/ sábado 16 de mayo de 2020

Un mundo mejor

PENSARES

Una de las principales obsesiones de padres y madres es trasladar a sus hijos desde que empiezan a percibir y comprender su entorno sus propios valores, aquellos que consideran universales.

Los cuentos son un importante instrumento en mano de los progenitores a la hora de impregnar las actuaciones y los pensamientos de niños y niñas, de conceptos tan amplios y fundamentales como la responsabilidad, la generosidad, la justicia, la solidaridad; todos aquellos se esconden bajo el disfraz de brujas, princesas, lobos, ratones, flautistas, hadas o sirenas para asentar en el niño los cimientos del ciudadano.

Sería cándido y utópico hacer creer a nuestros hijos e hijas que el mundo es un cuento, sumergidos en un mundo de fantasía para evitarles contemplar un mundo que podría ser, mucho mejor, invitándolos a huir como Alicia en el país de las maravillas u Ofelia hacia el laberinto del fauno. Estaríamos perdiendo la partida, tenemos que mostrarles el mundo tal y como es y enseñarles las claves para cambiarlo.

Apoyando deberíamos ayudar a todos los actores que influyen en la educación, profesorado, alumnado, padres y madres o educar en la conciencia pacífica, el conocimiento mutuo y en la no discriminación ante el nuevo escenario multicultural.

Ojalá pronto se tomen este tipo de iniciativas, eso significaría que hemos logrado nuestro objetivo.

Los seres humanos tenemos la necesidad urgente de apostar por la paz. Se pretende alcanzar un concepto de paz positiva y auténtica que no solo suponga la no agresión o la ausencia de conflictos, sino que elimine toda forma de discriminación, violencia u opresión, que impida un desarrollo digno de las personas.

Deberemos apoyar un desarrollo humanístico desde una óptica pacifista en el que prive el respeto a las personas y a la naturaleza, el intercambio de ideas, el conocimiento de otras culturas y la actitud de valorar otras formas de entender el mundo. Trabajemos por el acercamiento a las diferentes culturas, buscando otras formas de comunicarnos por encima de fronteras culturales que desarrollen la capacidad de descubrir e interpretar otros sistemas de valores y creencias para conocer, conocernos y ser mejores.

Esperando que los cuentos aporten la ilusión necesaria para que entre las mujeres y los hombres de este planeta podamos construir la paz que todos deseamos.\

PENSARES

Una de las principales obsesiones de padres y madres es trasladar a sus hijos desde que empiezan a percibir y comprender su entorno sus propios valores, aquellos que consideran universales.

Los cuentos son un importante instrumento en mano de los progenitores a la hora de impregnar las actuaciones y los pensamientos de niños y niñas, de conceptos tan amplios y fundamentales como la responsabilidad, la generosidad, la justicia, la solidaridad; todos aquellos se esconden bajo el disfraz de brujas, princesas, lobos, ratones, flautistas, hadas o sirenas para asentar en el niño los cimientos del ciudadano.

Sería cándido y utópico hacer creer a nuestros hijos e hijas que el mundo es un cuento, sumergidos en un mundo de fantasía para evitarles contemplar un mundo que podría ser, mucho mejor, invitándolos a huir como Alicia en el país de las maravillas u Ofelia hacia el laberinto del fauno. Estaríamos perdiendo la partida, tenemos que mostrarles el mundo tal y como es y enseñarles las claves para cambiarlo.

Apoyando deberíamos ayudar a todos los actores que influyen en la educación, profesorado, alumnado, padres y madres o educar en la conciencia pacífica, el conocimiento mutuo y en la no discriminación ante el nuevo escenario multicultural.

Ojalá pronto se tomen este tipo de iniciativas, eso significaría que hemos logrado nuestro objetivo.

Los seres humanos tenemos la necesidad urgente de apostar por la paz. Se pretende alcanzar un concepto de paz positiva y auténtica que no solo suponga la no agresión o la ausencia de conflictos, sino que elimine toda forma de discriminación, violencia u opresión, que impida un desarrollo digno de las personas.

Deberemos apoyar un desarrollo humanístico desde una óptica pacifista en el que prive el respeto a las personas y a la naturaleza, el intercambio de ideas, el conocimiento de otras culturas y la actitud de valorar otras formas de entender el mundo. Trabajemos por el acercamiento a las diferentes culturas, buscando otras formas de comunicarnos por encima de fronteras culturales que desarrollen la capacidad de descubrir e interpretar otros sistemas de valores y creencias para conocer, conocernos y ser mejores.

Esperando que los cuentos aporten la ilusión necesaria para que entre las mujeres y los hombres de este planeta podamos construir la paz que todos deseamos.\

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