sus volúmenes y en las cuales no se dan informes de que en los totales de contagios cuántos están hospitalizados y cuántos se salvan, lo que generaría un dato importante, como el observar que los contagios y muertes están siendo correspondientes a las poblaciones de los países, con siete (7) excepciones, nos informa Sergio Trochez Reza, que seguro son naciones disciplinadas, nada iguales a México.

Los enemigos del presidente López Obrador, apuntan su dedo “flamígero” en su contra casi como si este señor hubiera propagado la pandemia. A ese grado ha subido al foro nacional la tontería. Y a nadie se le ocurre enterarse de que con todo y la pandemia, que no les tocó a muchos presidentes predecesores, sigue adelante y sirviéndole al pueblo directamente. Enterarse de estas cosas no es sumisión: es puro realismo que soslayan los políticos que se “mueren por volver”, como decía una vieja canción.

Y claro, todo este embrollo ya está afectando a mentes antes muy claras y optimistas que hoy sienten que se les mueve el piso y que no se mira un futuro halagüeño. Todo está oscuro y derrumbados en economía destrozada y el exterminio de empleos, México caerá en rictus de muerte. A ellos les digo que todo volverá a la normalidad; no una nueva normalidad: nuestra cultura es más poderosa que todos los cuentos chinos que giran alrededor de la pandemia y que envían a la calle cotidianamente las mentes endebles o, lo peor, enviadas ex profeso a llenar el ambiente de nebulosas que, esas sí, producirán, como siempre política, el estorbo al desarrollo nacional.

Y espere usted: en lo inmediato vendrán más muertos. Es natural. Hasta que aparezca la vacuna maravillosa que terminará con la tragedia de un pueblo pobre, indisciplinado, ignorante y falto de espíritu. Ni siquiera el Himno Nacional mexicano les levanta el ánimo.

Recuerdo lo que decía “Pancho” Villa a sus valientes soldados cuando empezaban a arrugarse: “Adelante y con furia, que lo más cabrán está adelante”. Y unos morían y otros vivieron para contarlo. Así será esto. El miedo es el peor enemigo y la falta de ánimo es su apoyo.

Los negocios de gran envergadura tienen suficiente capital para reiniciar su tarea que es hacer billetes. Y necesitan de los negocios pequeños que son flujo de dinero. Y todo volverá a renacer porque así es la razón de la existencia: supervivir. Los que carezcan de ánimo son los mismos fracasados de hoy y serán los mismos mañana. Crecen los espíritus grandes, los que afrontan los problemas con virilidad, ellos y con ovarismo supremo, ellas. ¿O no?

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